|
En
el vigésimo quinto año de su vida
Asiste
con regularidad a la taberna
donde
se han encontrado el mes pasado.
Ha
preguntado, pero nada han podido decirle.
Ha
comprendido sólo que su amigo
se
lió con alguien salido de no se sabe dónde,
uno
de los jóvenes desconocidos
que
frecuentan esos rumbos.
Mas
él va cada noche a la taberna
y
permanece allí hasta que cierran
mirando
hacia la entrada.
El
otro podría entrar; podría regresar.
Se
obstina durante tres semanas;
el
ardiente amor altera su corazón.
el
deseo suplica su carne;
el
recuerdo de los besos lo obsede
no
puede olvidar el contacto de ese cuerpo
que
desea tener de nuevo.
Ciertamente,
se esfuerza por cambiar
pero
en el fondo poco importa.
Sabe,
por otra parte, a qué se expone.
Ha
tomado partido. Esto puede llevarlo
a
un desastroso escándalo.
Konstantino
Kavafis
|