COMPLICIDAD

 

Adoro el cuerpo de los hombres
(y ni la mujer más puta podría entenderme)
por la V que nos baja de la espalda
a la cintura estrecha.
Sonrío ante la complicidad
que pronto se establece entre ellos,
por el juego de la fuerza,
su vanidad, y
su falta de pudor al ir desnudo

 

 

 

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