CONSEJOS ELEMENTALES AL JARDINERO AMABLE

de Rick Nolton

 

Si alguna vez te encuentras con TU rosa, es probable que te cueste llegar a reconocerla, porque es una rosa tímida y no hará mas que ser ella misma sin hacer aspavientos para llamar mínimamente tu atención. Ella espera que la reconozcas si has aprendido a mirar con los ojos del corazón, Tu rosa se limita a SER para llegar con su amor a lograr que la ames. No puede hacer más nada.

 Tu rosa no es de plástico ni es de invernadero ni clónica de otras rosas destinadas a ser únicamente adornos hermosos e indiferentes a todo lo que no sean ellas mismas. Tu rosa no es una rosa de concurso ni de pasarela. Es la mas sencilla aparentemente de todas las rosas de este mundo.

Tu rosa siempre se sentirá tímida a tu lado, porque amándote como puede llegar a amarte, siempre se sentirá poca cosa sabiendo como sabe que tú mereces lo mejor de este mundo. Y ella solamente tiene para darte su existencia y su cariño... Por eso cuando te cruces con ella tal vez no alcances de buenas a primera a medir lo inmenso de su afecto, y tal vez te parezca un peluche, húmedo por una lluvia aviesa, un animalito asustado y tembloroso, con los ojos repletos de temores antiguos, buscando en tu mirada profunda si aparece un minúsculo destello cuando en ella poses tus ojos cuando se crucen vuestras vidas. Y la posibilidad mas triste para ambos es que tal vez hasta pases de largo tras haberte entretenido unos instantes contemplándola curioso.

Tu rosa lleva encima la paciencia que le habrán dado los sufrimientos pasados, pues sabe de abandonos, de traiciones, de inviernos congelados y de veranos ardientes pasados en soledades y en falsas compañías. Por eso tu rosa "no puede cansarse de esperarte" puesto que ella "no se cansa de mirarte". Así ha sido desde antes siquiera que tu existieses.

Tu rosa es única, porque toda la vida del planeta, desde el devenir de cósmicas estrellas convertidas en tierras habitables, desde el caldo primigenio al magma inconsecuente, donde pululaban los ácidos nucleicos, y aun mas tarde cuando el primer pez conquistó la orilla, y los helechos aprendieron a ser flores, cuando nacieron, pervivieron y cayeron las civilizaciones antiguas, entraron en leyendas los continentes perdidos, y la naturaleza toda reconquistó el edén, cuando los elementos sencillos, el hidrogeno, el oxigeno, el carbono dieron en agruparse hasta llegar a ser los mares actuales, los ríos, las briznas de hierba que agosta el sol de marzo, todo se ha conjugado para que brotase esa flor que es la que te ama. Tu rosa es única sencillamente porque es tuya, porque ha nacido para ti.

Por eso, si piensas que la has encontrado, has de aprender a darle los cuidados apropiados, que son asimismo únicos y especiales, ya que tu rosa depende de ti para ejercer su sino. Su destino que no es otro que el amarte. Para tu rosa evidentemente tu eres único. Sois ambos mutuamente responsables.

Entre millones de rosas similares, tu rosa es TU rosa. Entre millones de jardineros posibles, tú eres su jardinero.

Tu rosa es roja, porque es un corazón desnudo y lleva ante ti su pureza en color sangre. Tu rosa palpita aunque no lo sepas ni lo veas. Pero también lleva en si misma el blanco, el amarillo, el violeta , el naranja o el azul. Contiene el dorado del sol que la ha acariciado, el blanco de la nieve, al amarillo del trigo en el verano, el verde de los montes en primavera, el marrón de las hojas que el otoño arrastra hacia la tierra, contiene bajo su apariencia humilde todos los colores del arcoiris y todos los de la naturaleza, el cromatismo de los días y las noches, de todos los cuadros de todos los pintores que rosas han pintado o conocido.

También tu rosa es roja porque ha aprendido a ocultar ante ti cuando en algún momento se siente avergonzada. El color de la sangre es un buen camuflaje para esconder sonrojos, y tu rosa lo sabe.

Tu rosa es fragante. Lleva en sí los aromas de la tierra tras la lluvia, el perfume de la humilde madreselva, de los jazmines, el aroma de la brisa salada que viene desde el mar hasta la playa. Y en su mágico alambique ha destilado todo lo bello para que al olerla sientas el placer de memorias ancestrales. Tu rosa es feliz cuando logra conformar para ti lo mejor de su esencia.

El tacto de tu rosa es puro terciopelo. Si acaricias sus pétalos, incluso si decides arrancarle uno de ellos, hazlo con toda la ternura para no destruir entre tus dedos la calidez de su tacto. Los pétalos suaves son como las alas de mariposa que si se rozan bruscamente pierden todo su encanto.

Hay algunos jardineros que atienden a sus rosas simplemente regándolas con sistemas periódicos. Tanta agua los lunes, tanta otra los martes, una pizca de abono los miércoles, y así llegando el domingo tras descanso repetir el ciclo nuevamente. Esto da como resultado rosas aburridas, rosas tristes, que van perdiendo todo lo que las hace especiales. Esto no sirve para tu rosa

Tampoco sirve para tu rosa los métodos sencillos que otros jardineros con buenas intenciones aplican. Incluso hay quien sabiendo la sensibilidad de las rosas les dedica discursos, centra a ratos atenciones en pretender que la rosa es especial y única. Eso tampoco es útil ni aplicable a tu rosa. Porque lo que hace lo hace sin desearlo realmente.

Es tu rosa paciente, y soporta desprecios, como soporta la nieve y el frío de la noche. Jamas hagas nada por tu rosa de manera forzada. Ella es sensible a ese comportamiento.

Si decides regarla con gotas de rocío, ella no mira el agua, sino tu sacrificio para conseguir las gotas. Ella mide el esfuerzo y el tiempo que has empleado para recoger entre tus manos el liquido elemento que ha de ser su alimento. Si decides regarla con lágrimas que caen resbalando dolientes por tus mejillas tristes, tu rosa lo agradece. Es motivo de orgullo para tu rosa el saberse útil en compartir tu llanto.

Pero también procura compartir con ella tu alegría. Para que tras la humedad de la melancolía compartida tu rosa se despierte con la luz de tu risa. Prefiere mil veces que le alumbren sonrisas, prefiere mil veces el sonido del cascabel de plata de tu limpia alegría que el más maravilloso amanecer de primavera.

No te rías forzadamente ante tu rosa. Eso le perjudica. Ella anhela ante todo que entiendas y asumas y logres sentir en tu interior reflejo que has de darle tu risa de una forma instantánea, de una forma inconsciente. Si has llegado a sentir en tu interior mas intimo que tu alegría es mas alegría si la compartes con tu rosa, estarás aprendiendo a ser buen jardinero. Habrás dado un primer paso para merecer realmente a tu rosa. Y eso ella lo entiende, y por eso se alegra al poder comprobarlo.

Tu rosa siempre necesita mimos, pero solo si antes ha comprendido que cuando tu eres quien los necesita has acudido a ella sin reparos ni vergüenzas ni timideces. Tu rosa crece y es feliz cuando te ha mimado en cualquier circunstancia. Realmente esa es la esencia de la felicidad de la rosa, que cuando te entrega su perfume, cuando intenta que veas su mágica arquitectura, cuando nota que miras el color de su imagen, o cuando sientes la ternura de terciopelo de sus pétalos, lo que hace es precisamente mimarte, decirte en su lenguaje que te ama. Siente que hace aquello para lo que ha brotado, que es amarte.

 Tu rosa nunca te preguntará si has pensado en ella antes de adormecerte. Aunque ella te tenga en su pensamiento y su corazón tamborilee de alegría cuando escucha tu nombre, nunca dará por sentado ni por obvio que alguna de las cualidades que anhela entregarte, que alguno de sus pequeños tesoros nacidos para tu alegría, ha alegrado tu espíritu. Acuérdate de hacérselo saber algunas veces, mejor que de palabra, que asimismo agradece, también de hechos. El premio del regalo de su aroma, de su color, de la alegría de su vida que es que te sientas amado, tiene su compensación si logras hacerle saber con una sonrisa, con un gesto, con un pequeño detalle de tu atención inesperada, que realmente su tesoro para ti creado a acariciado tu alma.

