El sueño del Príncipe

 

 

 


Y no me insinúes
que pruebe los kilómetros,
que encuentre en la distancia
una soledad feliz,
una soledad condicionada.

Y si miras
un poco hacia el norte
verás que hay encanto,
que en cada ola
que revienta con furia
hay un trozo de vida
regado en la orilla,
es mi vida en sal.

Y si se oscurece
mi presente desorientado,
el recreo no deseado
de la mente perturbada
hará aferrarme con fuerza
a todo bien y a todo mal,
pero siempre el mal gana
quedando yo destrozado.

Y si todo sonríe
invitando a navegar
por mares que desconocen
este inerte cuerpo,
aceptaré con miedo
la invitación al remate
de mi muerte estructurada,
aceptaré el destino
de tus manos.

Y cuando me faltes,
cuando la necesidad
tenga tu nombre y apellido,
te buscaré en los escombros
y en la punta del abismo
gritaré: Una vez más,
sin auxilio volveré a caer...

 


   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES