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Una vez por casualidad fue al andar
la mirada, la voz, el alma, el deseo
tal vez un poco de interés por los dos
con el soñar por el calor que ya aguardaba
De nuevo caminamos por sendas iguales
coincidencia, el destino o una profecía
rozando las palabras primeras con pasión
planeando la forma de la hora de compartirnos
Las emociones al saber que volveríamos
donde ayer, al cruzar, en el mismo lugar
donde se congelo el tiempo al vernos buscar
amarnos de forma tan diferente sin temer nada
Andando con rapidez por esa senda nueva
en un claro, cálido, colmado de erotismo
hechizando los momentos recorriendo veloces
entre las curvas de nuestros seres ya jadeantes
Al final atrapando un par de corazones
tan suaves, jóvenes, derramando el libido
asimilando cada segundo que camina decidido
a entrelazar las vidas en un torbellino amante.
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