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RESUMEN
TEXTO POÉTICO
En el principio
estaba el libro en su blanco principio. Como las sabemos fatales, a menudo
callamos las palabras que hacen daño. Así, toda confesión de
sufrimiento es palabra silenciada. Escribir, escribir ese
silencio. No existen palabras para el adiós.
No escribimos más
que la blancura donde se inscribe nuestro destino.
"Tú no puedes ver
a Dios –decía ese sabio–, pero Dios te ve con tus ojos."
Tantos adioses en
cada adiós. Tantas cenizas para cubrir un poco de ceniza.
Inútil es el
libro cuando la palabra es desesperanzada.
"El sabio
–decía–, es aquel que ha recorrido todos los grados de la tolerancia y
descubierto que la fraternidad tiene una mirada y la hospitalidad, una
mano."
"No merezco la
hospitalidad que te debo. "Acéptala. Así sabré que me has perdonado",
decía un sabio.
Él decía:
"Accesible indefinidamente a lo que se le presenta, la hospitalidad no
puede pensarse sino en función de lo que ofrece.
y reclamarme.
Edmond
Jabés
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