Te odio

Entrada Poemas Navegantes

Entrada Poemas Varios

 

 

 

Te odio, por haber sido el faro de mis días. Por haber sido esa última esperanza en aquellas noches negras vacías, ...el último bastión para defenderme de mi mismo...


Te odio, por haber sido mi fuerte, mi reposo, la luz de mis ojos y de mis días, aquella tibieza incorpórea que le devolvía la vida a mi cuerpo por las mañanas,...y aquella que me arrullaba en las noches, entre los demonios y las sombras. Tu fuiste mi luz...

Te odio, por saber que no soy nada sin ti, tan solo un niño asustado y solo; por no saber vivir sin tus brazos para protegerme, y tu voz para alegrar mi existencia y endulzar mis momentos amargos de completa soledad.

 

Te odio, por ser tan importante tú en mi vida, y porque sin ti, sin tu presencia, yo no sería absolutamente nada, y solo un mero títere triste. Un eterno camino de sombras de terciopelo, sin fin...

¿Alguna vez te he pedido que existieras? ¿Se lo he pedido al universo?... ¿Por qué te has tomado la osadía de existir, y hacerme temer perderte?.
No recuerdo, no recuerdo si yo pedí tu existencia. Si hubiera sabido que tanto me dolerías, hubiese pedido que no existieras sin duda. 

 

Aunque, cuántas noches en la intimidad de simples y bellos paraísos, y cuantas albas de agotada pero radiante felicidad de voltear y saber que tu ser me hace feliz sacrificaría con ello,...o hubiese sacrificado.

No hubiese habido noches al borde de la desesperación y la locura, horas al borde de un cuchillo tembloroso, aquellos momentos que me sentaba al borde de la cama y me hundía en mis manos, preguntando al mundo por qué diablos sigo respirando, y llorar, solo llorar..., o búsquedas incansables de años en pos de un nombre, un aroma, un retazo de sueños perdidos de alcoba ajena que una vez tuvimos,...o cualquier rastro de ti. 

 

Siglos solo de angustia y dolor, de culpas, de dudas, de preguntas (y ninguna o muy pocas con alguna respuesta...)...de fantasmas.

Pero tampoco hubiese habido días claros de sol y brisa, sin preocupaciones, primeros besos, primeras caricias, primeros amores, primeras veces (tantas...). Todo eso que tú y yo tenemos, que cargamos, que repetimos tantas veces en tantos milenios sin cansarnos, siempre de mil y un maneras distintas. Nuestro juego propio... Sin ti, no lo tendría.

Te odio, por ser tan importante para mi.

Te odio, porque sé que te amo mucho más de lo que te odio.

Te odio, porque siempre fuiste y siempre serás mi Estrella Polar.
.

 

 

 

 


NOTA: La imagen que orla el poema no representa al autor ni a su objeto de inspiración.

 

Email del autor

 

Sigfrid es un joven argentino, que aporta este poema a la consideración de los amigos navegantes

   
 
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES