|
|
TIEMPO
CATALÁN
Volví a Madrid despeñado
Aquella historia pasó
El silencio hizo mella en mi espíritu
Ahora estoy como si nada
No creas mentiras que son verdades
Créete todas las verdades que son mentiras
Una balada es un poco de odio
Un poco de odio vale tanto como un puñado de sal
La sal que devoramos en Barcelona
(En Barcelona con amor tra, la, ja, ja)
El taxi llegó tarde al museo Picasso
Me mordiste los dedos con complacencia
Nada vale tanto como tu espantosa caricia
Nada vale tanto como "el no me dejes mario, no me dejes"
Lastimosamente dicho mientras corres
No corras tanto porque te has perdido
Tu desgracia, los dientes manchados, la nariz sucia
El amor hecho mientras nos interrumpen
Todo eso duerme en el Templo de la Sagrada Familia
Junto a los dioses que no nos han elegido ni a ti ni a mí
Convéncete. Ese gesto acabó con "nos"
El aire de la madrugada. El perro que llevamos hasta el metro
"Quítate el cinto y arrástralo"
Todo eso acabó
Yo sólo he puesto un poco de amargura
Yo sólo he puesto mis ojos para verte
"Quítamelos de encima —decías—
Quítamelos de encima o acabaras por quemarme"
Cursi como un asno con mis orejas ácidas
El sol del Mediterráneo me puso la piel de sangre
Tierra de España —dije a un amigo
El sol del Mediterráneo no pudo beber en mis labios más que tu
[espera
(Cataluña de mi vida
Para siempre quedarán mis palabras en tu boca
Por una sola noche que era nuestro destino:
En Barcelona. Sentados en aquellas escaleras que dan al mar:
Nos besamos por toda herencia a las tres de la madrugada
Volvimos a besarnos a las cuatro de la madrugada
"no te vayas
mario, no te vayas"
Cataluña de mi vida)
Tu eres de Oviedo y tienes los ojos pequeños
Te amo porque tienes los ojos pequeños
Te amo por las arrugas de tus ojos pequeños
Te amo porque hay miedo y desesperanza en tus ojos pequeños
La guerra es quien ha puesto ese cadáver de horror a
[nuestros pies
Ese éxtasis pavoroso por el cual te miro de esa forma
El amor es la última interrogación
Te amo por la guerra:
Nuestro amor es la última fiera enjaulada de un mundo que tiene
[que destruirse.
JOSÉ
MARIO RODRÍGUEZ
|