Exquisita Mocedad

 

 


Cada noche mientras duermo se cuela en mis sueños tu imagen, tu cuerpo y tu mirada me cautivan sin piedad.

Me recorres con tus ojos llenos de deseo vehemente que hierve en mi sangre produciendo un rítmico respirar. Con cautela me acerco a tu piel ardiente de placer, mientras el crepúsculo en mi ventana nos sorprende desnudos a distancia muy escasa de tus labios, húmedos, cálidos, respirando tenuemente, esperando que mi boca beba del elixir sublime del amor que en esa noche silenciosa de un efímero beso afloró.

Acudió la pasión de tu rostro tus ojos a cerrar, ensalzado por las caricias de mis labios, céfiro de la noche sin luna que tu piel ebria de pasión vulnerable se eriza con ardor.

Impaciente y frenético empiezo a repasar con mi lengua tus labios, tu cuello escultural que palpita ferozmente y que a miel dulce sabe, al vino del grial, néctar de pureza, exquisita mocedad.

 


   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES