Dulce amigo

 

 

 

 

A que ya hemos terminado,

Dulce amigo,

Ya nada nos une,

Ya somos libres pero a la vez presos,

Muchas veces nos escapamos para ver las estrellas,

Muchas veces nos besamos detrás de la puerta,

Muchas veces nos escondimos en las calles oscuras para cogernos las manos,

Otras tantas nos dijimos cuanto nos quisimos,

Nada se quedo por decir,

Pero si mucho por vivir.

 

No lloro por lo que no pudo ser,

Sino por lo que fue y no se disfrutó,

Por el miedo a ser dos,

Y no poder ser uno,

Porque nuestros padres no se desearían de consuegros,

Porque los dos somos hombres,

Lloro por esto y por mucho más.

 

Fui  feliz a tu lado,

Ahora no importan que se entere que nos amamos,

Y que mi abuela se muera de la decepción y mi padre me mata de la rabia,

Además que nuestras madres pierdan un poco la cordura por la exclamación,

Pues amor mío estar frente a tu ataúd me hace sentir impotente,

Al no poder llorar y desgarrarme por tener que honrar tu memoria y respetar la mía,

Aunque todo ahora me valga mierda,

Adiós dulce amigo mío.



   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES