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| Cuentos
contados
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| La tragedia de Vineyard |
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Pues esta es la historia…. Los
amores que más pasión generan son aquellos los que más oposición
reciben. Así lo decía Nana Tita, mientras nos reunía en sala para
contarnos uno más
de sus entretenidos cuentos, en tanto los mayores de la casa conversaban
en alegre sobremesa. Sucedió hace mucho tiempo - nos dijo - pues todos los cuentos siempre necesitan tiempo para llegar a nosotros; en la lejana Francia, donde las damas son finas y encantadoras y los caballeros galantes y románticos; donde al toser debes empuñar firmemente tu pañuelo de satín junto a tu empolvada nariz y disculparte una y mil veces fingiendo rubor en las mejillas como aparentando vergüenza; donde comes con cuarenta y cuatro servidoras distintas y veintiocho cubiertos de plata, que por etiqueta, debe tener toda buena mesa. Donde al caminar debes erguir tu cintura y espalda y moverte graciosamente, a la usanza de las gacelas; no importa si el corsé te oprima o te este matando de dolor. Donde para beber té debes sostener elegantemente la tácita. Y conste que no se te pide que lo bebas religiosamente y a tiempo; que para ello esta la vieja Inglaterra. Pues bien, en esta maravillosa tierra tuvo lugar una de las más bellas historias de amor. Cerca de Paris rumbo al mediodía francés, destacaba un antiguo viñedo de reconocida fama. A no ser por las cosechas de Champagne, del Borbón y del Marsella; el Vino de Monsieur Vineyard hubiera sido el mejor de Francia. Pero por desgracia en época de este respetable caballero, su vino era poco conocido. Pues bien, el viñedo de Monsieur Vineyard estaba compuesto por extensas hileras de rozagante uva, que se extendían hasta perderse en el horizonte. Entre dichos campos; quedaba prisionero un antiguo castillo. Porque Francia tuvo castillos; donde un día ya lejano, la humilde doncella contrajo nupcias con el apuesto y respetable Barón, mientras nobles caballeros montaban a caballo y adiestraban sus halcones; y las virginales doncellas soñaban con su príncipe amado cual valeroso jinete de ensueño. Pero esos eran otros tiempos; hoy las ruinas del castillo eran rodeadas, no lo olviden, por verdes hileras que soportaban grandes racimos de uvas. Ahí, bajo la sombra de un venerable árbol y entre los restos del antiguo patio mayor, se encontraba una rama de uvas, encantadoramente llena. Esta era la residencia de Monsieur Jean Dubois, digno caballero y de toda su familia. Como jefe de racimo, Monsieur Dubois era conocido en los alrededores y dado el lugar donde se hallaba, todas las uvas del viñedo lo consideraban de buena familia y de rancio abolengo. Muchas familias de la cercanía hubieran dado sus hojas y su jugo por llegar a emparentar con tan augusta dinastía. Marie, la hija única de los Dubois, era pues codiciada por todos los jóvenes uvas; tanto por su jugosa figura como por sus ascendentes. La familia había decidido dar en matrimonio a Marie el otoño próximo, esperando que la muchacha fuera casadera. El elegido por los padres de la chica era Alexis, un robusto joven uva que, aunque no procedía de familia tan elevada como los Dubois; había sorprendido a la sociedad uva de aquel entonces; por su hazaña de conquistar el viejo árbol, al instalar por todo lo alto al racimo de su familia. Sin embargo Monsieur Jean no había previsto el corazón rebelde que poseía su pequeña; ya que la dulce mademoiselle se hallaba perdidamente enamorada de su primo Charles, que vivía tres hojas abajo de ella. Llegó la hora de los esponsales; cuando las hojas del viejo árbol empezaron a caer; la familia Dubois dio su aprobación y mientras el fraile Dimitri, venerable uva nacido de los racimos que colindaban con la iglesia de Vineyard asistía la ceremonia; el cortejo de las señoritas uvas verdes y matronas uvas moradas acompañaban a la novia, al compás de la música que ciento veinte cigarras entonaban, un lujo permitido por la alcurnia de la familia. Ya Alexis se hallaba ubicado a la par del sabio Dimitri; cuando de improviso Charles intercepta el cortejo nupcial y secuestra a su amada; ayudado por dos mariposas, cómplices de los enamorados; las cuales se los llevaron tres hileras lejos de la familia. Los Dubois se hallaban indignados y avergonzados por la deshonra que un familiar les había ocasionado al mancillar su buen nombre. Y mientras Monsieur Jean iniciaba las pesquisas para dar con su hija, los dos fugitivos unían sus vidas en un desaprobado matrimonio. Alexis logro conocer el paradero de su prometida, gracias a la ardilla del viejo árbol que lo ayudo al torturar a las mariposas, quienes al verse sometidas por aquella, confesaron el destino de los enamorados, saliendo Alexis en busca de ambos. Marie huye ante el encuentro del novio insultado mientras que Charles lo reta a singular duelo. El mismo se hubiera llevado a cabo a no ser por los aldeanos, que por esas fechas cosecharon el viñedo y llevaron a todo mundo a la casa vinícola. Y
la historia de amor fugaz llegó a su final; cuando los Dubois, Marie
incluida, murieron aplastados bajo los vigorosos pies de los granjeros;
Alexis logró huir, para morir prontamente en la boca de un niño goloso. Solo
Charles sobrevivió al desastre; cuando intentando rescatar a Marie, fue
golpeado por un aldeano, perdiendo
el sentido y recobrándolo
días más tarde; encontrándose
tirado entre la maleza en la que se convirtió el viñedo.
Allí permaneció todo el duro invierno y logró sobrevivir hasta
el siguiente verano; donde murió acompañado de un joven uva escritor,
que preservo para la posteridad la triste historia de amor. Y mientras Nana Tita recobraba el aliento, papá se acerco a nosotros; dándole a ella un buen vaso de vino de una botella recién destapada. Ella nos miró de reojo y bebiéndosela al punto, dijo - Ruego al Cielo por el eterno descanso de los Dubois, - persignándose rigurosamente; y completó – Espero no estar bebiéndome en estos momentos a la pobre familia. Y todos sonrientes asentimos con un Amén.
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