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La profesora de filosofía estaba explicando a sus alumnos la importancia de
aquella materia en el mundo clásico. Un muchacho de ojos azules y pelo negro
dormitaba encima de su mesa, su nombre era José.
De repente un golpe en su mesa izo que se irguiera de repente, la clase estalló
en risas.
Profesora: si esta durmiendo eso significa que la clase no le interesa y
por consecuente he de entender que ya sabe todo lo que estoy explicando, así
que para que haga algo de su nivel, voy a mandarle un trabajo sobre como veían
los griego el arte del saber. Como hoy es viernes, quiero el trabajo encima de
mi mesa al lunes a primera hora. Y con esto doy por terminada la clase de hoy,
podéis recoger las cosas. Pasad buen fin de semana
“buen fin de semana, si” pensaba José para sus adentros. José estaba
en un colegio privado donde había residencia incluida, todos los alumnos que lo
deseasen podían pasar allí el fin de semana si no querían o no podían irse.
Pero había que respetar unos toques de queda .El caso de José era que pasaba
allí todos los fines de semana puesto que la ciudad donde estaba el colegio y
la ciudad donde estaban sus padres estaban muy lejos, toda la familia de José
había pasado por aquel centro y sus padres opinaban que él no iba a ser menos.
En la misma habitación de José había otro chico, cuyo aspecto era de ojos
negros y pelo rubio, aquel mismo día por la tarde había recibido una llamada
de sus padres, en donde le indicaban que ese fin de semana no iba a poder
recogerle, por que les había urgido hacer un viaje al extranjero para
supervisar un problema que había surgido en uno de los negocios que tenían.
Aquello era una suerte para José, pues Tomás era muy bueno en filosofía y
podía ayudarle con el trabajo, el cual estuvo terminado ese mismo día, lo que
les dio a los muchachos todo el fin de semana libre.
La noche empezó a caer, los dos amigos salieron del centro de recreativas
y con paso ligero se dirigieron al colegio. Cuando llegaron a la puerta solo
faltaban 10 minutos para que el celador cerrara las puertas, subieron a su
habitación y allí, José se dirigió hacia el televisor mientras Tomás se
cambiada en su habitación, desde las distintas habitaciones el siguiente
dialogo tuvo lugar
Tomás: José ¿puedes traerme el mechero?
José:
si ¿para que lo quieres?
Tomás:
tu tráemelo y si quieres saberlo no te vallas de la habitación
José cogió el mechero que tenían para encender la vela cuando se iba la
luz y lo llevó al cuarto de Tomás
José: aquí tienes
Tomás cogió el mechero y se puso a buscar algo en un cajón, cuando lo
halló, José no podía creer lo que estaba viendo, Tomás tenían en sus manos
un caja de cigarrillos. Tomás encendió uno y le dio un par de caladas cuando
se percató de que estaba siendo poco caballeroso. Acercó el cigarro a José
Tomás: ¿quieres?
José no sabía que responder, por un lado sabía que aquello no le iba a
traer nada bueno, pero por otro lado el nunca había probado un cigarro,
finalmente aceptó. Cuando le dio una calada empezó a toser como nunca lo
había hecho.
Tomás:
eres primerizo
José:
pero me da igual, no pienso volver a probarlo en mi vida, es asqueroso
Tomás:
a mi no me resulta asqueroso
José:
¿desde cuando fumas?
Tomás:
desde hace dos meses
José:
pues nunca te había visto fumar
Tomás:
tampoco se dio la casualidad de que cuando fumaba estuvieses cerca
José:
¿quien izo que empezases a fumar?
Tomás:
Natalia
José:
¿esa de cuarto de E.S.O con la que rompiste hace dos semanas?
Tomás:
la misma
José:
la verdad es que nunca me gustó para ti
Tomás:
¿y eso?
José:
se rumorea que cambia de novio más que de bragas, pero no te dije nada por que
sabía que no ibas a hacerme caso
Tomás:
bueno, lo pasado, pasado está
José:
¿y quien va a ser tu próxima victima?- dijo dándole con el puño en el hombro
Tomás:
pues ahora mismo, no hay nadie en la lista. Ya sabes, esas cosas surgen. Bueno
dejemos de hablar de mi. ¿ y tu que?
José:
¿que de que?
En ese momento sonó el timbre de la puerta. José salió ha abrir la
puerta, ya que Tomás estaba fumando y aquello estaba prohibido en el colegio.
Quien había tocado era una encargada que les llevaba la cena. José agradeció
a la mujer las molestias y cerró la puerta llevando las bandejas a la mesa de
la pequeña habitación central, donde había un televisor. José llamo a Tomás
para avisarle de que la comida ya estaba lista. Tomás salió de su habitación
y se sentó a la mesa junto con José. Ambos empezaron comer, aquel día tocaba
filete empanado
Tomás:
venga no eludas la pregunta
José:
¿qué pregunta?- en ese momento encendió el televisor
Tomás:
que si hay alguien que te guste
José:
¿y eso que mas da? Aunque me gustase alguien, nadie se fijaría en mi, nunca e
tenido mucha fama. Sabes que todas las chicas que han entrado por esa puerta han
ido a tu cuarto, al mío solo entro yo, la limpiadora y tu cuando quieres
cogerme algo
Tomás:
¿me estas diciendo que eres virgen?
José:
yo no he dicho eso
Tomás:
pero es cierto, ¿no?
José:
y que- dijo bajando la cabeza
Tomás:
ale, pero no te pongas así, si eso no tiene mayor importancia. No te me
deprimas por esa tontería
José se terminó el plato y le dijo a Tomás que cuando la mujer volviera
a llamar le diera las bandeja, puso como excusa el tener sueño para irse a su
cuarto. Allí sus ojos se tornaron tristes y melancólicos, José empezó a
recordar que la única chica que le gustaba le había dado calabazas a la
primera y después la había visto salir con cada uno de los chicos de su clase
menos con él, incluido Tomás. José no lloraba, pero por sus ojos se escapaban
pequeñas lágrimas.
El timbre sonó, Tomás abrió la puerta y tal como le dijo José le dio
las bandejas a la mujer, luego cerró la puerta tras de si y se acercó a la
puerta de la habitación de José, puso el oído para ver si escuchaba algo,
pero no logró oír nada. Suponiendo de José estaba dormido, se fue a su
cuarto, pero nada mas entrar en el, escuchó un ruido en el de José.
Rápidamente se dirigió a la habitación del moreno, abriendo la puerta con
brusquedad, lo que allí se encontró era a José, de pie, en calzoncillos, con
un puño en la pared, del cual salía sangre por los nudillos
Tomás: ¿pero que haces descerebrado?
José:
¡a ti eso no te importa!
Tomás:
¿cómo que no? No te entiendo
José:
¡tu ya hiciste bastante saliendo con Ana!
Tomás:
¿pero de que hablas?
José:
¡de esa zorra que ha salido con todos los de la clase menos conmigo! De esa que
te tiraste el mismo día que celebrábamos mi cumpleaños- los ojos de José se
llenaron rápidamente de grandes lágrimas- la única chica a la que ame- José
se vino abajo, aquello era demasiado para él, la presión emocional izo que
perdiera el equilibrio y calló al suelo, Tomás corrió hacia su compañero
para sentarlo encima de la cama
Tomás:
¿es cierto eso? ¿te gustaba Ana?
José:
¡si!
Tomás:
¿ella lo sabe?
José:
si
Tomás:
menuda zorra. Y pensar que me lucía con ella delante de ti, no lo sabía,
perdona tio, no lo sabía. Ahora entiendo por que me pidió que lo hiciéramos
en tu cama
José:
¿qué?
Tomás:
no te preocupes, no acepté aquella proposición, noté algo raro cuando
insistía en hacerlo en tu cama, pero nunca cedí
José:
esto es una mierda-llorando y atragantándose con su saliva
Tomás:
déjame que te vende el puño
José:
déjalo, ya no sangra
Tomás:
aun así, lávate la sangre. Mientras te voy a preparar una tila
José:
no sabes lo que es no tener a nadie a tu lado
Tomás:
muchas gracias hombre- dijo dándose por aludido
José:
no en el sentido que te lo tomas, sino en el de no tener a nadie que te de
cariño. A mis padres no los veo en todo el año, solo en vacaciones, las chicas
no se fijan en mi y para colmo, de vez en cuando tengo que soportar que traigas
a alguna ¡mientras os escucho jadear me rayo la cabeza! Dices que las cosas
surgen, pero para mi nada pasa
Tomás:
lávate la mano y cuando te hayas tomado la tila, hablamos
José:
metete la tila por donde te quepa
Tomás:
mira, no te pases. Yo solo intento ser amable
José:
pues deja de fingir
Tomás:
¡yo no finjo! Si estoy aquí preocupándome por ti es por que de verdad te
considero alguien en mi vida. Es posible que salga con muchas chicas, pero no me
quieren de verdad
José:
pero aún así tienes rollos, yo en cambio, aun sigo tan virgen como cuando
nací
Tomás:
no me seas. Venga, ven con migo al baño
José:
¿a que?
Tomás:
a lavarte la mano antes de que lo pongas todo perdido de sangre
José finalmente accedió por cansancio y se lavó la mano, mientras
Tomás, fijo en sus trece, le hacía una tila.
Cuando se termino de tomarse la tila, José se dio cuenta de que no
habían apagado el televisor, y lo izo en aquel momento. Luego se sentó en el
sofá. Tomás salió de su cuarto también el calzoncillos.
Tomás: mucho más cómodo que con el uniforme de la escuela
José:
¿no tienes pijama?
Tomás:
no y me parece que tu estas en las mismas condiciones
José:
yo nunca e soportado estar vestido mientras duermo
Tomás:
pues lo mío es pura costumbre
Tomás se sentó al lado de José y le echó el brazo por encima, sabiendo
que José estaba falto de alguien que le diese algo que cariño, no iba a
pasarle nada malo por abrazar a su amigo y más en un momento como este
Tomás: dime cuantos años llevamos conociéndonos
José:
toda nuestra vida
Tomás:
desde cuando estamos en este centro
José:
desde los tres años, toda la vida
Tomás:
¿cuántas veces te e dejado en la estacada?
José:
ninguna
Tomás:
¿entonces por que rechazas mi ayuda cuando quiero ofrecértela?
José:
por que te veo como alguien muy superior a mi, tienes fama el en colegio, la
chicas se matan por ti y yo que vivo en la misma habitación que tu, es como si
fuese invisible para el resto del mundo, me conocen por “el que vive con
Tomás” no saben ni mi nombre. Vivo a tu sombra
Tomás se puso serio y miro a José, nunca había visto las cosas desde
ese punto de vista, nunca se había planteado que podría estar haciéndole la
vida imposible a la persona que siempre estaba ahí cuando la necesitaba. Tomás
pidió a José que se incorporase y le abrazara, José no entendía por que
pedía esto, pero después de algunas cosas que sucedieron hace algún tiempo,
aquello carecía de importancia y accedió. Mientras lo muchachos se abrazaban
Tomás empezó a susurrar.
Tomás: perdona tio, no sabía que te estaba fastidiando de esa manera,
perdona
José no sabía que responder a aquello, pero aquellos pensamientos de
buscar la palabras adecuadas a la situación cesaron por el hecho de que Tomás
había apoyado la cabeza en su cuello
Tomás: perdóname
Si había algo de lo que José pudiera presumir, era de conocer a Tomás
perfectamente y sabía que era un chico con muchos remordimientos, seguramente
aquella noche no dormiría, se estaría calentando la cabeza con lo que le
había estado diciendo
José: oye, no tiene importancia, no lo sabías
Tomás:
pero aunque no lo supiera, igualmente te estaba haciendo daño, la única
persona en este colegio por la que podría la mano en el fuego y te hago esto
Tomás estaba realmente destrozado por aquello, nunca se había sentido
tan mal y no sabía como iba a poder remediarlo.
Finalmente
los chicos se quedaron dormidos en el sofá extenuados por el sueño. El sábado
se anunció con un día de sol fabuloso, la mañana era cálida, pero los chicos
a los que esta historia se refiere no se despertaron hasta pasadas la 12:00 del
mediodía. El primero en despertarse fue Tomás, que se descubrió al lado de
José, se le quedó observando un rato, recordando lo pasado la noche anterior,
aquello que le dijo, se le había clavado como un puñal, pero en el fondo
prefería que le hubiera dicho aquello para así poder enmendarlo en el futuro.
Una idea descabellada pasó por su cabeza, hacer que una chica se acostara con
José, pero pronto la descartó, José no era de los que se lanzaban de cabeza
al primer par de tetas que se cruzaban por delante, era un chico más reservado,
pero aquella reservación le estaba costando el haber llegado a los 16 y seguir
sin estrenarse. Tomás se puso en pie y se dirigió a su cuarto para vestirse.
El ruido de la puerta cerrándose izo que José se despertase, y al no ver
a nadie pensó que Tomás se había ido a alguna parte, creyéndose así solo en
la habitación, el en cambio se dirigió al baño para darse una ducha. Cuando
hubo terminado, no se colocó la toalla para taparse, pues se creía solo en la
habitación, en medio de su trayecto hacia su habitación la puerta del cuarto
de Tomás se abrió. Ambos muchachos se quedaron congelados, uno por verse
sorprendido sin ropa y el otro por haber visto al otro como Dios lo trajo al
mundo. José no acertaba a moverse de puro susto, Tomás intentó quitarle
importancia al asunto haciendo una broma
Tomás: no se como puedes seguir siendo virgen con esa herramienta
José logró salir de aquel estado de inmovilidad y corrió a su cuarto a
vestirse, Tomás fue a sentarse en el sofá y se puso a ver la televisión. Pero
su cabeza estaba en otros lugares, aún seguía intentando pensar alguna manera
con la que poder compensar a José, luego empezó sin querer a recorrer el
cuerpo de José con la memoria “si se quitara la camisa en gimnasia seguro que
las traía locas a todas” pensó. José terminó de vestirse y salió hacia
fuera, tenía toda la cara roja de vergüenza
José: que esto no salga de aquí
Tomás: no te
preocupes, no pienso decir nada. ¿Por que ibas desnudo por la habitación?
José: por que
pensaba que estaba solo
Tomás: ¿así que
es eso lo que haces cuando no estoy?
José: solo cuando
termino de bañarme o me apetece
Tomás: solo diré
en tu defensa que tiene muy buen cuerpo
José: mejor no
digas nada. Voy a salir un momento
Tomás: ¿dónde
vas?
José: al centro
comercial, voy a comprarme algo
Tomás: espera que
voy contigo, dame tiempo para que coge la cartera
Los dos chicos salieron del colegio en dirección al centro comercial, por
el camino iban conversando como normalmente hacían. Llegaron a la puerta del
centro y allí justo había un gran cartel que anunciaba rebajas por
liquidación en algunos establecimientos. Tomás cruzó los dedos para que uno
de esos establecimientos fuera la tienda de video-juegos, pero para su
desgracia, la cosa no fue así, igualmente entraron a la tienda y compraron un
par de juegos que luego probarían en el ordenador de la habitación. La
siguiente parada fue una de las tiendas de ropa, José empezó a probarse cosas
e iba pidiéndole opinión a Tomás. Más tarde se pasaron por la tienda de
decoración, todas la cosas que decoraban la habitación habían salido de
aquella tienda, pero no encontraron nada que les gustase. La siguiente parada
fue la librería, donde Tomás esperaba a que le trajeran un encargo, una
novela, que aun no había llegado.
Allí pasaron varias horas metidos, hasta que finalmente volvieron al
colegio a dejar todo lo que habían comprado. Y a terminar de pasar la tarde
jugando al ordenador. Los juegos eran entretenidos, pero José no tenía ninguna
intención de quedarse aquella noche allí
José: vamos a salir esta noche
Tomás: ¿pero que
dices? La puertas se cierran a las 22:00
José: ¿y eso que
más da?
Tomás: ¿cómo
pretendes entrar con la puertas cerradas?
José: pasar aquí
casi todo el tiempo te enseña a descubrir formas de entrar pasado el toque de
queda y sin ser descubierto
Tomás: ¿estas
diciendo que sabes donde están los puntos por donde colarse al recinto que yo
llevo buscando todo el tiempo?
José: ¿tu sabias
que esos puntos existían?
Tomás: tiene que
haberlos por fuerza, para que en caso de emergencia se pueda evacuar el edificio
desde diferentes lugares
José: pues
resulta que si se donde están
Tomás: ¿dónde
tienes pensado ir?
José: pues a la
discoteca de aquí al lado
Tomás: no os
dejaran entrar
José: te repito
que mientras tu pasa los fines de semana en tu casa, yo estoy moviéndome por
aquí, los dueños me conocen y les he ayudado en varias veces con algunas
cosillas del inmobiliario, a mi si me dejan entrar
Tomás: la verdad
es que no se por que no tienes fama ¡te dejan entrar a la discoteca con 16
años!
José: no es algo
de lo que presuma. Sabes que no me agrada ir por ahí fardando delante de los
demás. ¿te vienes entonces?
Tomás: no
se....., que carajo, esta noche nos corremos una buena juerga
José: así se
habla. Nos vamos después de que recojan las bandejas.
Tomás estaba con la boca abierta, se estaba dando cuenta que de apenas
conocía a su compañero, no sabía que fuese alguien con tantas ganas de
fiesta.
La señora de las bandejas ya había pasado por segunda vez, los dos
chicos salieron afuera del edificio, se encontraban en el recinto externo
Tomás: bien, ¿dónde están las salidas?
José: si te soy
sincero todo eso de las salidas es un cuento que alguien se inventó
Tomás: ¿me
quieres decir entonces como vamos a salir de aquí?
José solo se limito a señalar los columpios de parvulario, luego se
dirigió hacia ellos y subiéndose a la parte más alta de uno de ellos, saltó
hacia lo alto del muro y de ahí solo izo falta un pequeño salto hacia la
calle, Tomás siguió muy de cerca de José y en poco ambos estuvieron en la
calle
José: y ahora toca divertirse un rato
Los dos iban con paso ligero hacia la discoteca, Tomás se colocó en la
cola, pero José lo agarró por el brazo y lo apartó
José: la cola es para los pringados, yo entro por la puerta de la zona
VIP
Tomas: ¿QUEEEEEEEEEEEEEEEE?
¡la zona VIP!
José: pues claro
que si
José enseño el pase al portero
Portero: ¿venimos de fiesta José?
José: si, vamos a
ver si nos entretenemos un rato
Portero: ¿él va
contigo?- dijo dirigiéndose a Tomás
José: si
Portero: venga
entrad, que os va a dar frío
José: gracias
Adentro de la zona VIP todo era muy distinto de la pista, allí había
espacio para moverse, la bebida no era cara y por lo visto la gente conocía
bien a José, unas chicas muy atractivas se acercaron a saludarlo, una de ellas
sacó a bailar a José que tampoco lo hacía nada mal, según observaba Tomás.
Una de las conocidas de José notó que tomas estaba un poco aburrido y se
acercó hasta él
Chica: ¿eres el amigo de José?
Tomás: no se si
te refieres a mi en concreto, pero, si, soy amigo de José -Dijo mientras
terminaba de fumarse su cigarro
Chica: ¿te
apetece salir a bailar?
Tomás: no.
¿Puedo hacerte una pregunta?
Chica: supongo que
si
Tomás: ¿alguna
de vosotras ve atractivo a José?
Chica: no se, yo
personalmente lo veo del montón, quizá me interesase para ligármelo si fuese
un poco más “macarra”, ya me entiendes, tiene demasiada pinta de niño
bueno para mi. Y creo que para todas
Tomás:
entiendo....
Chica: en cambio,
tu, fumando pareces mayor y tienes mas pinta de chico malo. ¿te interesaría
pasar un buen rato conmigo?
Tomás: eres muy
directa
Chica: me gustan
las cosas claras
Tomás: la verdad
es que me muero de ganar de hacerlo contigo, pero últimamente están pasando
cosas que me harían cortarme las venas si dejo otra vez de lado a José
Chica: venga no
seas tonto- la chica empezó a meter la mano por dentro de la camisa de Tomás
Tomás no se resistió más y empezó a besar a aquella chica, por mala
fortuna José vio aquello cuando volvía del servició. Se acercó a Tomas
José –indignado-: ¿no puedes pasar un segundo sin hundirme la moral?
Y dicho esto salió por la puerta corriendo, Tomás salió tras él “es
que pienso con la poya en vez de hacerlo con la cabeza” pensaba mientras
trataba de dar alcance a José. Cuando lo hubo alcanzado y José veía que no
tenía escapatoria ,miró enfurecido a los ojos de Tomás.
José: siempre tienes que hacerlo ¿no? Siempre tienes que hundirme.
Pensaba que estabas arrepentido
Tomás:
José, perdona
José:
es muy fácil pedir perdón, pero al segundo siguiente se te dispara la poya,
¿no puedes pensar ni por una vez si estoy mirando por lo menos? mírate, estas
bueno y las tias se te acercan con solo chasquear los dedos
Tomás:
las mujeres no se te acercan por que piensan que eres demasiado niño de bien
José:
¿niño de bien? A que viene eso, no cambies de tema
Tomás:
es cierto
José:-con
la sangre muy quemada- ¿niño de bien?, a ver si esto te parece de ser niño de
bien- José le dio un puñetazo en la mandíbula a Tomás, y este empezó a
sangrar por la boca
Tomás:
-llevándose la mano a la boca- serás desgraciado
Allí tuvo lugar una fuerte pelea, por suerte varías de las chicas los
habían perseguido a modo de juego y pudieron separarlos. Ellas lo habían
escuchado todo, sabían el motivo de la pelea y algunos detalles de la misma.
Tomás salió con un ojo morado, mientras de José había esquivado todos los
golpes con gran agilidad y había golpeado a modo de baile de capoeira.
Verdaderamente aquel tipo de bailar era un arte marcial disfrazado de baile y
José sabía bailarlo desde los 10 años. Las chicas estaban anonadadas, ellas
pensaban que José era alguien más pacífico, nuca se les había pasado por la
cabeza que el moreno pudiera tener tanto rencor dentro de si. Pero su presencia
allí solo lograba enfurecer más a José, en todos los años que llevaban
conociéndose, nunca lo habían seguido, así que estaba claro que la causa de
que los hubieran seguido aquella noche era Tomás. Las chicas entendieron
aquello con solo mirarlo a los ojos, entendieron que estaban sobrando en aquel
lugar. Los dos muchachos pusieron rumbo al colegio sin dirigirse la palabra, sin
mirarse. José saltó el muro sin problemas, pero Tomás tenía todo el cuerpo
dolorido y le costó saltar el muro, a aquello había que sumarle el claro hecho
de que José no iba a ayudarle. Finalmente Tomás llegó a la habitación,
dentro de su cuarto, se escuchaba a José desvestirse, Tomás se fue al baño a
enjuagarse la boca. Cada uno escuchaba los ruidos que hacia el otro, el reloj de
la sala de estar, marcaba las 4:35.
José
estaba muy aliviado de haber podido descargarse al fin, Tomás estaba aun
culpándose por haber besado a la muchacha.
