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FUEGO INQUIETO
ROZÓ MI PECHO AL VERTE
Fuego inquieto rozó mi pecho al verte
y anidose dentro del alma mía,
dando a mi silencio término y muerte
para que hoy ante tu pulso despierte.
buscando calor mi palma vacía.
¿ Quieres en tu mano estrecharme, hombre ?
y que tu voz azul, quieta, me nombre ?
SI
A MI CAMPO TU BESO REGRESARA
Si
a mi campo tu beso regresara
cual la tarde en que mi aire se hizo fuego
y me hundieras en la neblica clara
del ansia fiera y el torrente ciego.
tendría la paz que el tiempo prepara
al alma embelesada que te entrego;
tendría el grito mas calmo y silente
parra hacer brisa nueva de tu frente.
TERMINA
EL INVIERNO DEL LLANTO VIEJO
Termina
el invierno del llanto viejo,
pero aún no es amor la primavera:
todavía cae el silencio y mi espejo
es beso ausente y soledad severa,
porque te he llamado con mi aire añejo
para que seas viento en mi pradera,
te he besado, amante, y no me has oído;
me has dado noche y amargo sonido.
LO
QUE FUISTE
Tarde de invierno como
primavera
y voces entre un silencio de ensueño
poseía el cielo y la tierra entera
cuando mi soledad falló en su empeño;
cuando acabó mi atormentada espera
y tu abrazo fue mi cálido dueño.
a la vez que yo, en tu mano vacía
coloqué lo sincero de la mía.
Creí que a tu lado mi vida oscura
surgiría a la luz eternamente
teniendo para mi sufrir la cura,
existencia nueva y vuelo sonriente
sin advertir que tu palma insegura
no era un faro, sino amarga pendiente
donde el amor o el cariño, siquiera,
no eran más que una gélida quimera
Quise abrazar la alegría contigo;
quise con un gesto decir "te quiero"
y pasearme por el campo de trigo
que sembramos con el beso primero;
quise escapar del silencio enemigo
en el frescor de tu plácido estero,
y perderme en la magia de otro mundo
donde no hubiera un trueno furibundo.
Mas había en tu pecho el
desencanto
y no esperabas del cariño un fruto;
mientras que mi ciego anhelo era tanto
que creía a nuestro espacio impoluto,
espacio en que guardabas el espanto
de tu mañana rodeado de luto,
hasta que la verdad hizo su entrada
dejando entre tu y yo sólo la nada.
Del camino gozoso que me
diste;
de ese tiempo por sobre el mar sereno,
que hoy es trigo en un campo que no existe
y es un recuerdo henchido por el trueno,
he retornado donde mi alma viste
su manto de angustia, sombra y veneno;
he retornado al llanto de partida
con más silencios y con menos vida.
ELEVO MI PALMA AL NOCTURNO CIELO...
Elevo mi palma al nocturno cielo
cual si fueras tú esta redonda luna,
y entrégote otra vez mi simple anhelo
que ya entre tus manos la noche acuna,
porque tan distante está mi recelo
y tan rauda se acerca una fortuna
que, aunque nuestra playa esté prohibida,
pongo en su arena mi presente vida.
Mas cuánto, en realidad, me da congoja
mirarte bajo el sol y huir la vista,
pues temo a su rayo que luego arroja
el desprecio insensible y egoísta:
desprecio del que la luna se enoja,
porque quiere que el cariño persista
no en el día, sino en el otro lado,
donde empieza la paz de su reinado.
¿Qué noche habrá que desdoble su manto
para cubrir nuestro abrazo desnudo,
cuando acabe de la pasión el canto,
cuando quede el latido casi mudo?
¿Qué noche nos abrigará de encanto,
siendo a la vez contra el mundo un escudo,
para olvidar por tan sólo un instante
que el dolor nos aguarda en adelante?
SERENO
No hay aflicción en tu oleaje iracundo
ni existe el frío en el aire salino:
ya supiste, mar, que mi agrio camino
tocó la brisa de un campo fecundo.
Distinto ahora será el vacuo mundo
al verlo mi espíritu peregrino,
porque de la sombra ha brotado el trino
y el amor, desde el llanto más profundo.
A un sitio, por entre los sueños, viajo
donde pueda crecer este cariño
suavemente, como el viento lo trajo.
Y la soledad en mi alma habrá muerto
cuando vea cómo la flor que ciño
extiende su raíz en mi desierto
DE AQUÍ EN ADELANTE
Que no sea el beso tan sólo un beso,
ni la palabra, no más que el sonido,
o estará, entonces, mi anhelo perdido
y en la amargura de otro tiempo preso.
Llegando hasta ti con tibio embeleso
te ofrezco la vertiente de mi nido,
y a cambio de ella, ferviente, te pido
que lleves mi nombre en tu sangre impreso.
Despacio iremos fuera de esta tierra
a un sitio nuevo de vida sencilla,
donde no haya pena, sombra ni guerra,
ni el beso maligno arroje su fuego
porque habrá llegado a mágica orilla,
volando por el cosmos nuestro ruego.
ASÍ COMO EL ÁNGEL...
Así como el ángel del nuevo verano
tus alas, amante, borraron mi llanto
y ahora en tu beso mis ojos levanto
del turbio camino al gozo que gano.
No han sido amarguras vividas en vano
si puedes amarme y yo amarte tanto;
si puede obsequiarnos la noche su manto:
dichoso el silencio aquel, nuestro hermano.
Hundido en tus brazos no existe la muerte
ni el fuego de angustia quemándome a prisa,
tan sólo contemplo la luz de tenerte.
Y aun si mañana volviera al infierno
y fuera mi cuerpo despojo y ceniza
valdríame aquello tu pálpito tierno.
YO ANSÍO...
Yo ansío tu cuerpo firme
y el sudor de ese momento,
y que el grito de tu beso
me estremezca hoy y me cimbre,
pues no quiero estarme libre
si tus brazos son mi dueño,
ya que en horas de desvelo
no te tuve y fui una sombra.
Quiero el peso de tu aroma
y embeberte de deseo.
No habrá pausa en mi respiro,
no habrá tregua en la embestida,
ni habrá instante de fatiga
si a esta hoguera yo te sigo.
Funde, así, este pecho mío
en el goce de tu juego,
que al delirio yo me entrego
como lúbrica materia
por saciar esta tormenta
que en tu aliento me hace ciego.
Y así, hambriento de tu carne,
gemiré como en suplicio,
de tu cuerpo cada sitio
será brasa en que quemarme,
y yo habré de aprisionarte
tan febril como extasiado,
que ni el golpe del orgasmo
me devuelva ya la calma,
pues más fiera será el ansia
por yacer de ti empapado.
HOY, AMIGO, EN TU MIRADA...
Hoy, amigo, en tu mirada
me despierto renacido,
pues tu cuerpo me ha encendido
la ternura y la mañana.
Ya me canta viva el alma
con tu pecho y con tu risa
si es la aurora quien me avisa
que has llegado hasta mis manos,
que besarte no es en vano,
pues mi voz está en tu vida.
SERÉ HOMBRE Y TÚ, MI NIÑO...
Seré hombre y tú, mi niño
bajo el frío de este campo
y a tu miedo daré amparo
si el futuro te es esquivo.
Sembraré de clama y trigo
aun los yermos y las piedras;
y a merced de cuanto quieras
besaré tu palma suave,
que en mi pecho, como un ave,
dormirás cuando anochezca.
CUARTETOS
Amarte entre noche contigo distante
es tibia agonía de un solo recuerdo
que sin ti se apaga, que busco y que pierdo
y en sombra me sumo, en sombra de amante.
..........
Fui hasta la noche buscándote, amante,
y era nostalgia el dudoso camino
que, antes de fuegos ahora extinguidos,
fue la sonrisa que tú me entregaste.
..........
Tendría tu abrazo de amante secreto
con íntimo gozo de mi alma afligida,
pues luz al instante del beso hallaría
y calma en tu sangre cual dicha sin tiempo.
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Si el amor se ha dormido ante mis ojos
es tarde de otoño en el alma mía
y es la sombra marchita quien me abraza
en este momento de la vigilia.
..........
Dióme la noche tu cuerpo de niebla,
fresca llovizna templada en el beso.
Canto de espuma gritó en mi silencio:
fui cual si el alba en la muerte naciera.
..........
Toma de la noche la sombra,
toma del viento su energía,
en mi beso toma mi cuerpo
y en mi pulso deja tu vida.
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autor: crepusculo@123mail.cl
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