De la primavera al invierno

 

 

 


Poco tiempo ha que te conocí y poco tiempo ha que el corazón roto me has dejado

Poco tiempo ha que en mi sin querer la semilla del amor sembraste

Poco tiempo ha que aquella flor que nació, como una mala hierba de cuajo arrancaste

Poco tiempo a que diste y quitaste el sentido a mi vida

 

Rompiste los esquemas del mundo en el que vivía

De ti me servía para recomponerlos

Mas ninguno a los anteriores se parece

Pues ahora en mis esquemas cada dos por tres

Tu nombre aparece, tu nombre da más sentido

 

Pronto de mi te alejaste, pronto de mi la vida apartaste

Pronto de mis esquemas tu nombre borraste

Pronto todo perdió el sentido

 

Aún recuerdo bien como me sentí, como estaba por dentro y por fuera

Me costó entender que de mi te alejaste

Cuando me di cuenta, cuando quise darme cuenta de la verdad

Mi rostro empezó a humedecerse como una flor en una fría noche de invierno

Sin poder guarecerse sin poder encontrar algo de calor

Sentía una mano fría sobre mi hombro

A Dios rogaba que fuera la muerte, que piadosa, ella acabara con mi sufrimiento

Más no encontré salida tan fácil

 

En una de mis noches invernales lluviosas

Una muchacha a mi se acercó y me preguntó

“oh flor de la naturaleza madre

¿qué es aquello que te apena?

¿qué no hace que luzcas como las demás?”

 

contele que la noche y las nubes cernieronse sobre mi

de la noche a la mañana como una negra sombra rauda y veloz

en medio de una bella primavera que poco duró

 

la muchacha arrancome del suelo

llevome hasta su cálida casa

pero la noche y las nubes sobre mi aún perduraban

 

mucha agua de aquella muchacha recibí

mucho abono me procuró

 

poco a poco los pétalos marchitos tomaron color carmesí

nueva savia corría, nuevo sol sobre mi aparecía

no un sol tan radiante como el de la primavera

al que echaba de menos

pero si un sol suficiente cálido como para tomar un color intenso



   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES