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PRÓLOGO Las memorias metaficticias Le prometí a ocaña prologar su relato por el mero hecho de haberme encargado de corregir la ortografía de su escrito. Sí, la ortografía, no has leído mal. La herencia del realismo hace que los lectores se crean la veracidad de la narrativa, sin lugar a dudas que el autor cuenta sucesos reales, en nuestro caso, la vida de la Fogones misma. La impresión de realidad se hace más patente a través del proceso de contar las memorias por parte de ocaña, que a nivel narratológico no produce más que una confusión entre los distintos planos de realidad/ficción. Antes de proseguir, me gustaría aclarar la relación entre autor y narrador, concepto harto confuso para los lectores. El autor es la persona física que escribe un relato o una novela, mientras el narrador es el personaje dentro del relato que cuenta la historia desde su punto de vista —aunque el narrador sea una tercera persona omnisciente, seguirá habiendo un narrador con su punto de vista, distinto al autor. Aparte de esto, el uso de la perspectiva de primera persona —yo— disminuye la distancia entre el lector y el texto a la vez que aumenta la credibilidad de éste. Pues bien, antes de publicar el primer capítulo de Memorias de la Fogones, ocaña comunicó al grupo de noticias su petición de "colgar" unas memorias de un amigo suyo, escritas por éste, sobre su propia vida. En la realidad virtual del grupo de noticias, este anuncio equivale a Zacarías al mismo nivel de realidad de otros participantes del grupo, y por consiguiente es considerado como "real". Es un juego narrativo que confunde la ficción y la realidad. Y ha tenido éxito ya que de vez en cuando hemos visto agradecimientos dirigidos específicamente a Zacarías. Ahora bien, aplicamos el mismo esquema al grupo de noticias, que es sólo un nivel de realidad donde los personajes son los nicks y se sostiene con "palabras", es decir, textos. Muchas veces es imposible averiguar la realidad que presentan esos textos. Los personajes —nicks— del grupo somos entes metaficticios, que desafían los límites de la realidad concebida como experiencias empíricas compartidas por todos. Si ocaña es el creador de Zacarías que a su vez es autor de Memorias de la Fogones, ¿quién está detrás de ocaña? Una cuestión ontológica. Las últimas palabras de Zacarías en el capítulo VI transmiten su "autoconciencia" de estar escribiendo un texto, y además afirma diciendo a ocaña: "Parece mentira que seas escritor, ¿no sabes que hay que darle un toque de tragedia al asunto para que interese?" No digo más, para que el lector reflexione un poco sobre este asunto. En el mismo capítulo, ocaña inserta un anexo —nota de ocaña— que refuerza narrativamente la veracidad de Zacarías y sus memorias. El narrador nace y muere a la par con el texto que le da a conocer al grupo —el mundo o la realidad—. Irónicamente, sólo el texto en sí sobrevive y se sustenta con su propia historia y significado. Tras esta breve introducción, estás invitado a un viaje del tiempo atravesando los setenta años de vicisitudes de Zacarías Balbuena Guijarro. ¡Adelante! CCL |
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