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Mareado
por el alcohol
los pópers y la mota
(que detesta),
luchó por sacar del paquete
una rebanada de jamón
sin romper las otras;
Con el
hambre
se olvidó por completo
de los dos dedos
que le metió en el culo
al rubiecito de ojos azules
y bigote casi platino
tan hábil para chupar los huevos.
Así es esto de la higiene.
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