A mis lectores... 

Alguna vez, bien que lo sé, que tú querido lector has soñado con soñar aún más, has deseado que el fin no sea lo azul que vemos en la noche estrellada. Obsérvate, ámate, quiérete... sobrevive a esta amargura que nos rodea.

Las personas hablan contra nosotros, contra los que somos "diferentes". Recuerda que un buen juicio se emite a base de experiencia y con el alma por delante. Recuerda que así como tu llegas a odiar, te llegarán a odiar. Que así como un día golpeaste, serás golpeado.

Solo que no olvides viajar, visitar, correr y brincar, solo o con alguien eso es lo de menos, eso ya es hablar de sociedades. Tu vive, respira y deja que en ti penetre cada sorbo de vida, cada litro de aire, cada piedra de amor. Se como tu sabes que quieres ser, resuelve todos los misterios y si aún no puedes es que no lo has intentado. Y si ya lo intentaste te faltó colocar el amor, los sentimientos por delante.

Mis ojos están cansados y los limpio en movimientos que me hacen expirar, satisfacción, ardor, dolor, tranquilidad. Huele bien aquí, pero la soledad sabe mal, y mas mal sabe cuando ya huir de ella cobardemente no te sabe a nada.

A veces me creo ignorante, un simple mas del montón, a veces me siento orgulloso y quisiera matar a mis enemigos, vengarme de la forma mas sanguinaria.

A veces quisiera humillar a muchos o a veces quisiera dejar de ser humillado... tal vez estas actitudes sean... un tanto normales, pero cuando se presentan todas juntas, ni yo se cómo dominarlas.

Entrar en un cuarto húmedo, a medias luces, con paredes verde seco, con zapatos rasposos y molestos, con el alma rota, con ganas de llorar... enfrente una ventana de luz tenue y frente a ella un escritorio que en tonos cafés hace bien juego con el casi ya negro verde.

Siéntate y con el alma rota escribe un cuento de alegría. No podrás, comenzarás a llorar, comenzarás a recordar todo lo que debería hacerte llorar, los pleitos que ya "perdonaste", la persona que tanto querías y que murió, la calificación que nunca sacaste, los amigos que perdiste, la alforja que te robaron, la buena comida que se echó a perder, la traición...

¿Habrías de llorar? tal vez solo tus ojos tengan la triste, multimaniatica y dolorosa respuesta.

Sentado en las escaleras, solo, entre las manos con una fotografía de gente feliz que no te causa la menor sonrisa, estas triste, muy triste, arrepentido, refugiado, mártir, cansado, se apaga la luz... eso es morir, lento, cobarde, pero al final... morir.

Cuando era pequeño no entendía muchas cosas; ahora que las comprendo no soy feliz, pues me hacen ver que no todo tiene que ver con saber explicar lo que hablas o repetir ofensas que hiciste años antes.

Saco estos sentimientos y los escribo, para tí, amigo. No llores, no sufras. Ríe y piensa y conoce la verdad: eres especial, tal vez haya muchos como tú, pero no todos.

Toma un lápiz o cualquier pluma y un papel, siéntate, escribe con el corazón en la mano y con la mente mas abierta. Cuidado, no pienses que no quieres que otros lo lean, anhela mas bien la salida de algo que nunca saldrá, algo así como la TV, que saca cosas sin que salgan de ella; algo así como el golpe que la luz te da sin que te des cuenta.

Se libre, y si ya lo eres, deja de ser esclavo. Escríbeme.

 


   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES