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La mañana era
soleada y las pintas que tenía el día eran de seguir con buen tiempo,
Francisco ya estaba en el embarcadero montado en su yate y esperaba impaciente a
su amigo mientras su padre le explicaba las últimas cosas que debía saber para
manejar el yate. Al fondo, en el lugar donde el embarcadero y la carretera se unían
una limusina acababa de llegar, un chofer salió del coche y abrió una de las
puertas de atrás, de allí salió un joven llamado Jonatan, el muchacho se
dirigió al embarcadero buscando una puerta de amarre con el número 6, justo la
puerta donde la familia de Francisco tenía todos sus navíos, Jonatan se acercó
hasta el yate, seguido de su madre y del chofer
-
buenos días señora- argumentó el padre de Francisco
-
buenos días señor, no se como se le ocurre la descabellada idea de
dejar salir a los chicos solos a alta mar
-
no se altere mujer, ya verá como no pasa nada, además unos días de
recreo marítimo o vienen nunca mal
-
espero que el yate cuente con suficiente comida
-
de sobra para los cuatro días, y si por casualidad se quedan sin comida
siempre pueden acercarse asta el puerto más próximo y comprar más
-
sigo sin ver esto muy sensato
-
venga, no sea así, ya verá lo bien que lo pasan los chicos
Mientras
esta conversación tenía lugar, Francisco y Jonatan ya estaban dentro del yate
peleándose por la litera de arriba
-
el invitado siempre tiene preferencia- insistía Jonatan
-
pero resulta que no eres un invitado cualquiera, te conozco desde
siempre, así que las formalidades se van al garete
-
¿y por que no pasamos a las manos?
-
No me gustaría desfigurarte esa cara
-
una pregunta ¿cuándo tuviste el accidente?
-
¿qué accidente?
-
No me digas que naciste así de feo
-
Serás......
Francisco
echó a correr detrás de Jonatan, hasta que este último llegó a la cocina y
cogió un cuchillo
-
la litera de arriba o la vida
-
la litera de arriba nunca será tuya
-
vale como quieras para ti
-
tu nunca te rindes tan fácil, que estas tramando
-
¿yo? Nada
-
algo tramas, ya lo conseguiste ¿ves? Ahora no se que hacer
-
siempre consigo ponerte nervioso, jejeje
-
eres un capullo
-
gracias por el halago
-
me pones de los nervios
diciendo
esto Francisco se fue a cubierta para “soltar amarras”
-
bueno papa, ya nos vamos
-
tened cuidado- la madre de Jonatan seguía oponiéndose
Francisco
soltó amarras y pronto estuvieron en marcha, Jonatan estaba acomodando se en la
litera de abajo mientras que Manolo ponía el piloto automático y bajaba para
arreglar su litera
-
finalmente que has puesto abajo
-
yo siempre cumplo lo que digo
Una
vez acomodadas las literas salieron a cubierta para disfrutar del sol en las
tumbonas
-
¿cuantas mudas de ropa trajiste?
-
Cuatro, una para cada día- Jonatan ya se estaba tumbando en la tumbona
-
Yo también traje cuatro, sin contar loa bañadores uno ya lo llevo
puesto- Francisco ya estaba tumbado
-
¿Y no sería mejor que tomases el sol en bañador? Lo digo por que esa
ropa no puede ser muy cómoda
-
tienes razón- en menos de cinco minutos Jonatan ya se había quitado la
ropa y volvía a estar tumbado
-
ese bañador te lo regalé yo
-
ya lo se
El
yate se estaba acercando a una zona donde había muchos yates anchados
-
para aquí
Francisco
se fue a la sala de manos y paró el yate, después echó el ancha y volvió a
tumbarse
-
¿cuantas hembras calculas que puede haber por aquí?
-
Pues 20 para mi y 0 para ti- respondió Francisco
-
Eso ya se verá, bueno te dejó que te quedes con aquellas de allí- digo
señalando dos travestís
-
¿Y por que no te quedas tu con ellos?
-
Por que a mi me gustas tu- digo lanzándole un beso y un guiño
-
¡Serás maricón!
-
Estoy loquito por tus huesos
-
Si no supiera que lo dices de broma te tiraba por la borda y me iba
-
Claro que si cariño, lo que tu digas- Jonatan decía esto mientras se
ponía una gafas de sol en señal de no prestar atención a lo que le decían
Francisco
sabía que Jonatan estaba de cachondeo y se siguió la corriente, se sentó en
las piernas de Jonatan, se tumbó sobre él, le cogió un brazo y rodeo su
propio cuerpo en él, las cabezas estaba una al lado de la otra, no
sobrepuestas. Jonatan puso la otra mano en le vientre de Francisco. Y así de
esa postura estuvieron un rato en silenció, cada uno intentaba imaginar que era
lo que el otro pensaba. Hasta que Francisco notó que Jonatan lo agarraba con
fuerza, Jonatan se había dormido y pensaba que Francisco era su almohada,
Francisco quiso gastarle una pequeña broma a su compañero y tal como estaba se
tumbó bocabajo y la mano que antes le tocaba el vientre ahora estaba en su
culo, y poco a poco Francisco también se durmió.
Unos
quince minutos después Jonatan despertó, y vio a Francisco en aquella posición,
su primera reacción fue de espanto, pero no pudo moverse, pues tenía a aquel
individuo encima “este tío es imposible” pesó para sí
-
quítate de encima
-
¿qué?- dijo un recién levantado Francisco
-
que te quites de encima, pesas mucho
-
a vale- Francisco se quitó de allí con toda la rapidez que su estado de
recién levantado le permitía
Una
vez levantado de la tumbona Jonatan se dirigió a la cocina a por algo para
comer. Empezó a prepararse una hamburguesa, pero no le puso demasiados
ingredientes. Francisco estaba en cubierta despegándose aun del rato que había
estado durmiendo, se lanzó al agua para acelerar el proceso y valla que si se
aceleró, el agua estaba helada. Jonatan ya estaba en cubierta comiendo
-
¿está buena el agua?
-
Esta para que baje la temperatura y termine de convertirse en hielo- dijo
mientras subía al yate
-
¿te traigo la toalla?
-
Te lo agradecería mucho
Jonatan
fue a por la toalla, no tardó mucho en encontrarla
-
ten, anda, que te vas a resfriar
-
gracias
-
¿dónde está el depósito del agua?
-
¿Que depósito?
-
Pues el de la ducha y el de la cisterna
-
Me parece que está en la cabina de abajo
-
Vale
-
¿por qué lo preguntas?
-
Por nada en especial
El
día fue pasando tranquilamente para los dos muchachos hasta que finalmente llegó
la noche. Ambos tenían el pijama puesto y cada uno metido en su litera. Jonatan
esperó a que Francisco se durmiese y empezó a pegar patadas contra el colchón
de Francisco
-
serás cabrón, ahora se por que no insististe más en quedarte con esta
litera
-
deberías conocerme
-
te conozco lo suficiente como para saber que volverás a hacerlo si me
quedo dormido
-
si que me conoces bien
En
aquella discusión el yate empezó a zozobrar, el oleaje estaba revuelto y la
fuerza del mar terminó por romper la cuerda del ancla, el barco viajó a la
deriva, los dos muchachos se refugiaron instintivamente. El oleaje no paró
hasta pasada la noche, una vez hubo parado los chicos salieron afuera, el barco
estaba encallado en la orilla de algún lugar. Por lo visto aquel lugar no había
sido tocado por la mano del hombre, puesto que la vegetación era exuberante,
ambos estaban maravillados por la belleza del lugar. Rápidamente fueron a ver
el GPS para saber donde estaban, pero los golpes del yate lo habían destrozado
por completo. Estaban perdidos en algún lugar dejado de la mano de Dios y sin
posibilidad de volver a casa, lógicamente por que la yate estaba encallado y
sus dimensiones eran demasiado grandes para ser empujado por dos personas,
incluso dos adultos no podrían moverlo ni siquiera un centímetro, lo que
probaron a hacer fue llamar por el móvil, pero a pesar de que pertenecían a
compañías distintas, ninguno tenía cobertura.
-
valla mierda estamos en medio de ninguna parte- opinó Jonatan
-
¿cómo hacemos para volver?
-
No podemos arrastrar el barco, vamos a ver si por aquí hubiese alguien
-
No creo, en caso de que hubiese alguien, vivirían de la pesca y ahora
habría gente por aquí, cuando la mar esta muy revuelta los peces suben casi a
la superficie después de que todo a pasado
-
No tenía que haber venido
-
Ahora no valen de nada las lamentaciones
-
De todas manera voy a ver que hay más adentro
-
Voy contigo
Los
chicos se adentraron en aquella selva, pero no había gente solo muchas plantas
y animales.
-
vamos a comer algo
-
muy bien pero solo come frutos de los árboles, no sabes que tipos de
vallas son venenosas
Francisco
buscaba un árbol pequeño para que no le costase mucho recoger los frutos,
encontró uno con una fruta muy parecida a una papaya y recogió todo lo que
pudo. De regreso a donde estaba el yate encontró algo que le llamó mucho la
atención. Un collar, aquello significaba que si no había vida humana en la
isla por lo menos debió haberla. Jonatan por su parte estaba buscando en el
yate algo con que poder encender fuego
-
mira lo que e encontrado Jonatan
-
es fruta tiene que estar bueno
-
eso no imbécil, digo el collar
-
¿donde lo compraste? Es muy bonito
-
me lo he encontrado
Mientras
esta conversación seguía teniendo su curso los muchachos comieron a la vez que
Francisco le contaba a Jonatan su teoría sobre el collar
-
muy interesante, pero a las horas que son si hubiera alguien aquí ya nos
habrían encontrado
-
eso mismo creo yo. Oye ¿dónde vamos a dormir?
-
Pues en las literas, el yate no esta roto, solo está varado en la arena
y eso es lo que más rabia me da, que si pudiésemos llevarlo al agua podríamos
volver a casa
-
Ya, pero es muy pesado y encima está bastante enterrado
-
Cambiando de tema, necesitamos un lugar donde vivir
-
Yo creo que el yate puede servir
-
Es demasiado pequeño, puede pasar mucho tiempo hasta que alguien nos
rescate
-
Pero si nos adentramos en el bosque podría pasar alguien y no
enterarnos, perdiendo así las posibilidades de ser salvados
-
Valla mierda
-
Lo más propicio es que mientras uno se adentra en el bosque el otro
permanezca aquí
De
esa manera permanecieron tres meses así, las familias de los muchachos eran
conscientes del oleaje que hubo y los daban por muertos. Volviendo a los chicos:
ambos presentaban un aspecto muy desaliñado y todo esperanza de ser rescatados
se perdió, aprendieron a vivir en aquella selva-bosque, conocían los frutos
que podían comer y los que no, incluso se construyeron una vivienda en un árbol,
los animales más sociables de por allí eran unos gorilas que se comportaban
como verdaderos vecinos, de vez en cuando los visitaban para comer allí o les
levaban comida, incluso jugaban con ellos o simplemente les hacían compañía,
los músculos que ambos jóvenes tenían al principio de ir al gimnasio se
convirtieron en músculos de trabajo.
Cierto
día Jonatan fue a buscar algo para comer, había descubierto un árbol con los
frutos desproporcionados, eran muy grandes. Llegando al árbol se encaramó a él
y trepó, en el camino algo lo tiró al suelo. Jonatan había cerrado los ojos
instintivamente, cuando empezó a abrirlos vio quien fue quien le había tirado,
bueno más que tirarlo habían tropezado y solo Jonatan había caído al suelo.
Aquel animal negro con grandes colmillos miraba a Jonatan amenazante, en señal
de mostrarse como dueño del árbol, el felino saltó al suelo con intenciones
de hacer pagar a Jonatan el hecho de haberse adentrado en su territorio. Jonatan
empezó a retroceder muy despacio, comprendió que nunca iba a poder comer
aquellos frutos, el árbol era el hogar del felino. La pantera cada vez estaba más
cerca de Jonatan, hasta que de repente una piedra golpeo el cráneo del animal.
Jonatan se volvió para ver quien había lanzado la piedra, era el macho
dominante del grupo de gorilas, a lomos del gorila estaba Manolo, por lo visto
el gorila había visto lo que pasaba y fue a avisar a Francisco. Francisco bajó
del animal y el gorila se enzarzó en una pelea con la pantera. Jonatan estaba
en el suelo sin poder moverse de puro nervio, Francisco se acercó a él
-
¿estas bien?
-
Sss si, no me ha llegado a hacer nada
-
No sabes como me alegro
Francisco
abrazó a Jonatan fuertemente, Jonatan le devolvía aquel gesto, cuando se
separaron un poco Jonatan pudo observar que el rostro de Francisco presentaba lágrimas
-
¿por qué lloras?
-
No se que haría yo sin ti- las lagrimas brotaron con un poco más de
fuerza
-
Venga no llores
Los
ojos de los chicos estaban en contacto directo cada uno clavaba sus pupilas en
las pupilas del otro, de pronto Francisco se acercó inesperadamente a Jonatan y
le besó, la primera reacción de Jonatan fue de sorpresa, pero luego aquel beso
le fue embriagando. Entre tanto la lucha encarnizada de los dos animales
continuaba, de sorpresa el resto de la colonia de gorilas apareció y todos se
enzarzaron contra la pantera sin saber por que, solo por que su líder parecía
necesitarlos, finalmente la pantera salió huyendo del lugar, un pequeño gorila
se percató de lo que pasaba entre los dos humanos y avisó a su madre la cual
al ver la escena avisó a otro compañero y así se sucedió la cadena hasta que
la colonia entera estaba observando a los jóvenes, Francisco y Jonatan no se
percataban de lo que pasaba a su alrededor, para ellos el tiempo se había
parado y lo único con capacidad para moverse eran sus labios. Cuando el beso
hubo concluido y los muchachos abrieron los ojos, se les subieron los colores,
estaban siendo observados, sabían que los gorilas no entendían nada, bueno, si
que entendían, pero solo que entre los humanos había un estrecho lazo que era
todo lo que sus instintos les permitían entender, pero aún así los jóvenes
no podían dejar de sentirse un poco avergonzados. La madre del pequeño gorila
se acercó hasta Francisco y pasó unos de sus dedos por los labios, para ver
que tenía de especial aquella zona, pero seguía sin comprender nada, puso la
mano en la cabeza de Francisco y empezó a revolverle el pelo, en señal de
saber que algo bueno pasaba (pero sin saber el que) y de alegrarse
-
son animales muy parecidos a nosotros- Francisco estaba maravillado con
aquello que ocurría
-
me parece que saben lo que pasa, creo que aquí no existe la homofobia
-
pues yo no creo que sepan ni lo que es eso, ellos viven en comunidad y el
sexo solo lo usan para reproducción
-
para placer también lo usan
-
¿si?
-
Si
-
Pero sus mentes no son como las nuestras
-
Si estas preocupado por que nos rechacen, no tienes que preocuparte, no
lo aran nunca, no son así y además en caso de rechazo el líder hubiera
apartado a la gorila de nosotros y para mi que quiere acercarse y todo
Efectivamente
el líder tenía ganas de acercarse pero la gorila estaba allí y prefirió no
atosigar a los humanos tomando la decisión de que el grupo se acercase a ellos
de uno en uno. Toda la colonia sentía gran afecto por los humanos y todos querían
ver que pasaba allí.
Los
días seguían sucediéndose, la relación entre los muchachos estaba más que
clara, pero no todo era de color rosa, de vez en cuando algún gorila venía
ensangrentado o mal herido y el papel que los chicos desempeñaban dentro de la
manada era el de médicos, pues los escasos conocimientos de primeros auxilios y
algo más como los escayolamientos y demás cosas eran muy útiles entre una
población que ni de broma hubiera llegado a descubrir aquello.
Cierto
día toda la colonia de gorilas partió en busca de comida dejando solos a los jóvenes.
-
vamos a explorar ahora que no tenemos nada que hacer- propuso Jonatan
-
¿para que?
