Sí,
así es
y
sé que no cuento
con
un vocabulario con un vocabulario exuberante
un
vocabulario digno de acariciar tus hermosos oídos
o
de despertar en ti hermosos pensamientos.
Esas
palabras que nos hacen volar,
esas
palabras que nos transportan,
que
nos llevan lejos,
esas
palabras que nos enriquecen,
y
nos recorren por dentro.
Pero
sí, cuento con el poder de mis recuerdos,
de
esos momentos tan bellos
que
solo a tu lado he vivido,
aquellas
cosas pequeñas, pero bellas.
Esos
momentos únicos e irrepetibles
que
solo a tu lado he podido vivir.
¿Qué
tienes?, ¿Qué es eso que siento cuando estás conmigo?
¡Oh
sublimes sensaciones!
¿Quién
puede entenderlas?
Son
algo incomprensible, algo que forma parte de la complejidad del ser humano.
Bueno,
pero no es preciso en estos momentos
discutir
o hacer tratados filosóficos.
En
vez de pensar tanto
me
sumergiré mientras tanto
en
el ancho río de las emociones,
ese
río que te lleva,
que
te acaricia y te envuelve.
Con
él te sientes uno,
en
él, te sientes pleno.
Pero
todo esto ocurre sólo cuando te dejas envolver,
cuando
te dejas llevar
no
sólo por los recuerdos,
sino
cuando vives el momento.
Por
eso déjame invitarte,
a
que recuerdes conmigo.
Yo
esperaré alimentado por mis pensamientos de ti
o
mis recuerdos de ti,
esa
oportunidad, en la que pueda disfrutar de tu compañía,
estar
a tu lado,
sentir
tu calor corporal,
escucharte,
contemplar
todo tu cuerpo,
observar
tus actitudes,
aprovechar
esos momentos, en los que parece,
que
el tiempo se detiene,
sólo
estamos nosotros,
dos
seres grandes y plenos,
dos
jóvenes,
dos
almas que se sienten, y se piensan, y se deleitan,
se
viven, e inevitablemente,
a
veces sin pensarlo, simplemente...
se
aman.
José Rafael
Y
recuerda que: “Recordar es vivir dos veces”
pero no vivas en los recuerdos.
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