|
Despertaste
primaveras que en mi corazón dormían
Y
con tu dulce sonrisa el viento
volvió a tocar mi
rostro
con su suave brisa.
Ciego
de nostalgia, aturdido de dolor me negué a tu
presencia
y con mi fría ausencia lastime tu corazón.
Gracias
dulce pajarillo pues en mis andanzas en penumbra.
fuiste
mi luz, ángel lazarillo que cargó mi cruz.
Eres
manantial de mis suspiros, valiente caballero de zafiros.
que
en una madrugada apasionada diste muerte a mis angustias
con
la espada de tu amor.
|