-
Pues para ver más lugares de la isla
-
Esta bien
Aquella
no era una exploración como tal, más bien era un paseo, los muchachos estaban
abrazados mientras descubrían nuevos senderos y nuevos lugares, mientras
caminaban escucharon el murmullo del agua y entendieron que por allí debía
pasar un río, caminaron a toda prisa y lo que descubrieron no era un río en
absoluto, era un enorme lago que se llenaba gracias a una cascada
-
vamos a bañarnos, venga- insistía Francisco
-
venga vamos
Los
muchachos parecían volver a ser pequeños a juzgar por las risas que se
escuchaban mientras se salpicaban agua o se hacía ahogadillas. A Francisco le
dio por bucear y mientras lo hacía se le ocurrió la idea de empujar a Jonatan
hacia abajo, pero una vez bajo agua, Jonatan, en un intento desesperado de ver
que pasaba allí se agarró a Francisco y escalando por él, salió a la
superficie, Francisco lo tenía agarrado
-
eres un idiota
-
venga, venga, sabes que no hubiera dejado que te pasase nada
-
suéltame
-
no sea así
-
te digo que me sueltes
Jonatan
intentaba liberarse de los brazos de Francisco pero solo conseguía moverse
dentro del estrecho circulo delimitado por los brazos de su compañero y rozarse
una y otra vez contra Francisco, cosa que en aquel momento le quemaba la sangre,
hasta que desistió
-
¿ves? No es tan malo estar aquí conmigo
-
eres un capullo, no vuelvas a hacer eso que has hecho antes
-
vale, te lo prometo. ¿me perdonas?
-
Claro que te perdono- dijo suspirando- pero no vuelvas a hacerlo
-
Perfecto, venga dame un beso como reconciliación
Jonatan
accedió a la petición, pero a causa de los roces anteriores y del beso,
Francisco empezó a tener una erección que Jonatan no tardó en notar. Jonatan
miró fijamente a Francisco y este bajó los ojos como avergonzado, Jonatan
sostuvo la cabeza de manolo y lo besó apasionadamente y ahí se desencadenó
todo. Los chicos depositaron en la orilla sus raidas ropas y quedaron totalmente
desnudos, el abrazo ahora era mutuo y los besos eran muy acalorados, Jonatan
rompió aquel beso y se dirigió a los pezones de su compañero, los cuales
empezó a besar y a lamer, aquello produjo que Francisco estirase el cuello y al
notar esto, Jonatan dejó su labor con los pezones para lamer aquel cuello.
Francisco ya se estaba cansando de dejarse hacer y no hacer nada, dispuso a
Jonatan de espalda a si y empezó a recorrer su nuca con pequeños besos,
mientras hacía un recorrido por su cuello, en todo aquello Jonatan tomó el
endurecido miembro de Francisco entre sus manos y empezó a masturbarlo, luego
se sumergió y empezó a hacer una “mamada submarina” mientras que con una
mano introducía dos dedos por el ano de Francisco para ir acostumbrando el
orificio a lo que después le esperaba, Jonatan salió a la superficie por falta
de oxigeno y volteó a Francisco de espaldas e introdujo su miembro en el
orificio anteriormente preparado, la postura era perfecta pues los dos en posición
vertical hacía que la penetración no fuera muy dolorosa, evitando así dolores
que solo estropearían aquel momento. Francisco pese a estar disfrutando mucho
quiso deshacer aquella postura para ser el que penetrase y así lo izo, durante
todo el encuentro las caricias y besos no dejaron de sucederse, a Francisco le
estaba llegando su punto máximo y a petición de Jonatan no eyaculó dentro del
muchacho, en el agua podían verse restos blancos y pegajosos, Francisco decidió
frotar un poco el pene de Jonatan en ademán de lavarlo, para después meterselo
en la boca y no parar de succionarlo y lamerlo hasta que Jonatan avisase de que
estaba apunto de derramarse, entonces Francisco paró y continuó masturbándolo
hasta que se corrió, vertiendo así más trocitos blancos pegajosos al agua.
Los
muchachos habían tenido su primera relación y habían salido a la orilla para
secarse con el cálido sol, allí tumbados y abrazados, desnudos, ambos se decían
cosas al oído en forma de susurros. Finalmente se secaron y ambos se vistieron
para volver a la casa que tenían en el árbol, donde sin duda nadie podrían
nunca rescatarlos, condenándolos a vivir en aquel paraíso por siempre donde
las aventuras peligrosas se sucedieron, pero también se sucedieron otras cosas
más agradables, hasta el fin de los días de aquellos muchachos que un buen día
salieron en un yate de recreo al mar y nunca volvieron
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