Plegaria

  

                                                    Para Yoel, así.

 

Sálvame tú, divina adolescencia;

repárteme en tu arder, hazme tu espejo,

déjame hacerme en ti de mi reflejo,

como una fiebre entrar en tu inocencia.

 

Riega la curva dócil de tu imagen

por mi cuerpo quemándose en tu asombro,

asúmeme triunfal, ponme en tu escombro

a que a hacerte otra vez mis manos bajen.

 

Cállame en ti, dador, como he venido;

casi vencida nieve, casi lluvia,

a derramar en ti mi verbo herido

para otra vez nacer bajo tu pluvia.

Deja mi vuelo preso en el fluido

de la extensión alar de tu alma rubia.

 

 

 

 

 

ISLA TERNURA RINCONES AMABLES POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCÓN DE REYNALDO