No sufras por mi, amor

 

 

 

 

No sufras por mí, amor. Mi dolor es inevitable.
No está relacionado entre tu ser o lo que puedas hacer.
Más bien es algo que viene de tiempo atrás
y que tanto le debo a lo que vaya a pasar.
No te lamentes de lo que me suceda.
No lo hagas.
No puedo pensar en causarte todavía
algún mayor padecer.
En serio, lo digo de nuevo, de verdad,
te agradezco lo que hiciste por mí.
Que con esos ojos todo lo hubieran pagado y arreglado con un sólo mirar.
No fue así.
Tú me diste más.
Te obsequiaste a mí.
Me diste la sonrisa, el respirar, e invaluablemente, el continuar.
No sufras por mí, amor.
No hay dolor que rebase el bien que me dio conocerte.
Mi dolor,
es inevitable


Leitu

  

 

 

 

   
ISLA TERNURA POEMARIOS DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES