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CASOS DE LA VIDA IRREAL
6
Eran las 9:00 PM de ese miércoles cuando el citófono del aparta estudio
de Manuel sonó. Preocupado, interrumpió la preparación de la ropa para el
día jueves y se dirigió a la puerta. Se encontró con su amigo Esteban y un
rostro conocido suyo. Un ex polvo de una lejana noche de turco y cuarto
oscuro.
Luego de la presentación pasaron a la salita anexa al lecho de Manuel.
Entre conversación y conversación, se enteró que Esteban y José eran
pareja desde el fin de semana anterior. Se alegró por su amigo, les
felicitó y en secreto deseó de corazón que esa relación durara, pues
Manuel es del pensar que si no se ‘casa’ él, por lo menos que se ‘casen’
sus amigos.
El tiempo pasaba y un preocupado Manuel miraba la hora, pues al día
siguiente debía madrugar para adelantar trabajo en la oficina. Al momento
de dirigirse a la cocineta a preparar un poco de café –la indirecta
clásica de que la reunión terminaba-, Esteban le alcanzó y le pregunto sí
podía quedarse un rato más a solas con José, pues no tenían a donde ir.
Manuel giró suavemente la cabeza de lado a lado, a la vez que levantaba
las cejas.
Esteban le pidió nuevamente el espacio a Manuel, pues él y José viven
con sus familias y les quedaba difícil ‘reunirse’ en sus hogares. Manuel,
incomodo por la situación y por la osadía de su amigo contestó: "No tengo
intenciones de ir a serenarme mientras ustedes culean. La ciudad es muy
grande y hay muchos lugares para eso. Además, en mi cama sólo pichó yo.
Qué pena hombre".
De esta manera el café no fue preparado, la reunión terminó, la amistad
de años se embolató y Manuel se acostó a dormir.
CASOS DE LA VIDA IRREAL
0 7
Ese martes en la tarde Martín salió de su casa en el
barrio Miraflores, rumbo a la Cruz Roja en compañía de su amigo Felipe,
pues el día anterior se había realizado el examen de VIH en el laboratorio
de esa entidad, una de las más confiables para tal propósito. Le
entregarían su resultado a las 5:00 PM. Por su mente, en años y años, nunca
había cruzado la posibilidad de hacerse tal prueba, pues como decía: "¿De
qué sirve enterarse que se tiene una enfermedad incurable?". Pero el amor
todo lo puede. Su pareja le propuso que ambos se practicaran dicho examen
para estar tranquilos. Fue una especie de "propuesta de amor... propio",
pues concluyeron que así estarían seguros de quien era quien. Fue decisión
de Martín hacer el recorrido caminando, pues él pretendía a cada paso dado
aumentar el tiempo de espera del resultado. Mientras avanzaban Felipe le
reconfortaba contándole que la primera vez que él se practicó tal examen
estaba tanto o más preocupado que él, pero en exámenes posteriores acudía
por el resultado preso de una fría calma, pues así era siempre todo
primíparo. También le comentó que él conocía a otros que se habían
practicado ese mismo examen y siempre habían dado negativo. Además, de
salir positivo, no se iba a morir allí mismo. Siempre queda mucho por
vivir y mucho amor por entregar. Llegaron al laboratorio y esperaron unos
minutos; los 5 minutos más largos de la historia. Martín estaba pálido,
frió, sudoroso, totalmente descompuesto y con la mente en blanco. Al ser
llamado por la enfermera saltó como un resorte del asiento y recibió con
decisión el resultado. No dio las gracias (¿habría algo que agradecer?), y
se dirigió al lado de Felipe. Este se ofreció a destapar el resultado del
examen, pero Martín respondió: "¡Qué sea lo que me toque!".Con ansiedad
desprendió el gancho de cosedora, desplegó la hoja y lo primero que leyó
fue la palabra que tanto ansiaba leer: ‘NEGATIVO’ en letras mayúsculas
sostenidas. Su alma, que había escapado al instante de desplegar aquel
papel, volvió a su cuerpo al ver esta anhelada composición de letras que
en otras circunstancias tendría otra connotación. Su rostro se compuso y
automáticamente la alegría inundó su corazón. Pero la ruleta rusa de la
vida siempre a alguien sentencia. Mientras Martín se regodeaba en su
momento de júbilo, un hombre al lado de ellos cayó sentado sobre su
asiento y rompió a llorar, mientras su acompañante trataba de confortarlo.
Entonces abandonaron el lugar con una felicidad latente pero
apesadumbrados y fueron a comer algo, pues Martín no comía nada desde el
día anterior. Hablaron de la vida y su devenir, del amor y desamor. Luego
Martín salió a reunirse con Daniel, su pareja, quien según lo acordado
tendría listo el resultado de su examen.
CASOS DE LA VIDA IRREAL
08
José Ignacio se encontraba de vacaciones en Miami. Sus
padres le enviaron de viaje como premio por haber terminado con éxito sus
estudios universitarios. Se hospedó en la casa de una de sus tías
maternas, quien vive allí desde hace ya varios años. Una tarde, mientras se
encontraba en la playa, se decide a conocer la zona nudista del lugar y
acude al sitio donde se dejan las ropas y pertenencias. Ya caminando en la
playa, le causa gracia el ver a tantas personas desnudas: hombres y
mujeres, altos, bajos, gordos, delgados, blancos, afro americanos y demás.
El nunca había visitado un territorio por ese estilo. De repente un grupo
de tres hermosas mujeres: una rubia, una trigueña y una morena, se ubican
cerca de él, se cubren con aceite bronceador, conversan y bromean entre
ellas. Nacho es presa de una gran excitación y siente como su masculinidad
se empieza a levantar. Completamente avergonzado y siendo juzgado por los
demás, se dirige a una zona a unos metros de distancia, donde la
vegetación y la sombra podrían ocultar su notable exaltación. Pero la
motivación había sido demasiada y el ver tantos cuerpos brillantes bajo el
sol no le permite relajarse. Es así como decide atravesar completamente la
vegetación y los matorrales que le amparan y descubre otra franja de la
playa con otro aire, con otras personas, pero todas ellas de sexo
masculino. Lo anterior le calma un poco pues se da cuenta de que su
erección ya no es sentenciada entre personas de su mismo genero. Un atractivo caballero que se encontraba cerca de él le aborda... y de que
manera: le toma por sorpresa de los hombros, le mira a los ojos y, acto
seguido, de rodillas frente a él le practica el mejor sexo oral de su
vida. Fue tan placentero el momento que Nacho no ofreció resistencia
alguna. Y todo lo que sucedió después le pareció aun más maravilloso. Nacho
se sintió también en ese lugar que visitó con regularidad la playa nudista
durante la temporada que permaneció en Miami, pero siempre se desvió entre
aquellos matorrales.
CASOS DE LA VIDA IRREAL
09
Resulto ser una tarde calurosa la que Yesid e Iván escogieron para
reunirse. Se habían conocido unos días antes en la calle, pero el afán de
Yesid de entregar unas hojas de vida y la premura de Iván por recoger su
carro del mecánico, impidieron un encuentro más honrado. Después de ese
día, conversaron horas y horas por teléfono e inclusive se encontraron en
el Messenger en repetidas oportunidades. Ya cada uno tenia clara idea de
la personalidad del otro.
El sitio de encuentro fue el Dari de la sexta, pues Yesid vivía cerca
de allí y quedaba de paso en la ruta de vuelta a casa de Iván. El calor
azotaba la ciudad cuando Yesid abordó el carro de Iván, un Mazda último
modelo, por fortuna con aire acondicionado.
Llegaron a casa de Iván, conversaron un rato, tomaron una copa de vino,
recorrieron el lugar y, al llegar a la habitación, pasó lo que debió haber
sucedido días a tras: Yesid se entrego a Iván como una ola se entrega a la
playa, e Iván lo recibió como la noche espera al día. Así estuvieron
durante el resto de la tarde y parte de la noche.
Terminado el encuentro de sus pieles, Yesid decide irse, pues debe
levantarse temprano al otro día para realizar su rutina diaria de
ejercicios en el gimnasio. Iván debía madrugar al trabajo. Toman una ducha
juntos, se visten e Iván se ofrece a llevar a Yesid a su casa.
Ya en el carro, camino al barrio Versalles, el silencio se empezaba a
tornar molesto. Es así como Iván toma un de sus discos compactos comprados
en uno de los semáforos de la ciudad y lo coloca en el equipo de sonido.
El disco era un compilado de Joan Manuel Serrat.
Iván seleccionó el corte número 7 del disco y exclamó: "Yesid, te
dedico ésta canción", que no resulto ser otra que ‘Me gusta todo de ti,
pero tú no’.
Yesid sólo tuvo que escuchar la primera mitad de la canción para
sentirse incomodo, pues había pensado ya en varias canciones para
dedicarle a su nuevo amante, con la loca idea de ir entrando en su
corazón. Pero se sintió rechazado con la letra de dicho cantautor.
Al detenerse el automóvil en el primer semáforo de la avenida Vásquez
Cobo, Yesid sin pronunciar palabra abrió la puerta y se bajó sin
despedirse. Un estupefacto Iván le pedía que no lo hiciera. Pero Yesid
azotó la puerta plateada de ese Mazda y empezó a caminar en contra vía
para evitar que Iván le siguiera, mientras los ojos al interior de los
vehículos vecinos seguían la escena.
Al cambiar el semáforo, Iván apagó el equipo y giro a la derecha, rumbo
a su casa. Yesid retomó el camino hacia su morada pensando: "Este tampoco
fue". Desde ese día ninguno de los dos volvió a escuchar a Serrat.
CASOS DE LA VIDA IRREAL 10
Para Hernán conocer al padre de su amado fue toda una revelación.
Contaba en sus haberes dos relaciones serias, cada una de alrededor de dos
años, pero nunca había conocido al progenitor de sus amores. En el primer
caso, él llevaba el apellido del padre pero nunca le conoció, pues éste
pertenecía a una prestante familia de la región y su pareja era un hijo
por fuera del matrimonio. En el segundo caso, su pareja era mayor y su
padre había fallecido algún tiempo antes de conocerle.
Cuando se conoce a un hombre, se le conoce en ese instante de su vida,
con todas las marcas, positivas y negativas, que la vida haya podido
infringir en él. Para Hernán siempre importó el presente. El pasado lo
dibuja contemplando las viejas fotos de sus parejas, quedándole claro que
antes de conocerles también les habría amado, pues, visto en
retrospectiva, la energía vital de las personas es siempre más atractiva a
menor sea su edad. Es algo inversamente proporcional.
Pero le inquietaba el futuro, esa mezcla que se construye a partir de
un collage de presentes. Se preguntaba si con el paso de los años las
marcas, ya no sólo de la vida, sino también las del paso de los años, le
inspirarían el mismo deseo, amor y ternura que en ese momento le
inspiraban Enrique, pues ve en él al hombre con quien podría compartir y
crear toda una vida.
Ese día Hernán arribó al apartamento de Enrique para ayudarle a
preparar el equipaje para uno de sus viajes. Cuál sería la sorpresa: al
abrirse la puerta del lugar, descubre detrás de ella al padre y al hijo
juntos, ambos con una amplia sonrisa. Hernán no esperaba éste momento
memorable.
Con tan sólo cruzar unas palabras con el padre de Enrique, encuentra en
él a un formidable ser humano, con todas las cualidades positivas que
dicha condición nos otorga. Además, le fue claro que él y su hijo poseen
la misma energía, los mismos modales, el mismo carisma, características
que el paso de los años no habían borrado. La esencia vital de Enrique es
lo que más atrae a Hernán, y ya entendía a ciencia cierta que con el paso
del tiempo ella permanecería en él.
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