SOBRE LA LITERATURA GAY NORTEAMERICANA COLONIAL 

Max Cavitch

 


El conocimiento de lo que actualmente podríamos llamar homosexualidad en la temprana América Colonial (Británica) nos llega a nosotros a través de documentos judiciales, cartas, sermones, narraciones de viajes - en lenguajes frecuentemente reticentes de sodomía y amor, de actos y afectos. Lo que nosotros, a menudo correctamente, interpretamos como una reluctancia de esos textos a nombrar algunos comportamientos específicamente sancionados en muchos casos es, en muchos casos, una necesidad de leer estos textos de una cierta manera, para encontrar en ellas evidencias de conexión en contemporáneos comportamientos e identidades.Nude Life Study de Scott Brown

A decir verdad, hay muchos textos - que van desde lo escandaloso a lo exuberante - que participan en descripciones nítidas de lo que hicieron y sintieron aquellos norteamericanos. Las razones para esa franqueza (y ese escándalo y euforia) son tal vez lo mas desestructurado.

En las colonias británicas, ciertos tipos de actividad sexual no procreativa eran, no solo reconocidas, sino lo suficientemente comunes como para figurar en numerosas sanciones. Muchos tribunales optaron por las descripciones completas de tales actos, incluso al pronunciar sus terribles sentencias. Otras fueron mas suaves.

Por ejemplo, las "Minutes of the Council and General Court of Colonial Virginia (Memorias del Tribunal y la Corte Colonial de Virginia", registra en 1625 el testimonio contra Richard Cornish, al que se acusa de atraer a otro hombre a su lecho.

Cornish se acostó con él (declarante), y entonces se tendió encima, y le beso y abrazo, diciendo que le amaría y podría ser ahora, y vendría de vez en cuando y se acostaría con el, entonces hizo girar (al declarante) sobre su estomago, y le causó daño y dolor, y le humedeció, y después le pidió (al declarante) un pañuelo que el (declarante) le trajo...


Este estilo de elaboración, sin embargo, es más a menudo reservado para los escritos donde se comentan los crímenes que "no deben de ser nombrados". Por ejemplo los  detalles "en la descripción de un caso de "Sodomía" ( bestialidad) y ciertos "intentos de sodomía", por parte de William Bradford, en "Of Plymouth Plantation" (publicada en 1856), que resultó en una ejecución en 1642, mostrado como unos detalles grotescos:

... primero la yegua y luego la vaca y el resto de los ganados menores fueron matadas ante su cara, según la ley, Levítico xx.15; y entonces él mismo fue ejecutado... Los ganados fueron arrojados en un gran agujero excavado a propósito para ellos, y ninguna parte de ellos se usó...

Tales apelaciones a la autoridad bíblica eran por supuesto comunes, y pueden ayudar a explicar la evidente ausencia de referencias a la actividad sexual entre mujeres en los textos coloniales. Esto es verdad tanto para la amistad entre las tropas como para las sanciones jurídicas y eclesiásticas.

La historia de David y Jonathan, por ejemplo, es un elemento clásico en los discursos de amor en los textos puritanos como el sermón de John Winthrop de 1630, titulado A Model of Christian Charity. Preocupaciones afectivas, espirituales y sociales parecen mezclarse en tales textos, conformando el lenguaje del amor, de igual manera que el lenguaje de la sodomía se hace difícil de leer si estamos planteándonos la lectura buscando evidencias de la sexualidad según nuestros actuales criterios.

Esto es cierto en algunos textos mas seculares. En su General History of Virginia (1624), por ejemplo, John Smith describe algunas curiosas practicas comerciales en las que los miembros de su compañía truecan con algunos marineros los alimentos usando "saxefras, furres, o amor" como moneda de cambio. A pesar de la rijosidad de los marineros en la narrativa de Smith y otros (Bradford describe, con deleite poco caritativo, la muerte por enfermedad de "un orgulloso y muy profano joven marinero, de cuerpo lozano, apetecible, que lo hacia aun mas arrogante". "amor" aquí no hace referencia a los favores sexuales. Pero aun parece menos probable que se muestren fuertes relaciones afectivas.

Tales lazos, sin embargo, son referencias abundantes en la correspondencia (reproducida en The Saltonstall Papers, 1607-1815 [1972-1974]) que Richard Saltonstall, Jr., escribió a su amigo John Winthrop, Jr., el 22 de junio de 1632.

"Mi querido hermano, estoy muy unido a ti; y para siempre; y me regocija el que esté unido a ti por tu amor; con el lazo del amor. Recuerdo tu amor incondicional; mucho amor; y te amo nuevamente; y me confieso en deuda contigo por tu amor, y trabajaré para merecer ese amor, con amor. Y ahora, mi querido hermano, aunque quiero tiempo para expresar mi amor, en esta carta, por el momento no te querré menos por ello; y por tanto no juzgues mi amor, por mi carta: sino mi carta por mi amor"

El entusiasmo de Saltonstall (de veintidós años de edad) puede tener mas que ver con las cartas que con el amor, pero el mandato judicial con el que termina el largo párrafo revela los condicionantes que el lenguaje impone a los lazos sociales de un puritano. A pesar de los encantos que la carta muestra para el joven Winthrop, es la floreada retórica de Saltonstal ka que nos llama la atención, y es su lenguaje - su carta -  a la que debemos apelar para cualquier conclusión que deseemos construir.

The prince and his mentors de Clive Neville
Casi 150 años después de que
Saltonstall enviara su escrito de amor a su amigo, Alexander Hamilton (también de veintidós años) comentaba lo mismo en una carta a John Laurens: "Frío en mi profesión, afectuoso con mis amistados, deseo, mi querido Laurens, que estuviera en mi poder, por acción mas que por palabras, el convencerle que le quiero"

Entre 1779 y 1782, Hamilton y Laurens desarrollaron un lenguaje afectivo en una serie de cartas - reproducidos en The Papers of Alexander Hamilton (1961) - que son mucho mas fácil de leer bajo la hipótesis de una relación sentimental entre ambos.

Las palabras que, para Hamilton, sustituyen las acciones asumen el estado de las acciones mismas, en un sentido de lectura. Aun así.  las conclusiones sobre la naturaleza de la relación de Hamilton con Laurens, o la de Saltonstall con Winthrop, son en última instancia menos interesantes que la llamada que hacemos sobre los textos de estas vidas como una parte de una herencia propia.



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FUENTE: Traducido de la excelente página www.glbtq.com 

                Las imágenes pertenecen a la pagina de artistas gays www.adonisart.com

 

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