 Lo que tampoco hará nunca tu rosa es decirte cuando y como mimarla. Eso has de aprender a saber cuando hacerlo. Tu rosa es capaz de fallecer de pena y de abandono antes de decirte jamas estas cosas. Porque entiende que el mimo que has de darle ha de surgir precisamente de tu necesidad de hacerlo. Para tu rosa nada vale si le muestras cariño, si acaricias sus pétalos como una costumbre envuelta en indiferencia cotidiana. 

Tu rosa ha de sentir que si la amas, que si la mimas, eso surge de tu propia necesidad de hacerlo. No te resulte extraño, esto es así en las rosas mas sensibles. Porque ellas saben estar a tu lado para darte su afecto y surge de su anhelo el mimarte y mimarte. Es una necesidad que las sostiene, y que aplicarían naturalmente como tan natural e instintiva es la respiración, es el soñar, es el deseo mas puro. Las rosas únicas para cada jardinero único cumplen a rajatabla la canción de los amigos de verdad: "nunca piden nada y siempre dan".

Nunca mimes ni ames a tu rosa por compromiso ni por cumplir un rito o una costumbre. Aprende a sentir en tu interior la necesidad de amarla, la necesidad de demostrárselo cuando a ti te apetezca. Ese será el mejor abono que a tu rosa puedes darle.

No restrinjas o etiquetes las formas de aplicar tu cariño. Puede ser una mirada con el amor en el fondo de tus ojos, un gesto, una sonrisa sin motivo, una caricia y unas palabras tan sencillas como profundas, siempre y cuando esas palabras contengan todo el sentido que en si mismas implican. Cuando digas "te quiero" dilo porque lo sientas y no por compromiso ni con sentido hueco; cuando sientas ternura, transfórmala en caricias con toda la dulzura que en tu mano te quepa, ya que una caricia sin contenido amable es para tu rosa mas árida que un golpe.

Pero no te preocupes en explicar ningún hecho a tu rosa sensible. Ella sabe leer el fondo de las cosas y las acciones, son su propio lenguaje. Lo único que pide encarecidamente es que seas tú mismo en cada acto que hagas, en cada frase o en cada mirada con que cuides tu rosa.

Si realmente algún rato a lo largo del día, - estés cerca o a distancia de la rosa que te ama - sientes en tu corazón la necesidad de su afecto, de su ternura dulce, no dudes en mostrarlo. Si en cambio simplemente sientes la indiferencia, actúa desde el frío y el olvido. Tu rosa lo prefiere antes que sentimientos falsos.

Mas que seguridades tu rosa necesita saber a qué atenerse.

Nunca des por supuesto que tu rosa sabe lo que tu sientes por ella. Al fin y al cabo tu rosa es tan sensible que requiere cuidados sensibles y especiales. Como cualquier niño que ha nacido entre ruinas, que ha vivido tormentas y que ha sido testigo de guerras y catástrofes, tu rosa ha aprendido a sufrir en silencio las heridas marcadas por traiciones ajenas y no entiende de suposiciones. Prefiere no dar nada por supuesto, tal vez porque cuando ha estado viviendo de ilusiones mas de una persona ha lastimado anteriormente a tu rosa.

Como es una rosa que ha estado viviendo al borde del camino, tu rosa sabe lo que son las promesas fácilmente expresadas, luego nunca cumplidas: sabe lo que es confiar en caminantes para luego sentirse defraudada: sabe de mentiras y abandonos; sabe de palabras hermosas vacías de sentido para quien las ha dicho alegremente sin sopesar las consecuencias: sabe de quien no ha vacilado en cercenar sus mas tiernos tallos para simplemente aprovecharse de la ingenuidad de tu rosa. 

Ha tenido otros jardineros que no han sabido cuidarla sino que simplemente de ella se han aprovechado, sin aprender a regarla, sin pretender hacerlo puesto que no llegaron a amarla. Es fácil mentir y engañar a una rosa

Tu rosa nunca mide el tiempo que a ella dediques. Prefiere en ese sentido que actúes libremente, porque así ella puede entender tus prioridades. Y entonces valorará justamente lo que compartes con ella. Y sabe también a que atenerse con una visión real del orden que tu das a las cosas. Nuevamente se trata de que seas tu mismo.

Tu rosa siempre está dispuesta a entregarte lo mejor que contiene. Su aroma, su complicada geometría irrepetible, su ternura, su tacto y su belleza. Es feliz haciéndolo y para eso la vida la ha llevado a tu jardín. Pero nunca pedirá tu atención, porque espera que la atiendas cuando tu corazón sea quien te haga sentir la necesidad de hacerlo. 

