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Tan solo mírenme. Estoy solo,
pero rodeado de muchedumbre, es patético, mi
alma cada vez se pierde más en el vacío, se consume poco a poco en la
soledad.
A ella la azotan los vientos de la injusticia, la quema el calor de
la discriminación, ella le ruega, le suplica piedad al amor, pero él, él
solo le da la espalda.
Entonces es cuando entiende que es en vano hacerlo,
cayendo así en los brazos de la soledad, y lo hace una y otra vez; entonces
su cuerpo se va endureciendo poco a poco, luego de cada caída ella se
levanta con la frente en alto y con muchas más fuerzas para seguir luchando.
Y es así, que caída a caída el alma, se va olvidando del amor, ya que él
solo le da la espalda, y enfrenta los azotes de la injusticia, y se vuelve
más fría, para que le calor de la discriminación no le duela tanto, pero se
da cuenta que así nunca podrá sentir amor, y es cuando busca aliados para
enfrentar a la injusticia y a la discriminación.
Pero al ver que ellos no la
socorren por estar en su propia lucha, se quiebra, y así todo vuelve a
empezar, los azotes, el dolor, el miedo, el sufrimiento y sobre todo la
soledad.
Natahel
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