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TOQUE DE DIANA
Despierta, ya retorna el plateado crepúsculo que asoma por la
playa. el barco del amanecer se incendia encallando en el borde del
Oriente.
Ya se rompe la bóveda de sombras y el arco de la luz el suelo
toca. El traje de la noche se hizo harapos y el cielo cobra una
color pajiza.
Vamos,
muchacho, arriba, se hace tarde. Oye, suena el tambor de la mañana. Escucha
los sonidos en las rutas. ¿Quien marcha más allá de las colinas?
Las
ciudades, los campos se engalanan con faros y toques de campanario. Nunca
un muchacho que calzara cuero compartió en una fiesta su alegría.
Vamos,
que quien en un jergón incómodo recibe luz de sol nunca prospera: la
luz inerte del alba en la cama no debe recibirla un hombre vivo.
La
sangre es vagabunda, no es arcilla. El aliento es materia que se
agota. Vamos muchacho, cuando el viaje acabe tendrás para
dormir tiempo de sobra.
ALFRED
EDWARD HOUSMAN
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