VISIÓN DEL ENEMIGO, MIENTRAS DUERME

 


  

Visión del enemigo, mientras duerme

El pelo que has dejado en nuestro lecho,
en los distintos lugares donde nos hemos amado,
como dos caballeros que acuden a un duelo,
se hizo nido en mi garganta,
soga alrededor de mi cuello.

Trozos de tu piel se esconden
entre los pliegues de nuestra sábana,
bajo mis uñas,
entre mis dientes.

Veo tu cuerpo desnudo y traicionado.
Me pregunto:
¿Dónde podría hundir el cuchillo antes que despiertes?
¿En qué parte la muerte te resultará más certera?
¿Dónde sino en mi pecho?

 

 

 

 

 

 
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