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¡Nadie puede estar tan en añicos como yo por los infortunios de la separación;
Mi vida se malgasta por la agonía de la separación.
Se alejó como un extraño, amante, mendigo abatido, a quienes su mente desconcertó;
Sobre mis hombros cayó la peor parte de la Fortuna y los golpes de la separación.
Si la separación hubiera venido de mi mano lo habría
matado;
Con lágrimas, con sangre, pagaré toda la deudas de la separación.
¿Adónde ir, qué hacer, quién explicará el estado de mi corazón?
¿Quién hará justicia, quien paga, este precio de la separación?
Desde el dolor de la separación no hay un momento en mi;
Por la bondad de Dios, se justo, dadme el precio de la separación.
Por separarme de su presencia esta separación me enferma,
Hasta la sangre del corazón fluye en la mirad de la separación.
Donde estoy y donde está el pesar de la separación?
Similar a mi madre que me parió y parió el pesar que crecía
por la separación.
Sin embargo, por el día y por la noche, marcado por el amor, de la misma manera que Hafiz,
canta canciones a voz en cuello, como los ruiseñores del amanecer,
canta los infortunios de la separación.
HAFIZ
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