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Hoy
llegó tarde a clase como siempre,
Pero
hoy venía con una camisa blanca,
Su
jean era azul rey ajustado a su silueta,
Su
vestimenta era diferente a la de ayer,
Pero
su aroma y sus ojos eran los mismos,
Y
como siempre nos miramos pero no hablamos,
Dejamos
pasar la sonrisa tímida y no entendemos las señales.
Hola
caballero puedo sentarme en su mesa,
Le
presto mi lápiz si quiere,
Le
doy mi alma si la pide,
Solo
hable para no tener que equivocarme,
Que
miedo que no sientas lo mismo,
Que
susto que me odies,
Pues
por lo menos de esta forma puedo soñar que me besa,
Y
puedo jugar a las mil y una formas de decirle que lo quiero,
Sólo
que ahora estoy solo de nuevo,
Y
como siempre juego a decirle que lo quiero,
Lástima
que solo sea mi dulce utopía,
Pues
seguro que en la otra vida nos encontramos para decir lo que sentimos,
Con
los más sinceros sentimientos,
Solo
que si muero sin decir nada vendrá mi recuerdo y susurrara a tu almohada,
Las
dulce palabras que nunca dije para ti.
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