Historias de la Vida Irreal  11 - 15

por  Álvaro Ache

CASOS DE LA VIDA IRREAL 11

¿Te tomas un trago? Con ésta pregunta abordó César a Albeiro, quien respondió: "No gracias, no bebo", mientras continuaba mirando y admirando el barullo del lugar. Era noche de viejoteca, el recinto estaba a reventar, lleno de hombres de distinta condición y procedencia, una pequeña muestra de los inmensos matices que colorean el mundo homosexual masculino. Luego César indagó: ¿Quieres un cigarrillo o un cacho de marihuana? César insistía en conversar con Albeiro, con tan mala suerte que éste le respondió, dibujando una sonrisa en su boca: "No gracias, no fumo nada de eso". "Mira que eres complicado", exclamó César, respondiendo con otra sonrisa. Fue así como por fin se inició la tan anhelada conversación de César con el hombre que esa noche el era objeto de su atracción y de toda su devoción. Mientras la charla, que se tornaba amena a juzgar por las sonrisas, risas y camaradería que se percibía, muchos ojos les miraban en detalle, cosa difícil de evitar, pues ambos sobrepasaban el 1.80 de estatura, sus cuerpos, sin ser musculosos, eran atractivos y su presentación personal era impecable. Las bocas de algunos de esos ojos empezaron a murmurar: "Se casaron", "las perdimos", "nos ganaron".Luego de un rato de charla, César se atrevió por fin a invitar a bailar a Albeiro, con tan mala fortuna que él le respondió: "Que pena hermano, no bailo".Al escuchar esta respuesta, César frunció el ceño y argumento: "Hombre, como así: no bebes, no fumas y tampoco bailas. ¿Cómo esperas conseguir pareja si no cumples con los ritos máximos de seducción gay? ¿No dices que estás sólo y te quieres ‘casar’? ¿Qué haces aquí?"Quien ahora fruncía el ceño era Albeiro, adornándolo además con una fuerte mirada que expresaba sorpresa y desencanto hacía César, contra argumentando: "Este mundo es mucho más que trago, drogas y baile. Si alguien tiene más para ofrecer, no debe limitarse a esos elementos que nombras, que para mí no son más que sofismas de distracción que pretenden imitar la felicidad. Te aseguro que aquí, donde todo el mundo ríe y baila, pocos son verdaderamente felices y otros muchos no tienen, ni piensan en conseguir una pareja estable, sólo un polvo de una noche".César se retiro de allí, tal vez sintiéndose agredido, tal vez sintiéndose confundido, tal vez sintiéndose evaluado. Entretanto, Albeiro canceló la Coca Cola que estaba bebiendo y se dirigió hacia las escaleras para abandonar aquel lugar. Un hombre, de grácil presencia, uno de tantos que tenia su mirada fija en él, se acercó y le preguntó: "¿Quieres salir de aquí conmigo?. Albeiro simplemente sonrió y respondió: "Esta noche no, gracias", y continuó su camino


 

CASOS DE LA VIDA IRREAL 12

Acabo de llamar a mi amigo Juan. Estoy intrigado: ¿Ya habrá espantado al prospecto? El pasado sábado lo conoció en el turco del norte... uno de esos lugares que los gays utilizamos como válvulas de escape: anónimos, reservados y escondidos de la luz pública, donde podemos conseguir sexo sin medida, sin compromiso y, algunas veces, sin responsabilidad.

Al susodicho lo conoció por intermediación mía. Egresamos del mismo colegio, pero no fuimos compañeros de curso. Rompí el hielo indagando por su pasado escolar, que al final era el mismo mío. Luego, mientras conversaba yo con él, Juan se me acerco y el susodicho ejerció claras funciones rebuscadoras, aproximándose y buscando insulsa conversación. Yo alcahueteé un poco. En algo debía entretenerme, pues la noche era algo lenta para mí. El susodicho se acerco, se insinuó y hasta se ofreció, pero mi amigo, presa de su helada naturalidad, ni fu ni fa.

Salimos del turco en el "cacharrito" del susodicho con planes de prolongar la noche en otro lugar, pero terminamos conversando hasta la 1:00 AM y yo, por supuesto, continué con mis labores de Celestina, la noche continuaba siendo lenta.

He empujado a mi amigo a seguir frecuentando al susodicho, que no sobra decir es un poco inmamable, algo convencido y muy prepotente (no sé de que); pero Juan se encuentra algo reacio, argumenta que no quiere estar con nadie. Con ese tipo es perfectamente entendible.

¿Pero que se hace? El día que "una" se quiere casar no aparece nada en el horizonte y viceversa, así que toca lanzarse y continuar besando sapos hasta encontrar el príncipe azul, el dream man. Yo por mi parte seguiré besándolos, pues ya he convertido a tres sapos en príncipes, que luego se han convertido en dragones y han emprendido vuelo.

