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Saber que algún día me di cuenta que nunca serías mío, y ahora te veo, ahí sentado, tan pensativo, tan callado, sin saber qué te preocupa.
Y quisiera acercarme, hablarte tiernamente, descansar tu cabeza en mi hombro, fuertemente abrazarte y lentamente, casi sin que se note el movimiento pasar mis labios sobre los tuyos y con un sonido casi espiritual sellar un pacto de amor en el que solo tu y yo secretamente, furtivamente nos amemos infinitamente.
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