|
|
||
| NEJO | ||
|
por Luis |
||
|
||
|
Sobre
el caprichoso camino que conduce a la vieja escuela de la Vida, en la tierra ¿de la Ignorancia
o la Esperanza?; en aquella
tierra, caminaba alegremente, mochila al hombro, dulce silbido entre los
labios; el coqueto Nejo. Nejo el coqueto quien constantemente pensaba:
“Eres bello Nejo bello; cuanto te amo bello Nejo, el bello”.
Y
las flores azules del jardín amarillo y el cielo púrpura y el plateado
río y la suave brisa del poniente punto hacían eco de esos
pensamientos; e inquietos sonreían mientras repetían: “Nejo bello,
cuanto te amamos Bello Nejo y querido”.
Y
mientras recorría aquel obligado sendero; los pequeños rayos del alba
madre y el joven sol; las mejillas del Bello Nejo, el bello;
acariciaban; la Creación entera compartía la felicidad de aquella
hermosa criatura; de aquel Bello Nejo, Nejo candoroso y bello.
De
repente; ¡zas! Aparecen; entre los atajos de la ceguera y la confusión;
caminando a gatas y entre dudas; Ati y Vador; Vador y Ati; cual niños
traviesos y de jocosa existencia; quienes al ver al tranquilo Nejo
Bello; deciden jugarle dura chanza y hacia el despistado y Bello Nejo se
aproximan. E invitando a jugar al incauto Nejo Bello; el bello pero
incauto Nejo; con ellos a la ronda de los cantos; y en los cantos de la
ronda; le cuentan y recuentan; una a una; otra a otra, al pobre pero
Bello Nejo; lo extraño de su apariencia, lo diferente de su forma. ¿Raro
Nejo? – pregunta Ati – cuatro orejas tienes Nejo Raro; enormes pies
y tus extrañas manos singulares son; mi Nejo Raro, mi Raro Nejo. Y
que me dices mi extraño Nejo – confirma Vador al perplejo Nejo Bello
– de ese cuerpo de peluche y de esa nariz
tan pequeña y de esos dientes de tan blanco tono. Pero si raro
te hacen pequeño Nejo, Nejo pequeño y raro.
Y
entre broma y broma; entre canto y canto; del bello pero triste Nejo se
van alejando y Nejo el bello pero triste va quedando.
Y apesadumbrado; luego, luego el rostro va ocultando entre sus
suaves manos; mientras repite una y otra vez: Nejo raro no eres bello
sino extraño; eres raro Nejo, feo y raro, Y con gotas de rocío de agua
clara; los hermosos ojos de Nejo se van llenando y a sus pies
un riachuelo de sabor salado se va formando; en tanto su voz
profunda y apagada repite en coro con las voces lejanas: Feo Nejo, Nejo
feo y raro.
Y
el pobre y triste Nejo; el raro y extraño Nejo va llorando y llorando.
Y el sufrido Nejo queda entonces como Nejo perplejo, al ser cautivado
por el vuelo de la multicolor mariposa; que de exquisita y etérea
forma; anda revoloteando a su alrededor; al ver ello su tristeza deja y
en persecución se lanza y se aleja. Y aunque alcanzar a su ángel de luz no ha podido;
quien por su vuelo veloz se refugia en la lejanía del horizonte de
aquellas benditas tierras; Nejo perplejo; perplejo Nejo, llega a la
orilla del manantial de la fresca y genuina Verdad.
Y mientras de sus aguas bebe, su rostro sufrido observa con
detenimiento; como preguntándose a sí mismo: ¿Eres raro Nejo? ¿Eres
Nejo el Raro?.
Un
suspiro y luego el Bello Nejo, el sonriente Nejo Bello; junto al correr
de la crystalina
fuente de la desnuda Sinceridad;
confirma lo que el inteligente y bello Nejo sabía; la sabia Naturaleza
con él un canto entona:
“No eres feo, no eres raro, no eres extraño Nejo; tan solo eres Nejo
el Bello, el Bello Nejo eres, a quien tu amas y contigo nosotros
amamos”.
Y
el Bello Nejo; Nejo el Bello, seguro ya de sí mismo; enfila nuevamente
su caminar; rumbo a la escuela de la Vida;
rumbo a la tierra de verde pasto y de Esperanza
florida. Y caminando, caminando; el Bello Nejo, el Nejo Bello se va alejando.
|
||
|
|
||
|
. |
||
|
||