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SOBRE LA LITERATURA GAY ITALIANA
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El entorno de Italia está bien presente en la imaginería homoerotica occidental: las novelas de Henry James, E. M. Foster, Thomas Mann, o mas recientemente Edmund White testifican el persistente romance de Italia como una localización favorita de los escritores gays. La percepción externa de Italia, sin embargo, continua oscilando entre dos elementos místicos. Se ve tanto como la tierra prehistórica de la sexualidad a través de ninfas y pastores está condenada a permanecer en los cenotafios de la alta cultura en la cual los estetas de la homosexualidad pueden verter su sensibilidad artística. Ambas
versiones probablemente han tomado parte en la variada construcción de
la identidad homosexual pero son únicamente una pequeña porción de la
realidad histórica y cultural que ha representado la homosexualidad en
Italia en si mismo. El problema del descubrimiento de la Tradición Homosexual La discusión de la homosexualidad en Italia se complica dado la dificultad de ver a la península como una unidad histórica y geográfica, hasta la unificación en 1870, y aun así, Italia esta marcada por una enorme diversidad social y cultural. Aunque muchas similitudes entre ciudades individuales y estados pueden encontrarse, existen numerosas variaciones debidas al tipo de gobierno, a la naturaleza de las influencias extranjeras que han sido implantadas, al clima religioso, y grandes diferencias entre las comunidades rurales y urbanas. Debemos asimismo recordar que existe cierta artificialidad en el establecimiento de enlaces de continuidad entre escritores cuyas lealtades nacionales pueden ser consideradas a veces débiles. Además, las profundas divisiones políticas y económicas subyacentes en el desarrollo ítalo, llevaron en gran parte a la nación a perderse la revolución cultural burguesa de los siglos XVIII y XIX. Quizás la pérdida mas importante para el país en el ámbito literario - y en otros - es que Italia no fue parte de la fenomenal explosión de las novelas en ese periodo. Por tanto Italia no pudo, hasta una época mas cercana, tener una tradición fuerte en muchos de los géneros literarios, que son elemento base de negociación entre los individuos y la sociedad como motivación fundamental. Si la homosexualidad en si mismo ha tenido una historia discontinua, fragmentada y una presencia precaria en la literatura, tal vez por esta razón solamente la experiencia italiana con sus bordes deshilachados, silentes, y contradictorios puede alzarse como emblemas de este pasado quebrado y de la tradición. El nombre de la rosa Las complejidades de la representación de la homosexualidad en la literatura y su localización en el contexto social puede ser explorada en las recientes décadas en una novela que solo con un gran esfuerzo de imaginación podría clasificarse normalmente como gay: "El nombre de la rosa", de Umberto Eco. Publicada
en 1980, la obra trabaja en varios niveles. Es una historia
detectivesca, una novela histórica ambientada en la Edad Media, un
compendio de detalles de ese periodo arcaico, una ejemplificación de ficción
de una teoría semiótica, una metáfora de la exploración de los
problemas de la situación política italiana de los años 1970, y otros
muchos mas laterales. Lo que une estos enfoques diferentes es que de alguna manera se muestra las relaciones profundas entre hombres que estructuran las formas en que funciona una sociedad. Tales esquemas han sido referidos como "homosocial", un término que atañe y envuelve tanto los aspectos políticos como los eróticos y las relaciones entre hombres en un entorno determinado. El personaje principal en la novela es William de Baskerville, un monje franciscano que ha sido invitado al monasterio en el norte de Italia para tomar parte en las negociaciones tendientes a reconciliar facciones en la iglesia, en si mismo un bastión arquetípico de la autoridad masculina. Es acompañado por un joven novicio germano, Adso, que es el narrador en la historia, y que actúa como secretario, escribiente y asistente a través del relato. Los dos personajes están unidos por un tipo de relación afectiva que tiene mucho de las relaciones características entre un adulto y un hombre joven. William es el maestro, y Adso es el discípulo. La naturaleza erótica de estos lazos se hacen mas explícitos en su llegada al monasterio. La comunidad monástica ha sido alterada por un homicidio y rápidamente se plantea que uno de los posibles motivos es la actividad homosexual entre los monjes. La novela trata sobre el poder y las maneras en que ese poder opera entre los hombres. Al final se revela que en el monasterio supuestamente abocado por el celibato, el acceso a la biblioteca prohibida es a menudo logrado por el intercambio de favores sexuales ilícitos, que por supuesto se mantienen en secreto. La comunidad homosocial de hombres está definida en términos de su asombroso potencial para la homosexualidad.: la homosexualidad es reflejo de la criminalidad. El homosexual es un fuera de la ley en esa comunidad. En
la otra trama que tiene su importancia en la novela,, la negociación
entre las diferentes facciones de la iglesia, la carga del
comportamiento homosexual es utilizada para desacreditar a va Lo que es interesante en relación a la acusación no es la exactitud como un índice del verdadero comportamiento sino el conocimiento de la amenaza que la homosexualidad plantea a las comunidades de hombres unidos por un interés común. La herejía yace en la traición de las posibilidades homoeróticas de las relaciones entre los hombres. A la inversa, los grupos disidentes declaran la rectitud moral del tribunal eclesiástico, llamando la atención por su dedicación gratuita a la sodomía. Otra vez, esas acusaciones no pueden ser leídas necesariamente como una evidencia de hechos históricos (aunque también pueden ser leídos como tales) sino como indicadores del poder metafórico del comportamiento homosexual para desestabilizar el cuerpo social. Ese relativismo incierto del comportamiento sexual es el que contribuye al significado social de la homosexualidad. La función de la homosexualidad en la sociedad La principal razón para mirar inicialmente "El nombre de la rosa" como ejemplarizantes en algunos sentidos en la representación de la homosexualidad en la literatura italiana es el énfasis que da a la función de la homosexualidad en la sociedad como opuesta a la visión de la homosexualidad como la expresión de una identidad individual. Hasta hace poco, la literatura italiana ha tenido pocos intentos para mostrar la autopresencia de la homosexualidad, y la mayor parte de la literatura homo ha surgido de hombres y mujeres no homosexuales. Aunque esto es una limitación, en cuanto nos deniega el vivir y sentir las experiencias homosexuales, provee una interesante perspectiva sobre los significados de la homosexualidad en algunos momentos históricos en particular. "El nombre de la rosa" es también típico en el omitir la experiencia de mujeres en la historia. El único personaje femenino en el libro es una joven campesina con la cual Adso tiene un encuentro sexual, un encuentro que tiene lugar en el silencio ya que ninguno de los dos habla la lengua del otro. La joven había entrado en la abadía para cambiar su cuerpo por algunas menudencias sobrantes. Lo "aceptable" de su "moneda" se demuestra cuando ella posteriormente es quemada como hereje, un sacrificio para el orden homosocial. La naturaleza patriarcal de la sociedad italiana En pocos sitios se revela mejor la naturaleza patriarcal de la sociedad italiana que en la esfera de la literatura. En el pasado, pocas mujeres eran escritores, y la forma en que las mujeres eran representadas en la literatura hecha por hombres reforzaba los estereotipos del enfoque masculino y machista de la vida. La respectiva ausencia de una tradición de novela en Italia exacerbó esta falta. Se añade que las lesbianas están pobremente representadas incluso en la literatura actual. En este sentido, especular sobre las razones es menos productivo que interrogarnos sobre la manera que esta carencia funciona. Judith Brown, en la introducción a "Actos impuros: la vida de una monja lesbiana en la historia del renacimiento", demuestra que en la Edad Media y en el Renacimiento, el deseo sexual de las mujeres por otras mujeres, aun reconocido, solamente se tomaba en serio muy esporádicamente y estaba considerado como mucho menos grave que tal "aberración" en el caso de hombres. Brown sugiere que esto puede deberse al hecho de que no planteaba ningún desafió al orden homosocial y que las posibilidades para que las mujeres compartiesen una casa eran relativamente escasas. La fantasía de las monjas lesbianas, según señala Brown, corresponde a una era posterior, pues los conventos en los periodos tempranos eran mas bien considerados como centros licenciosos orientados mas bien a la heterosexualidad. Homosexualidad como metáfora de la corrupción política y moral Uno
de los mas comunes usos metafóricos de la homosexualidad es como
indicador de la corrupción política y moral del Estado. Dante en sus descripción
de los sodomitas en el séptimo círculo del infierno en los cantos 15 y
16 de "El Infierno" vincula la práctica relativamente
extendida de la homosexualidad en Florencia con el declive de la ciudad
y con la decadencia moral de la población florentina. Desde un punto de vista teológico, los pecadores son condenados, pero en estos cantos de Dante muestra respeto a los individuos que encuentra y plantean interés por los políticos de su ciudad natal por encima de su condena por sus vicios. Los sodomitas que encuentra allí son todos de Florencia, y Dante hace la mayoría de las conversaciones con ellos de forma que expliquen su vista de la decadencia de la ciudad. Florencia en este periodo estaba divida por luchas internas sectarias. La critica de Dante se refiere mas al hecho de que la ciudad había aumentado su riqueza, aflojándose las normas morales especialmente entre las clases enriquecidas y pudientes. La homosexualidad estaba asociada con los perturbadores cambios sociales. Esta relación se percibe asimismo en varios escritores posteriores. La sodomía en la Edad Media y en el Renacimiento era a menudo denominada como "el vicio florentino". En 1494, cuando cayó el régimen de los Medici, uno de los indicadores de su depravación señalado por su adversario, el cura Girolamo Savaranola (1452-1498) era el exceso de preeminencia de la sodomía. Se establecía una relación casi directa entre los actos homosexuales y la vileza política. Unos siglos mas tarde, el pensador Cesare Beccaria, argüía en Dei delitti e delle pene (Delitos y castigos) (1764) que "la libido griega" no debía de ser fomentada porque significaba la disminución de la civilización; y se colocaba entre el infanticidio y el adulterio. A diferencia de Savaranola, Beccaria abogaba por la prevención en vez de la inmolación como respuesta correcta. Que la asociación entre la homosexualidad y el declive social no pertenece únicamente al pasado esta ampliamente demostrado en la literatura del siglo XX. Es un tema bastante común entre los escritores de izquierda que intentan retratar la decadencia y la quiebra moral de la burguesía. En su novela corta Valentino (1957) y posteriormente en Caro Michele (Querido Michele [1973]), Natalia Ginzburg usa la figura del homosexual masculino para simbolizar la cruel indiferencia de los hombres hacia las mujeres en una sociedad donde las relaciones humanas son esencialmente estériles. Homosexualidad y Fascismo Una nota mas abiertamente política está dada a este asunto por los escritores antifascistas para los cuales la lucha contra la tiranía es representada a menudo con la prerrogativa de una clase obrera viril. En novelas tales como Fontamara (1933) de Ignazio Silone, y Le terre del Sacramento [1950] de Franceso Jovine, el héroe antifascista es grande, musculoso, y moralmente elevado. Su normativa heterosexual forma parte esencial de sus credenciales políticas. A la
inversa, los partidarios del régimen fascista son invariablemente
sexualmente sospechosos. Su ambigüedad o ambivalencia sexual es
inseparable de su militancia política. El mas claro ejemplo de esto
sucede en la novela "El inconformista" de Alberto Moravia.
