Antigüedad

 

 

 


Era una noche lluviosa, un chico de pelo del color del fuego dormía plácidamente en su cama, alguien llamó a la puerta. El muchacho se despertó

-          ¿quién es?

-          Soy su criado, sus padres me ha ordenado que le de esta caja

 Al fin sus padres le habían enviado la caja, abrió la puerta y su criado le deseó buenas noches, aquel criado era muy especial para el pues como su padre nunca estaba a su lado aquel hombre de blancas barbas había sido su figura paterna, y siempre le había dado buenos consejos.

-          ¿cuantas veces tango que decir que no me trate de usted?, tu y solo tu puedes llamarme Sebastián de entre todos los súbditos y criados ¿piensas hacer uso de ese privilegio alguna vez?

-          Lo siento si le he molestado

-          Otra vez has vuelto a hacerlo, yo te mando a la orca como no me llames Sebastián, bueno dame ya la caja- Víctor obedeció

-          ¿Puedo irme ya?

-          Si

 Víctor abandonó el lugar y dejó a Sebastián solo, el chico abrió la caja y finalmente encontró el tan deseado premio, una espada hecha totalmente de plata, la colgó en su cuarto sobre un emblema y volvió a acostarse.

 Entre tanto Víctor se fue al cuarto donde dormían todos los criados, allí ninguno salvo los niños y adolescentes dormía

-          ¿donde has estado Víctor?

-          Haciendo un encargo de los señores

-          No tienen vergüenza siempre nos están molestando, ya no respetan ni loa hora de dormir, ven y tomate algo caliente- lo invitó un amigo suyo, también criado

-          Gracias, ¿y tu mujer?

-          Está con mi hijo mayor

-          El muchacho de 17 años, ¿cierto?

-          Si

-          Lo recuerdo bien, el joven amo tiene la misma edad y ni si quiera se han visto en toda su vida, ¿qué le pasa a Fabián?

-          Esta enfermo y no sabemos que es lo que le pasa

-          Deberíais hablar con los amos

-          ¿para que nos digan que ellos no pueden hacer nada?

-          No creo que eso pase

-          ¿no?

-          No, sabes muy bien que soy el criado personal del joven amo, quizá yo pueda convencer al muchacho para que pida ese favor a sus padres

-          ¿de verdad lo harías?- el padre de Fabián estaba llorando

-          claro que si

-          muchas gracias amigo

-          no hay de que, si no nos apoyamos entre nosotros ¿quién lo va ha hacer?

 La noche pasó sin más novedades. El día siguiente se presentó lluvioso, los únicos que salían a la calle eran los pobres campesinos.

-          Padre, madre, quiero hablar con ustedes

-          ¿Que quieres hijo mío?- dijo el padre

-          Quiero agradeceos el regalo que me habéis procurado

-          Tus gratitudes son bien aceptadas- respondió la madre- por cierto ¿cómo van tus clases de magia con el hechicero?

-          Muy bien, madre

-          Muéstrame algo de lo que has aprendido- rogó el padre

-          Carbea huolisma- en el centro de la habitación apareció un altar con un zafiro en cima

-          Estoy maravillada, nunca pensé que llegarías a ser tan bueno

-          No se como sentirme hacia esas palabras, madre

-          No te lo tomes a mal mi niño

-          ¿Puedo retirarme?

-          Por supuesto

 Sebastián abandonó el cuarto de sus padres cuando se encontró con Víctor

-          muy buenas Víctor

-          igualmente

-          veo que aprendes, ya no me llamas amo

-          sus argumentos de mandarme a la orca fueron muy convincentes

-          jeje, nunca dejes de ser tan gracioso

-          puedo pedirle una cosa

-          ya vuelvas a tratarme de usted, bueno al caso ¿qué es lo que quieres?

-          Hay un muchacho sirviente de esta corte que ha caído enfermo

-          Que Dios se apiade de su alma

-          Yo pretendía que llamara a alguien para curarlo, le tengo mucho cariño ¿sabe?, soy su padrino

-          Tratándose de eso, las cosas cambian mucho, si es un favor personal no puedo negarte nada, ¿puedo ver a ese muchacho?

-          Por supuesto

 Víctor guió a Sebastián hasta el cuarto donde se encontraba Fabián. Cuando entraron en la sala La madre de Fabián se puso en pie y se arrodilló ante del joven

-          ¿cómo se llama?

-          Fabián- contestó la madre

-          ¿Que enfermedad le entorpece el camino de la vida?

-          Lo desconocemos, señor

 Sebastián se aproximó asta el lecho de paja donde estaba postrado Fabián

-          ¿puedes hablar?

-          Ssss si

-          Eso es mentira, te cuesta respirar, ni se te ocurra pronunciar nada más

 Sebastián miró a Víctor

-          hablaré con mis padres para ver que es lo que pueden hacer con tu ahijado

 Mientras Sebastián volvía hacia la parte habitable de la corte, reflexionó sobre aquel muchacho, sobre la facilidad con que la muerte se abalanza sobre todo el mundo sin importar títulos nobiliarios o linajes, aquella fuerza era capaz de hacer algo imposible, conseguía igualar a todos los seres humanos. Finalmente llegó a la habitación de sus padres nuevamente

-          Padre, quiero hablar con usted

-          Dime hijo, ¿de que deseas hablar?

-          Me gustaría que contratase un medico

-          ¿te pasa algo? ¿estas enfermo?

-          No padre, no es para mi

-          ¿para quién entonces?- dijo el padre más calmado

-          para un criado

-          ¿un criado?

-          Si padre ha escuchado bien

-          ¿qué mosca te ha picado ahora?

-          Padre he pensado lo siguiente

-          Te escucho

-          Si no curamos a esa persona muchos de nuestros criados podrían caer enfermos y al final de que nos serviría una muchedumbre enferma, sino solo para contagiarnos nosotros, aquellos por los que sus venas circula sangre del color del cielo

-          ¿verdaderamente piensas que eso podría llegar a suceder?

-          Así lo pienso

-          Entonces que así sea, mandaré llamar al mejor médico

-          Hace bien padre

-          Retírate

 Sebastián abandonó en cuarto y se dirigió hacia el pabellón principal, allí su hermana Carla estaba jugando con varias de sus amigas

-          Sebastián, ¿juegas con nosotras?

-          ¿yo?

-          Si tu, estamos jugando a la princesa cautiva y solo nos falta el valiente caballero

-          No tengo ganas de jugar

-          Pues al menos muéstranos tu magia

-          Aré algo más que eso, voy a hacer que vuestros vestidos sean de princesas para que podáis jugar con más realismo, restionerteos

 Las chicas quedaron maravilladas

-          gracias Sebastián- dijo una amiga de Carla mientras le daba un beso en la mejilla

 El muchacho se fue a sus clases de magia. Mientras duraban sus clases a la corte llego el esperado médico, quien fue atendido por Víctor y conducido hasta la sala donde se encontraba el paciente.

-          muy bien, ¿que ha comido en los últimos días?

-          Nada- dijo la madre

-          ¿nada? No me extraña que haya caído enfermo, debe tener las defensas bajísimas ¿qué tipo de trabajo realiza?

-          Trabaja en el establo

-          Posiblemente algún animal le haya pegado alguna enfermedad, voy ha hacerle un diagnostico

 Naturalmente la medicina no estaba muy avanzada en la edad media y con los pobres métodos de los que se disponían no pudo ayudar al chico

-          lo siento pero no puedo hacer nada

 En aquellos momentos Sebastián entraba en la habitación

-          ¿qué acaba de decir?

-          Que no puedo hacer nada

-          Esta bien puede irse

 El doctor se fue, luego Sebastián llamó a Víctor que estaba esperando afuera

-          quiero que lo lleves a mi habitación, sin que mis padres se enteren, quiero que descanse en mi cama y que coma en condiciones, di mi padre pregunta dile que el médico se lo llevó par curarlo

-          así lo aré

-          muchas gracias joven amo- agradeció la madre

-          tienes suerte de que Fabián sea ahijado de Víctor

-          Víctor es el padrino de Fabián por que es mi hermano

-          Entonces más a tu favor

 En el tiempo que Fabián estuvo en los aposentos de Sebastián, se recuperó satisfactoriamente y Sebastián conoció a Fabián y como era su vida, llegaron a hacerse amigos, pero siempre a escondidas de los padres de Sebastián. Una vez se hubo recuperado Fabián llegó la hora de volver donde le pertenecías

-          Bueno me toca irme, muchas gracias por lo que has hecho

-          No hay de que, puedes venir siempre que quieras

-          ¿y tus padres?

-          Esto es muy grande no creo que te vean y si por casualidad te vieran dices que traes un mensaje para mi o algo

-          Gracias nuevamente

-          Nuevamente, no hay de que venga vete seguro que tus padres quieren verte de nuevo

 Ambos muchachos se despidieron con un abrazo. Fabián llegó a la cocina donde estaba su madre cocinando

-          hola mama

-          ¡mi niño! Cuanto tiempo  ¿cómo estas?

-          Muy bien mama

-          O mi niño, espera que llamo a tu padre, ¡Jose!

-          Mama, no veas lo bien que bien los amos

-          Espero qu3e no te hallas acostumbrado, nuestro lugar es este y no debes aprovecharte del amo o acabará cogiendote manía

-          Pero el me dijo que fuera a verlo siempre que quisiese

-          Te lo prohíbo terminantemente, no puedes ir pretendiendo ser un noble ¡Jose!

-          Pero

-          Ni pero ni nada

-          ¿Que quieres cariño?

-          Mira el niño ha vuelto

-          O mi hijo

-          Hola papa

-          Venga vuelve la trabajo, yo lo he estado haciendo mientras que no estabas

 Fabián volvió al establo, mientras la madre consultó con el padre el problema que tenía con sus hijo y el padre apoyó a la madre, pero Fabián no pensaba así el quería estar con su nuevo amigo. Cierto día Sebastián bajó a los establos y allí pidió a Fabián que ensillara dos caballos

-          ¿puedo saber con quien vas? Si no es molestia

-          claro que no es molestia, voy contigo

-          ¿qué?

-          Si, como soy tu amo te pido que me acompañes al bosque, nunca he estado allí y mi padre da su aprobación para que un criado me acompañe

-          Ahora ensillo los caballos.

 Fabián terminó de ensillar los caballos y ayudó a Sebastián a montar en uno, una vez montados salieron rumbo al bosque

-          ¿siempre estas en el establo?

-          Si, hay es donde trabajo

-          Supongo que no será muy cómodo

-          La verdad es que no, es muy agotador

-          No tienes tiempo para tus cosas, yo me moriría si estuviera así

-          Bueno, Dios nos puso a cada uno en su sitio

-          Eso es lo que dicen

 Una vez llegaron a un claro en el bosque bajaron de los caballos, Sebastián no hacía mas que mirar las raídas ropas de Fabián, sobre todo un corte que habían en la camisa, el cual dejaba entrever los marcados músculos que toda una vida de trabajo le habían proporcionado, luego miró sus costosas ropas perfectamente cuidadas

-          voy a mear- dijo Fabián- no te muevas, no sea que te pierdas

-          no me moveré, sabes que eres el único que no me trata de usted, como también sabes que intento hacer eso mismo con Víctor, ¿cómo te sientes ante tal privilegio?

-          ¿De verdad quieres saberlo?- dijo mientras terminaba de mear

-          si. De verdad

-          creo que soy muy afortunado, creo que soy en único plebeyo que tiene como amigo a un noble- dijo mientras pasaba un dedo por la cara de Sebastián- alguien con la piel como la seda, alguien que por encargo de Dios será el amo de mis hijos- luego lo cogió fuertemente por el cuello- el bastardo que se acostará con mi mujer mi noche de bodas

-          me haces daño.... suéltame

-          ¿y que pasa si no lo hago?

-          Rengio furg

 Un calambrazo azotó el cuerpo de Fabián

-          ni se te ocurra volver a hacer eso

 Fabián estaba tendido en el suelo, Sebastián se asustó al pensar que lo había matado y se acercó asta donde el y se arrodilló para ver mejor su cara

-          ¿sss sabes que? No me importa que te acuestes con mi mujer

-          calla, no es momento de hablar de eso

-          es cierto no me importa

 En ese momento Fabián se levantó asta dejar su cabeza a la altura de la de Sebastián y le besó, el besó al principio fue negado por Sebastián pero al ver que el muchacho tenías más fuerza que él y que no iba a para hasta conseguir lo que iba buscando terminó por corresponder, poco a poco aquella sensación fue embriagando a los dos muchachos, hasta que a duras penas terminó. Entonces solo hablaron en susurros

-          ¿sabes que puedo hacer que te ejecuten por esto?

-          Si

-          ¿Y por que lo has hecho?

