Tu imagen me persigue
humedeciendo mis sueños
Caldeando mi cama
con vapores de deseo insatisfecho
Tu imagen me persigue
Provoca irrefrenables deletéreos orgasmos
miserablemente solitarios
en cada noche de tormento
Tu imagen me persigue
vespertino suplicio
que sólo cura el ensalmo de tu visión en la mañana
La epifanía de tu figura multiplicada
entre barras y discos
sobre murales espejos
en tu Castillo de Vanidades
Hipertrófico paraíso de engreimiento anabólico
En el cual soy advenedizo infiltrado
Discípulo impostor que se esfuerza en vano
Onanista sublimado en musculares alucinaciones
Pretendiendo componer sobre su carne
la metáfora de su deseo frustrado