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¡Ah,
Cirno, esta es aún nuestra ciudad, pero es otra su
gente!
los que antes no sabían de leyes ni derechos,
los que cubrían sus flancos con pieles de cabras,
y fuera de esta ciudad, como gamos, pastaban,
ahora son gente de bien,
Polipaides; y los nobles de antes
ahora son pobres gentes. ¿Quién pude soportar ver esto?
Unos a otros se engañan burlándose entre sí,
y desconocen las normas de lo bueno y lo malo.
No te hagas amigo de ninguna de estas personas,
Polipaides,
de corazón, por grande que sea tu apuro.
Pero de palabra aparenta ser amigo de todos,
y no colabores con nadie en cosas de importancia.
Porque te darás cuenta del talante de estos miserables,
cómo no puede haber confianza ninguna en sus hechos,
si no que aman las trampas, engaños y enredos
tal como los hombres que no tienen remedio alguno.
Teognis
de Megara
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