SOBRE LA LITERATURA GAY FRANCESA ANTERIOR AL SIGLO XIX

por Donald Stone

Mientras que las evidencias de los siglos primeros es casi inexistente y dispersa, desde el siglo XVI al presente, hay muchos escritores franceses que trataron la homosexualidad masculina y femenina.

La dificultad de obtener información fiable.

El numero de escritores gay o lésbicos franceses que vivieron antes de 1800 de los que se tenga evidencia documental sobre su orientación sexual es escasa. Este hecho refleja en parte una ignorancia que el tiempo y el miedo impusieron en la sociedad.

No solo son pocos los datos que permanecen respecto a las vidas de los autores que escribieron en los siglos pasados, pero en todos los periodos, incluso en los actuales, muchos homosexuales han tenido buenas razones para no establecer sobre el papel ningún registro de sus ideas o acciones. La sodomía, debemos recordar, era un delito por el que hasta finales de 1750, las autoridades francesas podían y daban orden de que el hombre fuese quemado vivo.

Cuando entramos en el siglo XVI y la documentación se hace mas numeroso, factores adicionales complican el problema de la identidad gay de algunas figuras.

Con cierta frecuencia, acusaciones estridentes de comportamientos pederastas o lésbicos comienzan a escucharse, y esto se repetirá en periodos siguientes. Los comentarios mas suaves sobre el comportamiento de los franceses en los prolegómenos del siglo XIX emergen en autores que continúan pensando en clave del pasado.

¿Ninguna de estas voces dice la verdad?. Henry II mantenía relaciones con sus ayudantes? ¿El interés de Moliere en un muchacho llamado Barón le llevó a meterlo en su cama? No hay un camino sencillo para llegar a respuestas definitivas a tales preguntas. La cantidad de evidencias es muy limitada y la calidad de esas evidencias es altamente dudosa o sospechosa.

Los ataques contra Henry II (o similares contra Voltaire) salen de sus enemigos, que, sin embargo, jamás afirmaron haber sido testigos oculares de los delitos o pecados de los que acusaban a sus detractados.

El Caso Muret

Un caso que nos permite hacernos una idea del precio social a pagar por la sodomía es el de Marc-Antoine Muret (Muretus). (1526-1585).

A principios de 1150, Muret enseñó a algunas de las mentes literarias mas finas en París. Se hizo amigo de Pierre de Ronsard sobre cuyo "Amores" escribio un comentario, explicando con su extenso conocimiento clásico las profundidades de la poesía amorosa de Ronsard.

En el año de aparición del comentario (1553) fue obligado a abandonar París después, según una fuente, de haber sido encerrado por un tiempo. Se instalo en Toulouse, donde en 1554, la ley le persiguió otra vez.

Cuando Muret escapó, las autoridades de la ciudad ordenaron que fuese quemado "en efigie" por ser "un hugonote y sodomita". Ninguno de los amigos parisinos de Muret le defendieron contra esas acusaciones, que rápidamente resurgieron y obligaron a su traslado a Padua hasta que murió (1558).

La aparente incapacidad de Muret para acallar los rumores acerca de su comportamiento sexual o para exonerarse a si mismo convenció a la mayoría de los eruditos de que el humanista era con toda probabilidad culpable.

Sin embargo, las acusaciones no le impidieron asegurarse un puesto en la Universidad de Roma, donde enseñó durante mas de veinte años (1563-1584). En 1572, el Papa le otorgó el codiciado titulo de "Ciudadano romano".

Muret publicó ediciones comentadas de muchos de los mayores escritores latinos. Escribió comentarios sobre la obra de Cicerón y Aristóteles; sus escritos abarcan diecinueve volúmenes.

Todos estos escritos están en Latín, y el manejo de esta lengua por parte del humanista era tan excepcional que sus contemporáneos lo consideraban un estilo a imitar. Otros humanistas superaban sus ediciones de Tácito y Horacio, pero sobre Aristóteles tenían una admiración profunda.

La introducción de Anacreonte y Safo por los humanistas franceses

Los humanistas del siglo XVI también merecen el crédito de haber introducido en el panorama literario moderno a Anacreonte y Safo. En 1554, 1554, Henry Estienne (1531-1578) produjo la primera edición impresa de "Anacreonte". Rémy Belleau (1528-1577) mostró en Estienne, una antología algunos poemas de "vino y amor" en francés. Merece señalarse que Belleau mantuvo los textos amorosos de los poetas griegos sin censurarlos.

Aunque la representación de sentimientos lésbicos raramente aparece en la poesía amorosa del siglo XVI, tanto Pierre de Ronsard (1524-1585) como Pontus de Tyard (1521-1605) compusieron poemas de amor en donde una mujer habla de su amor por otra fémina.

Los sentimientos expresados pertenecen al tipo de clichés repetidos una y otra vez durante el Renacimiento en los versos dedicados por hombres a mujeres. Por tanto se entra en un nuevo panorama - de una mujer amando a una mujer - cuando el autor era ella misma una fémina. 

Montaigne

Pocos escritores franceses del siglo XVI alcanzaron la fama de Montaigne (1533-1592), cuyos "Ensayos" intrigaron a mentes tan diversas como Pascal, Emerson, y Gide.  En su "Sobre la amistad" contiene una descripción conmovedora sobre la unión de sentimientos con  Etienne de La Boétie, un funcionario público y escritor, que desafortunadamente falleció en plena juventud, existiendo entre ambos una relación especial, casi asimilable a un amor platónico.Etienne de La Boétie

La profundidad del sentimiento por el que Montaigne era atraído por La Boétie queda evidenciado en sus palabras: "Y en nuestra primer encuentro, que ocurrió durante un fenomenal ágape de la ciudad, descubrimos que estábamos tan cercanos, tan identificados ambos, que desde ese tiempo nada estaba tan próximo como el  uno con el otro".

En consecuencia, muchos eruditos actuales han especulado sobre una relación homosexual entre los dos escritores. No se han encontrado evidencia que sustente tal hipótesis, y ha de señalarse que Montaigne establece una distancia firme entre amistad (especialmente la del tipo que sentía por La Boetie) y la pasión sexual.

Por otra parte, cuando Montaigne enumeró los diferentes tipos de amistades, incluyendo la pederastia y los lazos familiares, nos enfrentamos a que tales amistades únicamente  existen entre hombres adultos. Solo la amistad que se basa en la unión de personalidades similares es la que Montaigne exalta en su ensayo.

Aunque no exista ningún documento sobre el impacto de la discusión sobre los tipos de amistad entre los lectores de Montaigne, hay que reseñar que en siglo siguiente sus paginas fueron admiradas, y sus ensayos considerados como "breviario de caballeros", esto es, una especie de manual de buena conducta social.

Aun mas intrigante resulta la reaparición de ciertas actitudes expresadas por Montaigne en un grupo de libre-pensadores del siglo XVII. Para estar seguros, estos intelectuales adoptaron una postura mas radical, rompiendo con la moralidad tradicional y cuestionando los principios filosóficos y religiosos. Incluso algunos pasan la frontera de los tabúes sexuales de aquella época.

Los libertinos del siglo XVII

Destacados "libertinos" fueron los poetas Denis Sanguin de Saint-Pavin, denominado "El Rey de Sodoma", y Théophile de Viau, cuyo supuesto ateismo y su actividad sexual con otros hombres le involucraron en largos procesos judiciales. François de Métel, Señor de Boisrobert (1592?-1662), amigo de Théophile lo pasó mejor. Numerosos escritos sarcásticos contemporáneos aludiendo a su interés en los jóvenes pajes han sobrevivido y sugieren que sus proclividades eran comúnmente conocidos.

Sin embargo, el grado en que Boisrobert sufrió la ignominia de la desgracia, eran por asuntos políticos y no por sodomía. Logró la protección del Cardenal Richelieu y Mazarin y jugó un rol importante en la fundación de la Academia Francesa.

Su poesía logró, como en el caso de Théophile, escapar de la obligación de alabar regularmente al Rey y a su Corte. A menudo no lo hizo, sino que normalmente trababa de ser divertido.

Sin embargo, como sus reflexiones tempranas sobre lo natural y la naturaleza, aun hoy día se aprecia la frescura que los libertinos lograron aportar momentáneamente a la poesía francesa, por eso las ingeniosas líneas de Boisrobert deleitan a su propio mundo y le aseguraron un éxito general, incluso después de que las autoridades hubieron silenciado las voces radicales de estos amigos.

Oposición a las ideas libertinas

Mirando su recepción social, es pertinente denotar que la oposición a las ideas libertinas surgieron a principios del siglo.

Un trabajo impreso en 1605 muestra que en esa fecha mentes conservadoras estaban extrañadas y alarmadas. Titulado Les Hermaphrodites y atribuido a un tal Thomas Artus, un erudito clásico de cierta reputación, este fascinante libro describe una sociedad totalmente masculina y sus estatutos.

Hay ciertas evidencias que plantean que el "Mundo hermafrodita" era una representación de la Corte de Henry II y sus "acólitos", cuya indiscutible predilección por las joyas y los atuendos elegantes se refleja en las paginas de Artus como un deseo grotesco masculino de imitar el vestir (y los roles sexuales?) de las mujeres.

También resulta interesante la comparación que hace el autor de la desviación de las normas sexuales con la desviación de los valores políticos, religiosos y culturales establecidos.

Mientras que "sodomita" había sido tomado previamente como un comportamiento anormal y monstruoso, el libro de Artus invitaba al lector a creer que tal condición hacía que el hombre además estaba alejado del orden divino instituido y activamente comprometido en subvertir tal orden.

 

El período clásico

Resulta curioso que, a pesar de que las memorias y la correspondencia dejada por Tallemant des Réaux, Saint-Simon, y la Princesa Palatine (Elizabeth, Duquesa de Orléans) insinúa que muchas figuras de la Corte del siglo XVII practicaban la sodomía y el lesbianismo, no existen materiales similares en relación a los mayores escritores de ese siglo.

Seguramente, algún lector del siglo XX ha leído las relaciones entre Orgon y Tartufo en la obra de Moliere, acerca del hipócrita piadoso viendo aflorar los sentimientos homosexuales que lleva dentro. El texto, sin embargo, no sustenta tal interpretación.

La habilidad de Tartufo para incitar la naturaleza irascible y dictatorial en Orgon y al mismo tiempo, para crear en él un sentido religioso de paz, constituye la justificación propia de Moliere para la atracción para el oportunista de Orgon.

Para muchos gays franceses en la actualidad, resulta incomodo la falta de presencia de gay y lesbianas en uno de los momentos mas grandes de su literatura.

Escuchemos a Marc Daniel en si "Hombres del Gran Siglo":"Que los fenomenales escritores de la segunda mitad del siglo XVII pasaron por cada forma de homosexualidad es la prueba ulterior... a pesar de las admirables cualidades que les hicieron representativos del Gran Siglo, ellos carecían de la indispensable curiosidad y el sentido critico... que con mucha razón consideramos indispensable"

 

La homosexualidad entre los "Filósofos"

"Las confesiones" (1872) de Rousseau relata el encuentro entre Jean Jacques y el predador pederasta Moor. Voltaire establece en la Corte de Frederic II una aparente aventura entre dos personajes del mismo sexo. Estos eventos agotan las evidencias que se tienen sobre la vinculación entre los "Filósofos" y la homosexualidad. 

Es verdad que tras salir en defensa del Abad Desfontaines, encarcelado por sodomía, Voltaire fue acusado de tener relaciones homosexuales en su juventud. A pesar de que esto permanece, por supuesto, como una posibilidad, no se han descubierto nunca pruebas concretas sobre ello, y como René Pomeau nos señala, defender a un amigo no puede ser transformado o asumido como la aceptación de una practica que, en varias ocasiones, Voltaire condenó. 

A pesar de que ni Rousseau (1712-1778) ni Voltaire (1694-1778) reaccionaron positivamente en sus roces con la homosexualidad, ambos deben acreditarse por compartir con las mejores mentes de la época la realización de "la reevaluación de la sociedad necesita la correspondiente reevaluación de la naturaleza humana". (La frase pertenece a Jacob Stockinger, cuyo articulo en la Francia del siglo XVII aporta múltiples ejemplos de este punto).

Una novela de Denis Diderot (1713-1784) aporta uno de estos ejemplos. Escrita en 1760, pero publicada solo en 1796, "La religiosa" muestra el intento de seducción de una novicia por su superiora para plantear pertinente la cuestión de la reevaluación que Diderot demandó.

Este dijo: para atacar los votos monásticos tuve que colocar a estas mujeres en una proximidad peligrosa. Tales votos son contrarios a las "inclinaciones básicas de la naturaleza". "Dios hace al hombre como una criatura social. Para ser feliz no puede bloquearse o encerrarse bajo llave"

Diderot sugiere que las ceremonias y las rutinas de una vida de clausura, no pueden reformar los instintos humanos. Esta vida innatural solo causa que lo natural busque la satisfacción mediante los métodos que están a mano y eso brota con una violencia "desconocida para quien vive en el mundo".

A pesar de que "La religiosa" muestra el lesbianismo como una perversión, la novela también defiendo la sexualidad humana contra toda acción forzada, sin embargo desde un enfoque cultural, que niega su completa expresión.




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