UNA HISTORIA QUE MERECE SER REAL
 

Querido hermano:

Me contaron una historia que me ha hecho pensar mucho. No sé si la historia es verdadera o una especie da parábola. Pero si fuera esto último, de todos modos apunta a algo real y, al modo de las parábolas, es igualmente “verdadera”. Pero no me atraso más y paso a contártela directamente:

Eric Ricardo era gay. Tendría quizás unos 28 años. Paseando cierto día por un parque de su pequeña ciudad, se encontró con un muchacho de unos 15 que tenía unos profundos ojos negros. 

Eric Ricardo pudo observar, más allá de la camisa raída del adolescente, una contextura musculosa que también le atrajo sobremanera. 

Y, con malicia, fijó también su mirada en el short del joven, como esperando que los agujeros causados por la pobreza, también le permitieran admirar a tan bien formado joven. “Para qué negarlo – se dijo – este joven vuelve loco a cualquiera”.

“Señor, ¿podría darme para comprar algo en aquella comidería de la esquina? –le dijo el joven en evidente suplica- Es que hoy ha estado difícil conseguir...”. 

Eric Ricardo, cruzado entre sus pensamientos y la sorpresiva petición, sólo atinó a decir instintivamente: “No tengo, no ando, otro día...”. Y continuó caminando unos pasos con el nerviosismo de quien se siente internamente sorprendido en sus pensamientos. 

El muchacho lo siguió un poco y, bajando sensiblemente la voz y la mirada le dijo: “Sí señor, por favor, mire... si me da... yo puedo hacer lo que usted quiera...”. 

-“¿Cómo?” – dijo Eric Ricardo deteniendo su marcha y sintiendo que la circulación subía su ritmo.

-“Si señor, dijo el muchacho sin poder alzar su mirada de profundos ojos negros, lo que usted quiera hacer conmigo, todo... la verdad es que llevo dos días sin comer, tres con éste”.

“No muchacho, no digas eso. Vamos a comprar una carne asada a la comidería” – contestó Eric Ricardo habiendo recobrado ya el control de sí mismo-. 

Se sentaron después en una banca del parque y, cuando el muchacho terminó de comer, Eric Ricardo comenzó a hablarle. Que no hiciera esos ofrecimientos porque lo podrían dañar mucho en su vida. Que todo ser humano tiene una dignidad sin medida. Que era cierto, que la vida lo había tratado duro pero que solo había dos caminos: rendirse o decidirse a luchar. Que sí debía aceptar la ayuda que un tío – hermano de su difunta mamá - le estaba ofreciendo para continuar estudios. Y que él –Eric Ricardo- era gay, pero como fruto complejo de una situación no forzada. Cuando terminaron de platicar se despidieron. El muchacho de profundos ojos negros había recuperado la fe en sí mismo y eufórico se dirigió a buscar a su tío para aceptarle el ofrecimiento.

Pasaron los años. Hubo en el país importantes movimientos de tierra y de historia, un maremoto, el estallido de un volcán, un huracán, una sequía...

En fin, hasta el viejo almanaque de Bristol había finalizado sus páginas, cuando un vehículo atropelló violentamente a Eric Ricardo. Fue llevado inconsciente al hospital y operado de emergencia. Permaneció casi diez días en la sala de cuidados intensivos. Y, por unas heridas, estuvo por veinte días más sin poder abrir los ojos. Todo ese tiempo escuchó la voz de un mismo médico. 

“Se salvó, le dijo la enfermera, porque ese doctor lo operó, no se le despegó de los cuidados intensivos, le consiguió unas medicinas casi imposibles de encontrar... en fin... Y es el mejor médico, el más reconocido, hace milagros con los pacientes”. “Doctor, ¿cómo se lo voy a pagar?” le decía Eric Ricardo. “No se preocupe, no se preocupe” era la indefectible respuesta del galeno.

Y llegó el momento de quitar las vendas de los ojos a Eric Ricardo. El mismo médico se las estaba quitando. En los primeros segundos la visión fue bien borrosa, unas gotas le clarificaron, segundos tras segundos, su visión. 

Y entonces tuvo ante sí al médico quien, con unos profundos ojos negros, le dijo sonriendo: “¡Ideay mi jefe, se me va a apurar con ese pie enyesado porque lo tengo que llevar a comer una carnita asada a la comidería del parque aquél!”

 

Tomado del libro: Dios habla a la persona homosexual. Ed Universidad.

 

 

ISLA  TERNURA TEXTOS AMABLES RINCONES AMABLES
 

 

NOTA: Si tienes algún relato o creación literaria con temática acorde a la de ISLA TERNURA, esta zona esta a tu disposición. Los demás navegantes amigos podrán leer y apreciar tu trabajo. Simplemente envíanos un Email con el texto como archivo adjunto, o indicándonos la dirección en donde este el trabajo o el artículo,  y pondremos en la red el mismo.