Nunca atiendas a tu rosa por que sientas tipo alguno de compromiso hacia ella., sino porque seas tú quien necesite hacerlo. Esto es fundamental para tu rosa. Tu rosa nunca intentará manipular tus sentimientos sino que exige que hagas todo ejerciendo tu libertad. Así es tu rosa, amigo jardinero.

Comparte con tu rosa todo aquello que sientas ha de ser compartido. TU rosa, destinada a estar amarrada a un jardín, a tu jardín privado, sabe que únicamente estarás a su lado en momentos concretos. Así que necesita para sentirse apreciada, para saber de ti cuando estés lejos de ella, el conocer qué haces, el saber con qué sueñas, en tener referencia del diario reflejo de tu vida y tus temas. 

Así cuando de ella estés lejos, sabrá recomponer tu existir cotidiano y por tanto sabrá amarte en la distancia, porque en su soledad estará recreando la alegría de verte a través de su memoria y de esa manera te sentirá a su lado. Y si ella te siente a su lado, simétricamente sabrá que tú la sientes a ella existiendo a tu lado, si de verdad te importa lo que siente tu rosa. Es objetivo de tu rosa el que sientas que nunca estás solo aunque no pueda mimarte.

Tu rosa nunca te llamará si algún día te encuentra hablando cerca de ella. No lo interpretes como que no lo desea. Realmente no desea otra cosa que el ser feliz escuchando tu voz. Si no te llama es que no quiere distraerte de lo que estás haciendo ni ser estorbo para ti y la persona con la que estés hablando. Tu rosa no está a gusto si piensa que puede molestarte o incordiarte o distraerte en lo que estás haciendo en ese momento.

Así que nunca interpretes el que no te llame si te ve a lo lejos o si escucha tu voz, que a ella no se dirige, como falta de interés. En tu rosa, puesto que te ama, el interés es perenne y obvio. Al fin y al cabo eres su jardinero, Su jardinero único, de la misma manera que ella es una rosa única en el mundo.

Eso ya implica en si mismo que ella está deseando escuchar tu voz, atender tu gesto, mirar las miradas de tus ojos, sentir una caricia tuya, darte su perfume en cada gesto, mostrar su desnudez de pétalos de terciopelo y el color brillante y rojo de los mismos, para que disfrutes sintiéndote atendido y cuidado y querido y mimado en sus entregas. El amor es también respetar tus silencios si decides callarte. O si estas ocupado. Lo que nunca has de dudar es de su interés y de su amor. Tu rosa ha brotado para dártelo siempre.

Y cuando des a tu rosa la feliz circunstancia de hablarle, de leerle un poema con tu voz de ambrosía, o de aspirar su aroma, o acaricies sus pétalos, cuéntale lo que quieras, porque aunque sea un instante a lo largo del día, tal vez en la semana o cuando llegues cansado del camino y solamente la mires un fugaz momento, todo lo que le digas, cada palabra tuya, cada gesto sencillo ha de ser para tu rosa lo mas preciado del mundo. 

Tu rosa siempre tiene sed de aquello que vives, sed de tu tiempo y versos. Ella entiende sin duda lo que quieras decirle, ella entiende y renace en los poemas que escojas para acunar sus sueños.

Nunca has de agradecer nada a tu rosa. Ella es la que siempre estará agradecida que haber merecido estar en tu jardín y poder hacer aquello que la hace feliz que es amarte, o lo que es lo mismo lograr que seas feliz tu mismo. Y si en tu corazón hay agradecimiento no digas nada, ya que las palabras son fuente de mal entendidos. 

Unicamente demuestra con acciones amables ese agradecimiento, porque tu espíritu necesite demostrárselo a través de ese lenguaje. La premisa es que tu corazón te pida hacerlo, no sirven aquí tampoco obligaciones sociales de tipo alguno.

Pídele con palabras o sin ellas, a tu rosa, todo lo que de ella desees. Nunca vayas a imaginar siquiera que tu rosa se sentirá utilizada. Tu rosa no desea otra cosa que ejercer su destino que es hacerte feliz, l darte sus placeres, en lograr con su existencia tus goces y tus risas. 

No concibe timideces alguna por tu parte, ya que si realmente sientes afecto por tu rosa, aquello que compartas con ella siempre será correcto.

