HOMBRE QUE SE ALEJA

 


  



Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.
Jaime Gil de Biedma



Tanto tiempo estuvimos cercanos
como manos
del mismo
único cuerpo.

Y así nos distanciamos,
a la velocidad que cae el marañón maduro al suelo
y explota en jugos azucarados
que devoran hormigas
igual que a un cadáver humano.

Él se aleja con el bigote crecido.

Queda la mugre en
mis uñas y una mosca verde ronda mi pelo.
Con orgullo
y desentumeciéndome,
la espanto.

 

 

 

 

 

 
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