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Adamastor
Fui
la sombra del miedo;
Ese
informe bulto que la luna
Esboza,
en la arboleda,
Cuando
el perfil del viento es gélido;
Y,
en las encrucijadas de los caminos,
Hay
demonios y dolidos fantasmas...
Y
los hombrees, entre lívidos terrores,
Abrazan
negro dolor desconocido,
Dolor
mortal y resurgido,
Aquel
dolor, fantasma de otros dolores.
Mi
Aparición,
Asustaba
a los navegantes,
Cuando,
en rumores, insulsos, oscuros,
Siniestro
promontorio, las ondas penetraban;
Y
mi ronco bramido retumbaba,
Por
toda la neptuniana solidez.
Yo,
antes, fui a Treva...
Mi
sombra, después, amaneció;
Se
tiñó
de oro y rosa; y ya se eleva,
En
la
luz del cielo...
Lloré,
desde mis huesos fragorosos,
Reconstruyendo
en carne de belleza,
Mis
grandes miembros tenebrosos;
Mis
facciones de tierra y brutales...
Soy
el alma del trágico Gigante;
Ese
terror de antiguo navegante,
Revelada
en perfecta claridad.
Yo
soy el Adamastor en alma de saudade.
TEIXEIRA
DE PASCOAES
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