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Tengo una foto del mar
a 55 kms. de Managua,
ahí iba en invierno
cuando en la ciudad
la gente se corría de la lluvia,
los niños eran buscados por bomberos
y la radio alteraba los nervios.
Nadie quería mar, ni lluvia, ni agua...
Sólo yo en esa foto amarilla
[como postal enviada por un amigo
que está lejos y a quien no se ve
desde hace tiempo]
el mar gris,
una gaviota borrosa
y un pescador a lo lejos
echando una red.
Él está detrás de la cámara,
por eso estoy solo,
con una leve sonrisa
y en los ojos tristeza.
Como indígena,
a quien con una cámara
Ie roban el espíritu.
De
la antología
de poetas nicaragüenses
"Huérfanos
de Rubén"
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