Claro que he tenido muchos sapos que no han pasado de allí, pues he tenido sapos soberbios, sapos sobradores, sapos elitistas, sapos seudo cultos, sapos babosos, sapos bisexuales, sapos indecisos, sapos drogos y sapos jartos. ¿Juan? No se que pensara él.

En fin, seguiremos buscando, pues debemos seguir viviendo... y viendo! 


 

CASOS DE LA VIDA IRREAL 13

A las 10 de la noche Fabio se dispone a cumplir con las indicaciones de su jefe: retirar a todos los clientes, despachar al joven que le colabora, apagar los equipos, revisar las instalaciones y hacer aseo. Todos los días de la semana entera, después de esa hora, su rutina es la misma, prolongándose hasta alrededor de las 12, siendo su hora de entrada las 2 pm, y todo por poco más de un salario mínimo. En las mañanas estudia una tecnología en sistemas en un instituto de la ciudad. Su jefe le deja a cargo del negocio, mientras él se retira a cumplir con algunos deberes de familia y de pareja (una distinta cada mes). En el trascurso de su jornada debe resistir los embates de algunos clientes molestos, los piropos incómodos de otros, estar pendiente del lugar y responder siempre con una sonrisa; además de estar alerta de que nadie "extraño" ingrese al lugar y que nada "extraño" suceda. Conseguir pareja es una meta difícil para él, pues aparte de que su horario es bastante estrecho, carga con el estigma de ser el administrador de un video porno gay. A pesar de que muchos se fijan en él, sabe a conciencia de que lo desean sólo para un rato de pasión, pues tristemente a comprendido que no tiene mucho para ofrecer, pero se consuela al ver que muchos hombres que asisten al video, teniendo mucho más para dar, se encuentran solos como él. Saludando a los clientes al llegar se siente un gran anfitrión. Recibiendo el dinero de la entrada se siente digno. Entregando los condones de cortesía se siente casi un dios protector. Estando a cargo del video se siente poderoso. Realidad fingida, mentira de todos los días. Al abandonar todos los clientes el lugar, luego de apagar los equipos y de revisar que todo se encuentre bien, se dispone a hacer aseo. Toma un balde, una escoba, un trapeador, unos guates, un trapo y jabón y enciende la luz del cuarto donde todos los sueños, mentiras, necesidades, pasiones y deseos que confluyen al lugar se encuentran: El cuarto oscuro. Condones usados, los mismos que el ha entregado, sobre salen en el piso. Nudos de papel higiénico, que ha perdido esa cualidad, semejan criaturas con vida propia. Charcos de saliva y manchas de semen recuperan su brillo al contacto con la luz. Paredes untadas de cualquier tipo de fluidos corporales dibujan los hechos acaecidos en ese recinto. Fabio no tiene más remedio que cumplir con su trabajo. Ignorando el olor debe limpiar ese cuarto, para que mañana otros, o los mismos clientes, engañen su presente, mientras el siente perdido su futuro 


 

CASOS DE LA VIDA IRREAL 14

Por qué cambiar el dulce sabor de la caricia, el beso y el abrazo del hombre, por el agrio sabor de la piel femenina? Por qué algunos toman el camino fácil y degustan el sabor agridulce de la indecisión? No entiendo por qué algunos no toman uno de los dos caminos y optan por el camino del medio. Será la presión socio-culto-familiar la que los obliga a ello? Tal vez tenga mucho que ver, pero no es sólo una indecisión, es una falta de valor.

Aunque el dulce postre es la parte más corta de una comida, es la que más se disfruta. Las relaciones en nuestro medio son cortas, pero cuando escogemos bien el sabor, este puede durar varios días, varios meses, años inclusive. Y aunque el sabor agrio femenino no nos satisface para nada, quien de nosotros no disfruta de una franca, amena y descarada conversación con nuestro bando opuesto? Si dices que tú no... mientes vilmente.

En algunas ocasiones, tanto hombres como mujeres, toman la decisión de probar el sabor contrario y recurren a nosotros, ya sea como conejillos de indias o como asesores de oportunidad. El primero de los casos resulta peligroso y lo digo por experiencia.

Un amigo (que no lo es más por estos días) me comento de su "curiosidad" por estar con un hombre, argumentando que quería saber como era eso de estar con alguien de su mismo sexo, que se sentía y demás. En fin, su discurso de ventas me convenció y accedí a ser su ratón de laboratorio. Aunque la cosa no paso de caricias y un suculento beso, el hombre se paniquió y hasta el sol de hoy no he vuelto a saber de él. Algún día sabremos si siguió por su camino, si tomo el mío o, en el peor de los casos, tomo el del medio.