“¿por que has tenido que hacerlo?” se preguntaba José mentalmente
“¿por qué tienes que hacerme sentir como una mierda? Parece que no te das
cuenta”. Mientras en el baño Tomás se miraba en el espejo “¿por qué nos
esta pasando esto? Siempre hemos sido amigos, a mi no me gusta ninguna de las
tias con las que salgo..... ¿entonces por que lo ago?” repentinamente se dio
cuenta de que todo lo que hacía estaba vacío de sentido, ¿de que servía
tirarte a una tía por puro vicio si encima de todo le hacías daño a la
persona que más apreciabas?, el siempre que quisiera podía tener todo el sexo
que quisiera, lo único que debía hacer, era procurar que José no se enterase
para no hacerle daño, aquello descartaba llevar a las chicas a la habitación y
el salir con chicas cada dos por tres.
Aquella noche ninguno durmió, los dos estuvieron en sus cuartos dando
vueltas, sin poder hacer otra cosa nada más que salir al cuarto de estar a ver
la televisión. Los dos muchachos salieron a la vez, pero no se dirigieron la
palabra, vieron la televisión en silencio y sin cambiar de canal, hasta la hora
del desayuno, cuando la apagaron. Después de desayunar, José no podía para de
mirar de reojo a Tomás para ver si era muy grave lo que le había hecho en el
ojo, cada vez que Tomás se percataba de que José lo miraba, se daba la vuelta.
Tomás, se encendió otro cigarro
José: apágalo
Tomás:
no me da la gana
José:
pienso quejarme al centro de que fumas si no lo apagas ahora mismo
Tomás:
cabron.....
Tomás aquellos días que se sucedieron pensó más que nunca en José, en
como había ocurrido todo aquello, como habían llegado a ese estado, por que
había sucedido y lo más importante, ¿qué significaba José para él?, estaba
claro que José era el único que conocía varios aspectos de su vida,
inconfesables, el único varón al que había abrazado y que le había visto
llorar, la única persona que despertaba en el un sentimiento de protección y a
la vez de estar protegido, era un tu cuidas de mi y yo de ti, luego pensó si su
amistad alguna vez puso haber llegado a algo más o si todavía podía llegar a
mejorarse, aquellos pensamientos nunca los había tenido, descubrió que José
era para él como un hermano, varios días después mientras estaba en la cama
con una chica de cabellos rojos muy guapa, no pudo venirse, la chica se quedó
desilusionada y terminó largándose y prometiendo que no diría nada, José
estaba fuera haciendo unos recados, así que en aquella ocasión pudo llevar a
la chica en su habitación. Tomás no pudo venirse por que en todo el rato
había estado pensando en el problema que tenía con José, el enfado estaba
durando demasiado, se dio cuenta entonces de que para él, José era más
importante que cualquier polvo, aquello era pasajero, pero José siempre estaba
hay, era una realidad del día a día. Tomás estaba tumbado bocarriba en su
cama. Por fin se había dado cuenta, José era lo único con lo que siempre iba
a poder contar y no lo había valorado lo suficiente, mientras tenía estos
pensamiento tuvo una erección “¿pero que mierda pasa? ¿Por que te levantas
ahora que estoy pensando en José?” de repente vino a su cabeza la imagen de
José desnudo que vio semanas atrás, Tomás no entendía nada, de pronto se
planteo lo impensable ¿seria capaz de tener sexo con José?, la verdad es que
José no tenía muy mal cuerpo, de repente se dio cuenta de que no le
importaría pasar un rato de esos con él, es más, hasta le apetecía, Tomás
estaba alucinando con lo que le pasaba, ¿como era posible que hubiera pensado
algo así? intentó despegarse vistiéndose y dirigiéndose al baño a lavarse
la cara con agua fría, lo primero que haría cuando José entrase por la
puerta, sería reconciliarse con él.
La reconciliación no tuvo que esperar mucho, nada más decírselo José
aceptó sus disculpas, el había estado dándole vueltas a la cabeza durante
mucho tiempo y se dio cuenta de que no podían estar peleados eternamente,
habían pasado muchas cosas juntos y una cosa como aquella, no merecía la pena
costar 13 años de amistad, ambos chicos se abrazaron en señal de
reconciliación, e incluso hasta lloraron, ambos era fuertes de carácter, pero
en lo que se respectaban a ellos, era muy sensibles.
La vacaciones de invierno llegaron y por mala suerte, ninguno de los
alumnos del colegio pudo irse, las carreteras habían sido cortadas a causa de
una gran nevada. Durante todo aquel tiempo hasta que llegaron las vacaciones,
Tomás no se había visto con ninguna chica, cosa que a José le extrañó
mucho. Tomás cada vez se había estado fijando más en José y se había ido
enamorando poco a poco, por primera vez, Tomás sentía el amor. Pero no sabía
como hacérselo saber a José, era un sentimiento muy raro, y temía perder a
José si atravesaba la fina línea que une la amistad con algo más, tenía que
saber llevarlo con delicadeza o de lo contrario, podría perderle.
Tomás estaba en los pasillos del colegio dirigiéndose a la biblioteca
para coger un libro sobre física, estuvo unos minutos buscándolo, hasta que
vio acercarse a Amanda, pera dejarlo sonde estaba, ella lo había estado usando
Tomás: no dejes el libro, dámelo, es que tengo que usarlo
Amanda:
¿por qué no te lo llevo mejor a tu habitación?
Tomás:
-entendiendo la indirecta- oye.... mira, no se la idea que tienes de mi, pero no
tengo ganas de sexo. Así que prefiero que me des el libro ahora
Amanda:
estas muy cambiado, El Tomás que yo conocía me la hubiera metido nada más
acercarme, y no habría usado una excusa tan tonta como pretender un libro.
Tomás:
no es una excusa, verdaderamente me hace falta el libro
Amanda:
¿qué es esto? ¿una nueva estrategia?
Tomás:
si, la estrategia de no suspender el curso. La suelo usar mucho cuando hay
exámenes y ese tipo de cosas
Amanda:
no hace falta que te pongas borde
Tomás:
tampoco hace falta que vallas pidiendo poya cada dos por tres
Amanda:
no me lo tomaré a mal por que estoy segura de que tanto convivir con José que
esta haciendo mucho mal
Tomás:
-enfadado- retira eso ahora mismo
Amanda:
¿el que? Pero si es verdad, todo el mundo dice que José, todavía es virgen. Y
eso hace mucho mal, deberías alejarte un poca más de él en público, por tu
reputación- risa-
Tomás:
¿a si?
Amanda:
si. Es un pardillo total
Tomás:
¿qué clase de pardillo entra en la zona VIP de una discoteca siempre que le
sale de las narices?
Amanda:
ninguno, pero resulta que José nunca ha entrado en la zona VIP de ningún local
Tomás:
pues yo estuve con él en una
Amanda:
no me hagas reír. A ver, dame una prueba
Tomás:
¿quieres pruebas?. Tu hermana es una zorra de las que van por “la sil”y lo
se por que me dijo de echar un polvo cuando fuimos. Ninguna tia que no sea puta
se tira al primero que conoce
Amanda:
-con la cara blanca- maldito hijo de puta, como se te ocurra decir algo por ahí
sobre como se gana la vida mi hermana hago que mi novio te cosa la cara a ostias
Tomás:
y tu también eres una puta, tienes novio y me vienes a mi mendigando que te
folle
Amanda:
te acordarás de mi
Tomás:
ya lo creo que si- sacando el móvil de su bolsillo- sobre todo con esta
grabación
Amanda soltó el libro encima de la mesa y se marchó con paso ligero
hacia algún lugar sin definir en su mente. Al poco tiempo pensó, se dio cuenta
de que todo había empezado por meterse son José, así que ese era su talón de
Aquiles y estaba dispuesta a taladrarlo.
José estaba enganchado a Internet desde hacía un buen rato, ya había
encontrado lo que quería, pero en vez de apagar el ordenador se puso a revisar
todas la carpetas y archivos para eliminar los innecesarios. Su sorpresa llegó
cuando barrió una carpeta que aparentemente llevaba poco tiempo en el sistema,
estaba entera cargada de documento y
webs sobre tendencias homosexuales, sobre si todo aquello era normal o
algo pasajero y mil cosas por el estilo. De pronto vinieron a la cabeza algunas
palabra de Tomás, haciendo referencias a que la chicas con las que se iba a la
cama no eran nada importante “y como lo van a ser” pensó “te gustan los
hombres, pero si no quieres decirme nada, aré como que no lo se hasta que
decidas contármelo”
A partir de aquel día y con los nuevos conocimientos de José sobre su
compañero, algunas cosas como cierto tipo de roces y hasta besos en la
mejillas, pasaron a ser cosas admitidas dentro del grupo de las cosas que se
hacían para demostrarse su amistad. El que tomó la iniciativa en todo aquello
fue José, por que Tomás nunca hubiera empezado a hacer aquello de su cuenta y
José quería que Tomás se sintiera lo más cómodo posible.
Amanda ya había preparado su plan para vengarse, pero decidió dejar a
José a un lado, contra él no tenía nada, solo era contra Tomás. Fue a pro su
novio y le contó cierto número elevado de mentiras para enfurecerlo. El plan
dio buen resultado, la pelea no tuvo otro igual, ambos muchachos salieron con
fracturas óseas, Tomás salió con el brazo roto y Miguel con una pierna. Los
dos fueron atendidos en enfermería y se les apercibió mediante un escrito,
acumulando tres de ellos, el alumno que los poseyera tendría una expulsión de
una semana. José llevó a Tomás hasta la habitación, ya era de noche, la
mujer de la comida llevó aquella noche pizza, José la dejó en la mesa y se
dispuso a comer junto con Tomás
Tomás: no puedo comer- miraba a José
José:
¿por que?
Tomás:
por que el brazo que tengo roto es el derecho y yo soy diestro
José:
¿no pretenderás que te dé de comer?
Tomás:
yo esperaba que si, ya sabes, no puedo valerme- dijo entre risas-
José aceptó con resignación, terminó de comerse su parte y empezó a
dar de comer como la los niños pequeños a su compañero. luego ambos se fueron
a dormir, aquella noche resultó ser fría, el frío se le metía a Tomás
dentro del hueso roto. Al no poder dormir se levantó de la cama y se dirigió
al cuarto de José, despertándolo.
José: - sin entendérsele mucho- ¿qué quieres?
Tomás:
no puedo dormir
José:
jo tio, ¿qué te pasa ahora?
Tomás:
tengo el brazo entumecido
José:
pues pon más alta la calefacción
Tomás:
no entiende nada
José:
de que hablas ahora
¿dime?
Tomás:
de que tengo ganas de que me hagas compañía
José:
lo tuyo es molestar a toda costa
Tomás:
no es eso
José:
anda, metete en la cama. Así si me vence el sueño por lo menos me quedo
dormido en un lugar apropiado para dormir, no en el suelo como suelo quedarme
siempre que pasamos la noche entera hablando
Tomás se metió en la cama con cuidado de no rozar dar con el brazo
escayolado a José. Ambos se acercaron para lograr más calor, quedaron
mirándose los dos
José: ¿qué tema de conversación toca esta noche?
Tomás:
tu
A José se le puso el vello de punta, aquellas palabras combinadas con lo
que había visto en el ordenador, le hicieron estremecerse
Tomás: ¿cómo estas últimamente?
El rumbo que había tomado la conversación lo izo tranquilizarse
José: pues igual que siempre, todavía nada y resulta que la única
persona que alguna vez a estado conmigo en la cama eres tu y lo estas haciendo
ahora, y no creo que sea par desvirgarme
Tomás:
eso puede solucionarse
José volvía a asustarse
José: ¿qué quieres decir? ¿eres gay?
Por fin lo había dicho, ahora solo quedaba esperar la contestación de
Tomás
Tomás: ¿qué pasaría si lo fuera?
Aquello no se lo esperaba, José no tenía ni idea de que contestar,
decidió callarse. Tomás comprendió que aquel silencio no significaba nada,
pero prefirió no volver a preguntar. Repentinamente José se abrazó a Tomás y
enterró su cara en el cuello del mal herido
José: a mi me da igual que lo seas
Tomás sintió alegría al saber aquello. Verdaderamente no sabía si era
gay, bisexual o el único hombre que le gustaba y que le iba a gustar era José,
pero se alegró al saber que en caso de que fuera alguna de aquellas cosas no
iba a ser rechazado por José. Tomás correspondió el abrazo con el brazo sano
que tenía.
Tomás:-llorando de emoción- gracias, muchas gracias, no sabes lo que
esto significa para mi
Tomás tomó repentinamente la cabeza de José y lo besó en los labios.
La reacción de José fue de sorpresa mezclada con espato, pero suelo aquel beso
fue haciéndose muy cálido, hasta que perdió toda gana de separar los labios,
lejos de hacer esto último, José correspondió al beso. La situación era la
siguiente, ambos estaban en ropa interior dentro de la misma cama besándose.
Cada vez que uno separaba sus labios de los del otro, seguidamente el otro los
buscaba rápidamente. Ambos se incorporaron cuando advirtieron lo que allí
pasaba. Tomás se fue a su cuarto a la velocidad del rayo y muerto de
vergüenza, dejando a José en la cama sin saber como reaccionar. Pasaron 12
minutos cuando alguien tocó en la puerta de la habitación de Tomás, estaba
claro que no podía ser otra persona sino José.
Tomás: - muerto de vergüenza y mirando al suelo- que.... que, ¿que
quieres?
José:
hace mucho frío y me preguntaba si no te importaba que me durmiera contigo
Cuando
Tomás alzó la vista, Observó que José tenía una expresión simpática y un
tanto traviesa en la cara. También observó que sostenía su almohada en sus
manos
Tomás: pasa
Tomás se tumbó en su cama, José puso su almohada en la parte de la cama
que Tomás le había cedido, pero para sorpresa del rubio, José se puso a
cuatro patas encima suya, mirándolo directamente
José: si te soy sincero, no he venido precisamente a dormir
Los besos volvieron a sucederse nuevamente, pero esta vez hubo algo más
que besos, otras partes del cuerpo también fueron victimas de algunos de los
juegos que aquella noche tuvieron lugar, se podría decir que todo el cuerpo de
cada muchacho estaba marcado por el otro. Los juegos duraron hasta las 6:43 de
la mañana, hasta que cayeron dormidos, la verdad es que aquellas vacaciones de
navidad estaban empezando a tomar giros inesperados.
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