Tu rosa está preparada para tu abandono, para tu engaño, para tu traición futura, para tu olvido lento, y si eso sucede, amigo jardinero, únicamente te pide que sea de frente. Si tu rosa ya no te interesa porque haya podido pasar a ser un juguete muy visto, y buscas los perfumes de otras rosas que se crucen en tu camino, nada de lo que tu rosa sienta ha de impedir que avances en tu senda, dejándola nuevamente al borde de un camino. 

Jamás tu rosa desearía nada que no fuese tu felicidad. Y antes elige asumir tu felicidad que su propia pervivencia en un jardín amado. Tu rosa siempre aceptará tus decisiones.

Tu rosa no sabe manipularte buscando retenerte. Solamente es tu rosa cuando se siente única y eso solamente de ti depende. Mas que de ti, depende de tus ansias y sensaciones. También en tales circunstancias tu rosa prefiere que seas tu mismo y actúes libremente. No podría ser de otra manera, siendo como es tu rosa.

Has de defender a tu rosa de piratas y de intrusos que atiendan con envidia lo bello de su entorno, o de buitres y de la cizaña que anide en tu jardín. Aprende a discernir, entre quienes pertenecen a tu vida, a las personas que pretenderán apartarte de tu rosa. Hay quien simplemente actúa por que la maldad tiñe su corazón de negro, quien actúa pensando en que hace lo correcto - para si mismo - y quien simplemente te pretende para que seas su divertimento o le seas de utilidad. 

Hay personas y flores que llevan ocultos, en su centro escondido, venenos. Incluso puedes encontrar hermosas flores y sirenas encantadoras que pretendan apartarte de tu camino hacia Itaca. Pregúntate ante esos cantos y propuestas si realmente buscan tu felicidad o la felicidad propia de quien propone o canta para alabar tus oídos. Ningún amor real se puede basar en el egoísmo.

Analiza todo sin autoengañarte, sin ser complaciente contigo mismo. La marca oculta que aparece entre los envidiosos, entre los que pretenden sembrar cizaña en tu jardín, entre los que pretenderán sibilinamente apartarte de tu rosa, y los que incluso pueden pretender cortar la rosa para lograr sus aviesas intenciones es bien clara, si miras bien las cosas.

El único motivo de que tu rosa sea bella, sea aromática, sea "tu rosa" es el ser testigo de tu felicidad. Y eso también hace que tu rosa sea frágil, por que es incapaz de defenderse a ella misma. Sus espinas son tremendamente débiles y pocas la naturaleza le ha dado. Seria incapaz de mostrar espinas duras y afiladas porque ello implica la posibilidad de herirte. 

Y eso le ha llevado a escoger el no tener espinas, y por tanto estar a merced del visitante de tu jardín que en un descuido tuyo se dedique a cortarla, a tronzarla, o sencillamente de aquellos que te entretengan tanto que tu rosa se seque abandonada de rocíos y abonos, enfrentada ella sola al rigor del invierno o a la aridez del verano.

Aunque parezca fuerte, tu rosa tiene la fragilidad de la ternura. Y nunca hará el menor gesto para defenderse a si misma. Claro que si alguien te daña será capaz de ponerse ella misma como escudo para protegerte de quien atente contra tu alegría y sosiego. Tu rosa es de acero para tus enemigos y de terciopelo dulce para su amigo, amante y amado que es la misma persona.

En resumen, si tu corazón te dice que has encontrado a tu rosa, aprende en el día a día como ser su jardinero. Cada rosa es única entre todas las miles de rosas. Y no hay manual que sirva para todas las rosas. Por eso cada jardinero es único para su rosa única. De ti y del interés que nazca en tu corazón para aprender como cuidar y regar y abonar a tu rosa dependerá únicamente que logres apreciar todo lo que tu rosa anhela entregarte, compartir, ser quien lleve la alegría a tu vida. 

Tu rosa, que es única, porque para eso ha nacido, no desea otra cosa, pero quien ha de velar por ella eres tu, su jardinero amable. Y si eso sucede, tu rosa y tu seréis conjunto único enfrentados conjuntamente a las soledades y las tristezas del mundo.

Con TU rosa a tu lado nunca estarás solo, amigo jardinero.

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ISLA  TERNURA

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