Cuando nuestras funciones son únicamente de asesores, la cosa resulta más fácil, no se pone en riesgo la amistad ni cosa por el estilo. Tus funciones concluyen cuando la amistad indecisa logra, para bien o para mal, su cometido. Lo aburridor es que si tu desempeño es optimo, terminas de mal tercio.

Cierta vez un individuo de sabor agridulce se cruzo en mi camino. Yo tenia 25 años, el 31, yo signo leo, el escorpión... el catre ideal. Todo la situación transcurría a pedir de boca, pero pasados quince días resulto vivir con una fémina y para colmo con dos hijos, la parejita. La propuesta fue: "Sigámonos viendo, que yo con vos me siento muy bien, y es muy distinto a lo que yo siento con Liliana. Son dos mundos que me gustan y que yo quiero compartir con ustedes dos, por separado claro". Si leen bien verán yo siento, yo quiero, yo... todo él, y donde quedaba yo?

Pues bien, me quede aquí mismo, en mi orilla. Contra argumente diciendo que las relaciones homosexuales son para manejar con un bajo perfil y que si de repeso él quería que yo fuera "la de esconder" que se olvidara de mi, pues no soy plato de segunda mesa, que como estaba antes de conocerle, estaba muy bien. Luego llegaría el hombre que me marco para siempre... pero esa es otra historia.

¿Olvidarse de mí? No hace mucho nos cruzamos en la Avenida Sexta. Me hice el que no lo distinguía, pero él se devolvió y me saludo. Sigue siendo atractivo, amable y, sobretodo, sincero. Es una lastima que las cosas no se puedan dar siempre, pero que nos puede ofrecer aquel dulce hombre que todavía no sabe que sabor escoger? 


 

CASOS DE LA VIDA IRREAL 15

La puerta de su casa se cerraba a sus espaldas mientras Juan pensaba en que pronto se reuniría con su amado. Esa mañana de viernes no iría a su trabajo, pues llevaba días trabajando hasta tarde y había decidido tomarse ese día libre. Llegaría de sorpresa al apartamento del hombre que desde hacía ya tres meses era su primer pensamiento en las mañanas y su ultimo pensamiento en las noches. Detuvo su carro en un Carulla y compró finos jamones, esquistos quesos, deliciosos panes, frutas y vino. Atendería a su pareja como nunca. Tan sólo faltaba el detalle de si él podría también tomarse el día libre. Claro que a Juan no se le dificultaría mucho el hacerle cambiar de opinión, pues sabe que Fernando no se resiste al verle descalzo, en jeans y sin camisa. Sería algo fácil... pensaba. Además, llevaban días sin reunirse. Al llegar al apartamento de Fernando su corazón se aceleró. Le rogó al portero le permitiera entrar sin ser anunciado. Tomó el ascensor y llegó a la puerta del sitio donde tantas horas de complicidad y alegría ha compartido con su "alma gemela".Tocó el timbre tres veces. Ya se empezaba a preocupar, pero le tranquilizaba el hecho de que el portero le aseguró que ‘El Señor’ no había salido aún. Por fin la puerta se abrió y un alegre Fernando cambio el semblante al encontrarse con el rostro de su amado. Le cubría una toalla y agua espumosa descendía por su anatomía. Juan le saludo de un beso, el cual no fue correspondido plenamente.¿Qué haces aquí? Indagó Fernando, evitando que se dirigiera a la recamara. Mientras Juan se desabotonaba la camisa con una mano, explicaba las razones de su inesperada visita. De pronto, una delicada voz femenina se escucho al interior de la habitación. Juan soltó la bolsa de Carulla, miro a los ojos a un aterrado Fernando. Le empujó a un lado y se dirigió corriendo al baño de la habitación. Tremenda sorpresa: El cuerpo grácil y delicado de una mujer, cubierto por el jabón espumoso que él mismo compraba, reposaba en su rincón en la tina. Juan se derrumbó en el piso del corredor. Fernando trataba de hacerle ir. Aquella mujer se integró a la escena. Fernando ya no tenia coartada. La mujer se vistió rápidamente y de salida del apartamento abofeteo al anfitrión gritándole: "Maricón". Juan presenciaba la acción con sus ojos cubiertos de lagrimas. Fernando se acercó a él, pero Juan no se dejaba consolar. Le escuchaba sin escuchar. Pasados unos minutos se incorporó, tomo la bolsa con los víveres y exclamó de manera recriminatoria: "Termina de bañarte. Quítate toda la suciedad y las dudas que tienes encima. Vamos a pasar el día juntos. Pero que esto no se vuelva a repetir. No quiero competir con mujeres". 

 

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