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Quisiera regalarte mil
diamantes,
quinientos rubíes y
cien esmeraldas.
Pero solo te puedo dar
el ámbar de mi corazón.
Te regalaría las
estrellas,
las constelaciones, el
sol y la luna.
Pero sólo llegarías a
ser
mi más
profunda inspiración.
Te daría aventuras,
viajes, travesías.
Pero sólo
te enseñaría el camino, por
donde
puedes
encontrar el amor
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