Llora...

 

 

 

 

 


En un instante se revuelven, en otro se van.
Así de efímeras son las horas que vivo junto a ti.

Sin hablar te declaro y te juro eterno amor, ese amor que con lagrimas construí.
El mismo amor que en un segundo sin importarte derrumbaste, ese amor que como polvo el viento se llevó; mas queda en mi alma una alegría y es que yo sí sé llorar.

Dios ayude a tu alma cuando estalle ese mar.


   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES