Carnaval de las Tristezas
 

Rodolfo Plata

por  Andress

No importaron los altísimos promedios en la universidad y el diploma Suma Cum Laude, la especialización en el primer mundo y referencias maravillosas. Rodolfo Plata era marica y por lo tanto mal odontólogo.
 


Verán, en este pueblo hay dos pueblos, el de los ricos y el de los pobres. Cuando digo que todos se conocen, me refiero a que entre todos los ricos se conocen y entre todos los pobres se conocen y la única manera de que un rico conozca un pobre es que:

1. Ese pobre fue rico en algún pasado

2. El pobre trabaja para el rico

3. Es familiar cercano de algún pobre que trabaja para un rico.

Afortunadamente los ricos de acá son tremendamente sencillos (o eso aparenta la mayoría) porque saben que los ricos de la capital les triplican la fortuna y personas de clase media en otros países tienen mucha más plata.

Y como se podrán imaginar, las grandes empresas que funcionan en este pueblo y las entidades estatales que también tienen presencia acá, son administradas por los ricos, que conocían muy bien a Rodolfo y a su familia y por lo tanto no iban a permitir que la imagen de las empresas que tenían a cargo (a pesar de los escándalos de corrupción y varias otras cosas) se manchara contratando a un homosexual.

Si los ricos fueran más tolerantes hacia los homosexuales les aseguro que hubieran contratado a Rodolfo sin problemas, porque acá los que tienen plata solo la quieren para ellos y para los que también tienen plata, porque los pobres no saben qué hacer con ella. Si los pobres son homofóbicos vale huevo. Pero desafortunadamente para nosotros, los ricos también lo son.

Rodolfo maldecía a todos los chismosos cuyas identidades desconocía, los cuales regaron los rumores de que aquel niño bueno en el colegio se la pasaba rumbeando en sitios vergonzosos los sábados por la noche. Rodolfo pensó que manteniendo a sus padres contentos, aparentando inocencia y manteniendo un rendimiento académico impecable se escondería perfectamente.

Pero Rodolfo cometió algunos errores a pesar de todo. El peor, fue que se abrió. En mi país quiere decir que te alejas de la gente que conoces.

Y aunque nunca fue de muchas amistades, algunos se preguntaban que era de la vida de aquel niño bueno, tímido y medio afeminado. Y poco a poco iban saliendo las suposiciones, y los “yo lo vi allá” y otro incluso confirmaban “una vez lo vi con otro pelao que vestía muy llamativo y se comportaba bien afeminado” “creo que lo vi en la marcha que hacen los maricas” “Se la pasa con puras viejas machorras y manes voltiados en la universidad”.

Aquellas suposiciones, que llegaban a los oídos de los más morbosos, que además estaban pendientes de las compañeras del colegio que se dejaron embarazar (y de los “machos” que las preñaron) las repetían a otros chismosos, y se llegaron a inventar muchas historias, pero lo que era seguro, era que Bogotá mariqueó al pobre Rodo. Y con esos rumores, uno siempre tiene la mala suerte de ser el último en saberlos.

Rodolfo ya estaba cansado, llevaba seis meses sin hacer nada. Confiado de que su especialización en aquella renombrada universidad del exterior y sus excelentes referencias le permitirían conseguir trabajo sin problemas en un lugar donde casi nadie lo conociera, decidió regresar a la Bogotá que lo vio liberarse. Se lo comentó a sus padres y ellos no tuvieron problemas en dejarlo ir, siempre y cuando regresara algún día (sus pobres padres aún no sabían de los rumores).

La mamá de Rodo, sin decírselo, comenzó a hacer contactos para que le consiguieran trabajo en Bogotá. Le pareció muy extraño que ninguno de sus amigos médicos y odontólogos que vivían allá (pertenecientes al clan de los ricos de esta provincia, no faltaría mencionar) le negaron la ayuda que pedía, a pesar de que como ya había dicho, entre ricos se ayudan, porque los pobres no saben qué hacer con la plata.

Rodolfo hubiera preferido que su mamá no perdiera tiempo en eso, pero él nunca supo lo que hizo su madre. Y aquello habría de costarle la vida a Rodolfo.

Uno de los contactos de la pobre mamá de Rodo (tal vez sea homofóbica pero la señora inspiraba una ternura y una calidez humana impresionantes y nunca pensaba mal de nadie) era muy cercano a las Oscuras Fuerzas del Bien.

Y lo mismo era un hijo de aquel contacto, que conocía a Rodo desde el colegio. Incluso lo molestaba constantemente por ser homosexual, pero hubo una vez que Rodo no aguantó y se las ingenió para hacer caer a aquel joven y lo expulsaron de su colegio. Aprovechando que las Oscuras Fuerzas del Bien estaban haciendo “limpieza social” (matar arbitrariamente a prostitutas, drogadictos, otros asesinos y por qué no, también homosexuales) aquel joven las contactó para que se encargaran de Rodo.

Fue como una bendición que se convertiría en la más horrenda desgracia para aquella pobre rica familia.

 A Rodo lo llamaron para ofrecerle un contrato en una reconocida empresa estatal de salud. Fue su madre quien recibió la noticia y la comunicó a Rodolfo, diciéndole que tenía que presentarse en una oficina en el centro para firmar los contratos y poder trabajar.

La oficina quedaba al lado de un reconocido hotel. Rodolfo llegó puntualmente, entró al edificio y se dirigió a la oficina que le había indicado su madre. Le pareció bastante raro lo que estaba sucediendo, pero aún así las expectativas tan positivas y las ganas que tenía de trabajar le hacían omitir aquellos oscuros detalles.

Entró y notó algo muy raro en la oficina. Estaba vacía.

Luego alguien cerró de golpe la puerta y la aseguró desde afuera. Rodolfo empezó a llenarse de pánico, y una pequeña puerta se abrió. De allí salieron unos hombres con trajes de militares, pero no eran del ejército nacional. Iban encapuchados, agarraron a Rodolfo y lo amordazaron. Luego lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.

Cuando despertó, él estaba atado a un árbol, en medio de la intemperie. Y a su alrededor varios uniformados. Rodolfo pensó lo peor. Y lo peor era que iba a ser víctima de la limpieza social que estaban llevando a cabo las Oscuras Fuerzas del Bien. Entonces uno de los uniformados se acercó, tomó un machete y…

Aquel uniformado era el que una vez fue un joven vividor pero que fue expulsado de su prestigioso colegio por culpa de Rodolfo.


Rodolfo amaneció en una calle, frente al hotel que quedaba al lado de la oficina donde él iba a firmar el contrato, muerto, mutilado y… Chamuscado.

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Las cosas pudieron haber sucedido de otra manera, pero en este pueblo, sí hubo un hombre cuya homosexualidad era de conocimiento público, y que fue encontrado en condiciones similares al Rodolfo de esta historia.
 

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