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Todavía
recuerdo cuando nos conocimos,
yo
sólo escuchaba tu voz mientras mis manos
se
agitaban en el teclado del ordenador,
de
repente se cruzaron las miradas
comenzando
así una conversación
tranquila
de cosas en común de dos adolescentes,
nuestros
encuentros eran causados
por
la obligaciones que teníamos,
con
ellos había pláticas sencillas
nada
que ocultar en apariencia
pero
mucho que decir desde el corazón.
Un
momento de juego en ilusión
se
convirtió al destapar el alma
con
palabras dulces y contarnos
sólo
algunas de nuestras penas
dejando
en incertidumbre la verdadera
intención.
El
tiempo pasaba y nos habíamos perdido de vista
nada
mas nos quedaban las letras de cartas
que de vez en cuando nos atrevíamos a enviar
por
costumbre tal vez o melancolía quizás.
La
seriedad incomprendida
invadía
lo que queríamos hacer amistad,
o
al menos yo, para ocultar lo que mi imaginación
creaba
en falsa primavera de felicidad.
Nunca
pensé que fuéramos tan distantes
físicamente
pero tan unidos por una ambición
fría
y vana para los que la suponen,
pero
cálida y tierna para mi,
y
para ti......... aun no se que sea.
Tiempo
después la verdad
de
mi nube descabellada me tiró
para
darme cuenta de mi realidad,
realidad
que aun no entiendo
por
que secretos guardamos
uno
a el otro, por esa manera tan
dura
de comportarnos y esa sonrisa que
nos
hace dudar de la veracidad
de
esas charlas ocasionales.
No
se que esperas de mi
y
ya no se que esperar de ti
algún
día hablaremos de eso,
algún
día descubriremos la verdad,
algún
día por fin te volveré a besar.
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