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Llegará
ese tiempo en que comprendas
la
fragilidad tan grande del amor vivido,
y
cuando llegue ese tiempo
al
borde los dos del abismo que todo lo oscurece,
entonces
no te contaré como de frágil fue lo nuestro.
Y
me llevaré conmigo esta pena
para
que sonrías antes de irte.
Y
el tiempo acallará lo que de nosotros quede,
si
es que aún perduran de nosotros recuerdos.
Y
la brisa apacible hará volar aquel poema nuestro
por
el que tanto sentíamos.
Y
no seremos aire, porque seremos una nada anónima.
Vendrán
amores que se jurarán ser perpetuos;
abrazos,
roces y pasiones.
Y
después de ellos, vendrán mas pasiones
tan
jóvenes como el primer llanto.
Y
nosotros, para entonces, estaremos fríos,
olvidados
ya de todos,
y
hasta de nosotros mismos.
Por
eso ahora, que aun tenemos nuestra vida por delante
nos
juramos amor eterno, y nos limpiamos las lágrimas
que
nos sobran de tanto querernos.
Pero
no olvides que esto nuestro es un sueño,
y
que un día despertaremos cogidos de las manos
al
borde de ese abismo maldito que todo lo arrasa.
Y
acuérdate entonces, de lo mucho que te he querido,
y
de la pena tan grande, que me llevo por dentro.
Mikos
Lazarakis
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