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En mi corazón la tormenta permanece
nublando mi destino y sin acierto
mellando mi vida ya tan débil y opaca
sintiendo todo esto lentamente en agonía.
El amor se fue sin decir adiós y sin aviso
se corrió la cortina de la ilusión cruel
se marcho la dicha y quedo la lagrima que cae
en mi mejilla como una daga a mi pecho herido.
Sin certidumbre se desvanece lentamente todo
acostado veo la luz que se acerca de una vida
que reemplazara a otra ya trocada por el tiempo
la circunstancias del horror ya son palpables.
Y simplemente tendré el valor de levantarme
y me iré caminando sin voltear atrás sin gritar
cantare un himno de triunfo derrimiendo mi alma
esperando una misericordia que aquí nunca encontré.
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