Marcelo, el personaje principal, se ve como partidario de Mussolini por
la ausencia de una figura paterna fuerte durante su vida. Cuando niño, es visto como afeminado por sus compañeros de la escuela. Es seducido por un hombre mayor que promete darle un arma a cambio de lo que el seductor pretende del muchacho. Hay una pelea en la que el arma se dispara y el chico huye dando al hombre por muerto. Marcado permanentemente por esta experiencia, Marcello es retratado como una figura fría y reprimida, un homosexual. Como adulto ansioso por sentirse parte de la sociedad, imita sus valores y se prepara para matar. Se casa con una mujer a quien no ama para probar su normalidad, enterándose posteriormente de que ella tuvo una aventura lésbica en el pasado. En esta novela, el funcionamiento defectuoso de la clase media de la sociedad italiana está representada por la metáfora de la aberración sexual. La tesis de Moravia es que la atracción por Mussolini de las clases medias estaba dada por la capacidad del dictador para compensar el nivel de una cierta falta de virilidad. De este modo, Moravia evita cualquier crítica política sólida del sistema. En la obra de Cesare Pavese o de Vasco Pratolini, la figura de la lesbiana es la que se usa para sugerir la vacuidad moral o la perversidad total del régimen. En
sus dos novelas cortas, Tra donne sole (Solo entre
mujeres [1949]) y La bella estate (El hermoso verano [1940]),
Pavese retrata la ida de la burguesía bohemia y decadente de Turín
durante los años 1930. En la primera, dos de los numerosos caracteres
secundarios se revelan como haber tenido unas relaciones lésbicas, pero
su significación es trivializada como un corolario del aburrimiento o
de la inmadurez juvenil, la señal del estancamiento de su clase social. Similarmente, en "La bella estatua", Amalia contrae la sífilis tras un encuentro sexual con una artista. Nuevamente la idea de que las relaciones entre mujeres son usadas para subrayar una masculina impotencia política, sexual y emocional, y la extensión de la apatía moral en una clase particular. Un retrato mas perturbador emerge de "Crónica de los pobres amantes", la obra de Pratolini, que ofrece una visión panorámica de las vidas de habitantes de una calle de Florencia. Estas gentes sencillas están dominada por la figura de la mas anciana, denominada "Signora" que controla los asuntos de la calla desde su apartamento elevado, a través de una red de informadores que depende de ella de diferentes maneras. Hermosa en su juventud, explotó sus encantos para llevar a hombres a la destrucción, pero ahora esta excesivamente desfigurada, y su deformidad física expresa su naturaleza malvada. Además, fuerza a sus informantes femeninas jóvenes, son forzadas a acceder a sus caricias lujuriosas. Pratolini hace explicito el paralelismo entre su manipulación en los alrededores de ella y los de la tiranía del fascismo. Física y moralmente, está unida a Mussolini. Fascismo es una lesbiana. No puede haber una gran condena. El tema de la homosexalidad y Fascismo recibe un diferente tratamiento por Giorgio Bassai en Gli occhiali d'oro (Las gafas de oro [1958]). La novela está ambientada en Ferrara durante los 1930 y enfoca la desgracia de Athos Fadigati, un doctor bien establecido en la ciudad. Fadigati
es conocido por ser homosexual pero tanto por su posición como por su
discreción, le protegen de la desaprobación pública. Sin embargo, la
burguesía de Ferrarese no puede seguir mirando hacia otro lado,
cuando el doctor empieza a hacer alarde de su relación con un hombre joven
y guapo por el que es desvergonzadamente explotado y humillado. La burla
pública es agravada por el comportamiento delictivo del compañero, y
