Quiero

 

 


 

Quiero vivir con la eterna satisfacción de haber probado del cáliz mismo del placer sublime.
Quiero morir sonriendo porque tomé del vino dulce del amor, quiero que mi piel arda en llamas, retorciéndome en las sedas blancas que bailan por la brisa fría del vecino amanecer.
Quiero lamer con la punta de mi lengua el sabor de su piel, fundirme en un abrazo, beber el néctar de sus labios y gemir de placer.

Que su sudor me impregne de un deseo carnal que describa con la pluma y que siento estallar.

Tomar ebrio de sensaciones la gota transparente que nace de la cumbre de su orgullo que palpita sin cesar.
En un éxtasis perdiendo el sentido reclinar mi cabeza sobre su pecho.

Lástima y afortunadamente nada de esto llegará nunca a ser realidad. 
Le amé como a nadie, pero nunca lo supo... ni lo sabrá.

 


   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES