Anhelante humanidad mía, que
esperas para dormir
ante la tumba de la ignominia te
has detenido para pensar
si caer en sus manos o en las
del un demonio mas negro
pareces gozar con mi sangre
con la que alimentas a tus perros.
Donde esta tu reposo, donde la
aurora de fuego que ama
cada senda se ha hecho hierro
tostado por el sol de tarde
no llegaras a la tierra
prometida mientras haya espadas teñidas
sin el aliento de tus hijos caerás
abatida por el mismo rayo que creaste.
Cuando te veo me siento no ser
de ti, caigo muerto de la pena
susurro las mil leyendas de amor
ante los gritos de tu estupidez
cuando mueren de hambre sus
hijos los tuyos vomitan su limo
cuando lloran nuestros
viejos al ser pisoteados, tus ancianos roban la inocencia.
Las madres se retuercen en las
manos de los asesinos de su vientre
cada gota de rojo sacrificio se
convierte en clamor de clases aplastadas
quitas la esperanza a los mas
pequeños y la regalas a quien no tiene alma
en el molino de la vida la parca
da vida a los engranes con la leña de tus huesos.
Creas fuego mas ardiente para
que el humo de tus chimeneas no deje de matar
en las calderas de tu gris
historia las ratas que crías se calientan cobardes
haces callar el llanto de los niños
dándoles municiones como golosinas
manipulando el origen de la vida
y apagando los cielos con negra maldad.
Como puercos alimentados de los
enclenques desperdicios de las religiones
levantas los estandartes con
estacas de oro sobre la inmundicia de tus tierras
fértil es tu suelo pues la
sangre inocente lo ha regado por edades sin fin
soberano de la imbecilidad, cada
palabra en vano será juzgada duramente.
Ante el mar de espíritus que
clama unánime la palabra que te destruirá
partiendo tu terrible tierra
para que abriéndose devore a tus generaciones
anticipado esta por los
profetas y ya estas viendo tu tan cerca la verdad
sombras van al precipicio ante
la inminente luz que no fenecerá ante tu soberbia.