la historia termina con el suicidio de Fadigati. La novela esta mostrada desde la perspectiva de un muchacho judío y hace una especie de parabola de la alienación de la comunidad judia integrada en Italia despues de la introduccion de las Leyes Raciales en 1938. Bassani añade una nueva dimensión para los temas familiares que las relaciones homosexuales en Italia tendian a seguir un modelo griego intergeneracional. En Italia, mas que la naturaleza erotica de las relaciones entre hombres se ha hecho hincapie en las relaciones con diferentes edades. La poesía de Michelangelo Esta tensión entre la pureza y el ansia carnal está en el corazón de la poesía de Michelangelo Buonarroti (1475-1564). La tensión se trabaja a través del uso de las típicas metáforas de Petrarca, como la inaccesibilidad del ser querido y la idealización de la belleza física, o a través de la característica imagen como puede ser el fuego helado. Como poeta, Michelangelo es mas conocido por los sonetos y madrigales inspirados en Tommaso de Cavalieri a quien Michelangelo encontró en 1532 cuando Tommaso tenia 23 años. La innovación poética de Michelangelo viene por que replantea el conjunto de convenciones que anteriormente habían sido empleadas para expresar el amor heterosexual. La alteración requería solamente la variación de pronombres que revelaban el genero del amado pero al hacerlo, el poeta es capaz de hacer una personal sentencia en el rígido código poético. La naturaleza convencional de su poesía es demostrada mas tarde cuando se despliegan las imágenes metafóricas referidas a Vittoria Colonna, una poetisa a quien admiraba profundamente. James Saslow, en su libro "The Poetry of Michelangelo" apunta que la tradición de Petrarca aportó a Michelangelo un marco preparado con que expresar su amor no correspondido. Además, una forma en función de la estructura paradójica que permitía al poeta expresar su propia ansiedad por los sentimientos homosexuales y la extensión del cual devenía en conflicto con la fe cristiana. La aceptación de la homosexualidad en el Renacimiento No debemos asumir que, a pesar del angustiado tono de la poesía lírica de Michelangelo agotaba las vías en las que el deseo homosexual se experimentaba en el Renacimiento Italiano. Otros escritores a menudo ofrecen una visión mas aceptada del lugar de la homosexualidad en la sociedad. La obra Il marescalco de Pietro Aretino es un buen ejemplo de ello. Producida en 1533 para la corte de Mantua, Corte que había dado refugio a Aretino tras sus problemas con el censor oficial de los menos liberales estados Papales. La obra tiene como personaje central un hombre cuyas preferencias eróticas son homosexuales inequívocamente. Que esta preferencia es un aspecto positivo de su personalidad en vez de un vicio entre otros, queda claro. La comedia está estructurada alrededor de un truco muy simple. El mayordomo homosexual es informado de que su amo le piensa casar con una joven novia adinerada. El mayordomo está consternado y el argumento consiste en sus intentos desesperados para evitar tal casamiento. El final se plantea desde la gracia por el absurdo, cuando descubre en la misma boda que su esposa es realmente Carlo, vestido de mujer. Particularmente interesante son los argumentos empleados para persuadir al amo de la imposibilidad de tal casamiento. Los argumentos religiosos nunca son invocados, y las criticas ante la renuencia al casamiento se enfocan desde el control social y la procreación. Los jóvenes deben casarse para su estabilidad y por supuesto el Estado necesita niños para prosperar. A cambio, el hombre recibirá todas las comodidades domésticas que una esposa aporta. Los beneficios para la mujer estan poco claros. Ironicamente, el hecho de que estos servicios domésticos normalmente están realizados por un criado, lleva a la conclusion lógica de que para las mujeres el casamiento es una forma velada de esclavitud. Una trama similar puede ser encontrada en una historia corta de Marreo Bandello (1485-1561) en su libro "Novelle" (colección de historias breves), que cuenta la historia de Porciello, un poeta y homosexual notoria, que se ve forzado a casarse para ocultar su "vicio no natural", por lo menos en parte. Posteriormente su esposa le persuade para que confiese y expie su "pecado mortal". Una sucesión de sacerdotes fallan en el intento de sacarle la confesión de que alguna vez ha "cometido tales actos contra natura". Al final, el personaje confiesa sus preferencias, pero afirma que este deseo es parte de el mismo y que nunca puede ser clasificado como "contra natura". Aunque esto provoca un gran escándalo público, se recupera y vive para perseguir su estilo de placer. La homosexualidad apenas es censurada y el carácter de la historia, claramente hace valer el derecho a disfrutar de la identidad homosexual. La fuerza exacta del peso jurídico religioso en tales textos queda incierta e indeterminada. En la obra dramática anónima de Siena, "Gli ingannati" (1538) (El engañado), un homosexual pedante es amenazado por uno de los personajes con quemarle en la estaca, el castigo tradicional para los convictos de sodomía. Pero el tono burlesco de la obra plantea la cuestión de si tal castigo es probable. Por contraste, también al estilo elevado y estilizado de Michelangelo, el lenguaje de estos escritores es explicito y a menudo obsceno en las descripciones del sexo y del cuerpo humano. Existe un gran vocabulario de eufemismos para expresarse en estas materias. Alan Smith ha propuesto en un estudio de la poesía burlesca de Burchiello (1404-1449) que esta retórica puede se empleada para emitir veladas críticas sobre los regímenes políticos de tal periodo, subrayando la extensión a la que el cuerpo y sus reglas son fundamentales para las prácticas del Estado. La política del cuerpo y el deseo homoerótico puede manifestarse en diferentes ocasiones. La belleza del joven decadente Medoro en la obra de Ariostos, "Orlando furioso", es descrita con ternura, incluso puede entenderse como presentado como un amante improbable para la hermosa Angélica, que finalmente sería la heroína de la narración épica: los niños sean intercambiables con la mujer en cuanto a su "deseabilidad". En la obra de Tasso, "Gerusalemme liberata" (1581) / Jerusalén liberado, escrita a finales del siglo XVI, en el clima mas represivo de la Reforma Católica, el elemento homoerótico no desaparece sino que es desplazado hacia el "infiel". La muerte del paje Lesbino y el lamento de su señor Soliman son planteados y evocados emotivamente, en tanto que sus amor no "infecta" el campamento cristiano. Tasso puede por tanto incluir el homoerotismo en cuanto en su narrativa mientras presente las relaciones homosexuales esencialmente como un vicio pagano. Las relaciones sexuales entre hombres de diferentes edades como una forma idealizada de comunión se plantea como normal durante el Renacimiento en que el redescubrimiento y el entusiasmo de la cultura clásica proveyeron unos medios de justificación de tales prácticas sujetas al interdicto religioso. En esta vena, Ariosto en sus Sátiras (1517-1525) alega que la utilización sexual de niños era el vicio particular de los "Humanistas". A la inversa, podría ser argumentado que la habilidad de apreciar la belleza masculina era en si mismo el fruto de una buena educación clásica. El homoerotismo y la gran cultura estaban íntimamente relacionados. Poliziano, en su drama-fábula "Orfeo" (Orpheus - 1480) cita los precedentes clásicos tales como Gamínedes, Hércules y Júpiter para explicar los vínculos de Orfeo. Aun el mismo Poliziano, en sus epigramas griegos y latinos alude a la posibilidad de amor entre niños de la misma edad. Guido Ruggiero en su investigación sobre Venecia demuestra que la naturaleza de los vínculos homosexuales era mas variada de lo que a menudo se supone. Descripciones recientes del deseo homosexual En tiempos mas recientes, la adoración de los jóvenes ha sido asociada con el deseo de lo primitivo, de lo natural. El trabajo de Pier Paolo Pasolini es con todo el mas característico de este tendencia. Para Pasolini, la conexión es principalmente política, y los jóvenes con los que conectó provenían básicamente del campesinado o de las clases trabajadoras. En este contexto, es probablemente más conocido por sus representaciones de los "niños de la calle", los chicos romanos humildes que tuvieron relación con el cineasta. Su aparente amoralidad y por tanto, su negativa a vivir con los valores burgueses constituyó una fuerte atracción para el escritor. En un nivel individual, sin embargo, estos chicos solamente aparecen representados fugazmente en la obra de Pasolini. Su representación mas sostenida y más idílica del amor homosexual sucede en uno de sus trabajos tempranos, "Amado mío", que está ambientada en una zona rural del norte de Friuli. El foco central de esta novela incompleta ilumina la relación entre el bien educado y sofisticado Desiderio y Benito/Iasis, el pobre campesino al que conoce en un baile provinciano. Las escenas iniciales están repletas de un homoerotismo lírico en donde el entorno rural cuasi bucólico y la receptividad de los muchachos para los besos mutuos en ausencia de parejas femeninas representa el ápice de la felicidad para Desiderio. Desafortunadamente, Benito, el muchacho que se enamora, es el mas reluctante a reconocer y actuar en base a su deseo. Gran parte de la novela está ocupada largamente por las frustraciones del noviazgo de Desiderio por el chico, a quien renombra Iasís. Finalmente, Iasis se desmaya en los brazos de su amante bajo los vaivenes de Rita Hayworth, cuya cautivante presencia en Gilda permite que él acepte el deseo de su corazón. La novela termina con la promesa de amor. Demasiada sensiblera, esta obra de Pasolini contrasta con los trabajos posteriores y mas conocidos del artista, particularmente en cuanto a la representación de la diferencia de clases sociales. Desiderio y Gilberto, su compañero burgués, no son objeto del desprecio como otros miembros de la burguesía que se muestra por ejemplo en "Niños de la calle" (1955). Los niños campesinos también son impecablemente virtuosos y ennoblecen por el amor aunque tienden a ser fácilmente impresionados. Mario, el amante de Gilberto declina la sugerencia de visitar la playa dado que no puede hacer el viaje subrepticiamente. Esto provee de un delicado contraste con las representaciones posteriores de Pasolini de las relaciones interclases, donde el sexo aparece inseparable del dinero y el amor queda fuera de la cuestión. Esto también se enfrenta con la idea de homosexualidad normalmente asociada con Pasolini, cuya reputación basada en los escándalos públicos y la brutal naturaleza de su muerta a menudo aleja el enfoque sobre el lirismo de su imaginación homoerótica. Amado mío ofrece una interesante correlación con la dialéctica poética del Pasolini temprano en donde los jóvenes masturbándose simbolizan la posibilidad de escapa y libertad ante una sociedad represiva. Esta idea es una de las que también aparecen en la poesía de Sandro Penna (1906-1997). Los jóvenes de Penna son generalmente marineros o atletas, la referencia de cuya belleza permite al poeta trascender de las tribulaciones diarias, los problemas cotidiano, aunque en forma breve. Penna jamás intenta la transformación de esas intuiciones en narrativa; para él, el erotismo es parte de una dimensión estética y metafísica de la experiencias recordada. Subjetividad Homosexual En la mayoría de la literatura antes mencionada, hay un pequeño intento de articular la subjetividad homosexual o la experiencia. En el siglo XX, cuando esto sucede, a menudo es en términos de una muy crudo marco freudiano. La homosexualidad es mayormente el resultado de un padre débil o ausente y de una madre dominante. Es el caso, por ejemplo, de las novelas de Bassani y Moravia mencionadas y en la mas compleja, aunque inconclusa, novela Ernesto, de Umberto Saba (1883-1957). En Ernesto, publicada póstumamente en 1975, el escritor triestino, mas conocido como poeta, plantea las experiencias homosexuales tempranas de un adolescente al comienzo del siglo. Ernesto es un de los raros ejemplos de novela "fuera del armario" en la literatura italiana. Saba explora los sentimientos contradictorios entre la vergüenza y el deseo del adolescente cuando es iniciado en la homosexualidad por un hombre ligeramente mayor y de clase obrera, con admiración por la educación y el estatus social de Ernesto. Particularmente interesante es la manera que en Saba traza la insatisfacción con el rol pasivo que automáticamente le es asignado. Si anhelo de ser parte activa en la pareja es básicamente el responsable de la ruptura de la relación. Al final de la novela, Ernesto encuentra a un adolescente apenas mas joven que el y es el punto en que comienza una relación mas equitativa. Sin embargo, los notas explicativas de Saba que apuntaban hacia el final del texto indican que ambos terminarían en un sórdido triangulo heterosexual. En una novela relata de supuestos y lugares comunes en lo que se refiere a las relaciones homosexuales, Saba parece incapaz de imaginar la homosexualidad como algo mas que una ruptura temporal con el orden social dominante. Esta limitación se refleja también en la suposición del amante de Ernesto de que Ernesto, como la mayoría de los quinceañeros que tienen actividad homosexual, eventualmente se casará al final aunque sabe que él mismo nunca lo hará. El amante ve su sexualidad como parte de su identidad social. La emergencia en Italia en los 1980 de dos escritores muy reconocidos y abiertamente gays empezó a compensar la presencia espectral de la homosexualidad en la literatura italiana del pasado. Aunque ni Aldo Busi (nacido en 1948) ni Pier Vittorio Tondelli (1955-1991) pueden ser mirados como activistas gays, ambos han planteado la homosexualidad como de dominio público. La primera novela de Busi, Seminario sulla gioventù (Seminario sobre la juventud) 1984, estableció el tono para el trabajo siguiente. En una aventura trazada en Paris en los finales de los 1960. El protagonista gay pasa por varios encuentros sexuales y emocionales sin sufrir cambio alguno en ese proceso. Escrito con humor, con imaginación en el lenguaje y enfocada primordialmente en la confrontación entre el protagonista y el caótico y confuso mundo en que está. La homosexualidad se ve como una manera de alejarse de las ideas preconcebidas en una sociedad represiva. Aparte de eso, tiene poco valor, pero al menos es constantemente proclamada. La segunda y tercera novela de Busi, Vita standard di un venditore provvisorio di collant (La vida estándar de un vendedor temporal de panties) 1985 y La delfina bizantina (1986), acentuando la actitud iconoclasta hacia la trama y el lenguaje, involucran al lector en juegos progresivamente complejos. Los trabajos mas recientes de este prolífico escritor consiste en gran parte de meditaciones autobiográficas sobre literatura, viajes y otros numerosos aspectos de la vida contemporánea, incluyendo los temas sexuales, que para Busi permanecen primariamente tratados como una divertida aventura, una acotación herética al margen, en un mundo atrofiado. La primera novela de Tondelli, el episódico Altri libertini (Otros libertinos), causó que fuera enjuiciado por obscenidad a poco de su publicación en 1980. La novela trata sobre momentos de la vida de un grupo de perdedores que viven al margen de la sociedad. La fluidez de la identificación sexual es una característica típica. Para Tondelli, como para Busi, la homosexualidad es esencialmente una significación de la marginalidad, una disidencia. Lingüísticamente, Tondelli ataca los códigos de la escritura convencional quebrando la sintaxis y utilizando el lenguaje del ámbito marginal, la novela esta repleta de jerga extranjera y coloquial. Las obras ulteriores de Tondelli se muestran menos desdeñosas de la convención y son cada vez mas reflexivas. Pao pao (1982) es un trabajo, en gran parte biográfico, sobre las posibilidades homoeróticas que brinda el servicio militar obligatoria en Italia. En Rimini (1985) abandona la temática explícitamente gay antes de regresar al contexto específicamente homosexual para analizar cuestiones de la enfermedad, la pérdida y el aislamiento en Camere separate (Habitaciones Separadas [1989]), la ultima novela publicada antes de su muerte. Los críticos italianos - en un gesto característico que trata de negar la especificidad y el valor de la experiencia gay - tienden a insistir que ese texto de Tondelli emplea la figura del homosexual y su existencia solitaria para investigar la naturaleza humana. Esto en si mismo quizás sea indicativo de una cultura que tiende a ver la homosexualidad masculina como una actividad antes que como una identidad, mientras rechaza el reconocer que el deseo de una mujer por otra es una opción significativa. La homosexualidad es siempre un fenómeno social.
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