-          Por que me gustas

-          ¿puedes repetirlo?- pidió el joven noble sin dar crédito a sus oídos

-          me gustas

-          no me lo puedo creer- ¿como era posible que un hombre se enamorase de otro? Aquello iba en contra de la voluntad de Dios, el altísimo castigaba la homosexualidad, y allí estaba él, un miserable pecador

-          pues créelo- dijo rodeándolo con sus brazos

-          pero eso no es normal

-          ¿quién dijo que el mundo lo fuera? ¿quién sabe realmente lo que esta bien y lo que esta mal?

-          El altísimo, quizá tu no lo sepas por que no sabes leer, pero en la Biblia dice que la homosexualidad es una enfermedad pecaminosa, ¿no sería es la enfermedad que padecías y que ahora me has contagiado?

-          No creo, Dios siempre está guardando a los de tu linaje

-          ¿Y por que no me ha salvado a mi en este momento?

-          No lo se- Fabián volvió a besar los labios de Sebastián

-          Fabián, para- Sebastián estaba empezando a tener una erección

-          Que

-          ¿No me has escuchado antes? Esto no esta bien

-          ¿de verdad eso te importa?

-          ¿a mi dices?- Sebastián se puso a reflexionar mientras Fabián besaba su cuello “¿de verdad me importa que esto este bien o mal? La verdad es que me gusta mucho que Fabián me haga esto”- Fabián

-          dime

-          y como se hace

-          ¿el que?

-          Pues ya sabes, eso, eso que un hombre y una mujer hacen

-          Pero si sabes como se hace para que preguntas

-          Me refería a como tienen que hacerlo dos hombres

-          Pues no lo se

-          Eres un idiota, primero me metes en líos y después no sabes como actuar

-          No me digas que este lío no te gusta

-          Me me me me gusta

-          ¿Puedo ver como tienes los brazos?

-          Cl cl claro- Sebastián se quitó la camisa

-          Simplemente eres único- dijo tocando los brazos de Sebastián

-          ¿Es que has estado con más hombres?

-          No, pero todos los muchachos nos bañamos juntos

-          ¿os bañáis?

-          Si, una vez cada dos meses

-          Yo lo hago una vez cada mes

-          ¿tanto?

-          Yo estoy acostumbrado a eso- las manos de Fabián no paraban un momento, ahora estaban recorriendo el tórax de Sebastián

-          No eres muy musculoso, se nota que no trabajas

-          ¿cómo debería tomarme eso?

-          Como una realidad, es decir ni bien ni mal

-          Tengo frío

-          Ponte la camisa

 Sebastián se puso la camisa, pero no pasó ni un segundo desde que se la puso cuando ya tenía a Fabián detrás de él abrazándolo y besuqueándole la nuca, para después simplemente apoyar la barbilla en uno de los hombros del Sebastián

-          ¿te estas dando cuenta de que eres un obseso?

-          Lo siento, pero es que teniéndote cerca no puedo resistirme, debería ser castigado, deberías matarme con uno de tus hechizos

-          No me gusta usar mi magia para destruir

-          Pues el calambrazo de antes no ha sido poca cosa

-          ¿te gustaría que te hiciera una cosilla?

-          ¿qué clase de “cosilla”?

-          hacer que te crezca un poco más la barba, pienso que con la barba un poco más nacida estarías muy sexy

-          vale pero después la vuelvas a como estaba

-          vale, lesmo

 la barba de Fabián creció un poco más

-          así estas mucho mejor

 esta vez fue Sebastián el que se lanzó a los labios de su compañero. Fabián nunca hubiera pensado que Sebastián se podía comportar de una manera tan posesiva como lo estaba haciendo en aquella ocasión. Después de todo aquello ambos muchachos volvieron a montar sus caballos y volvieron a la corte

 Una vez hubieron llegado a la corte y ambos hubieron bajado de los caballos tuvo lugar la siguiente conversación

-          se te ha olvidado devolver mi barba a como estaba antes

-          lesco

-          así esta mucho mejor

-          oye, ven a mi habitación esta noche

-          ¿para que quieres que valla?

-          Será algo de tu agrado, pero ven solo y que nadie te vea

-          ¿Y si me ven?

-          El único que puede verte sería Víctor y los celadores, si te ven los celadores dirígete a la salida del castillo y di que vas ha hacer un recado, después cuando lo consideres oportuno vuelve e intenta ir a mis aposentos, pero si es Víctor el que te ve lo abras echado todo a perder, el es de los que piensan que plebe y nobleza nunca pueden mezclarse

-          Al igual que todos los demás

-          Te esperaré

 Dicho esto Sebastián se adentró en el castillo y Fabián se quedó metiendo los caballos en sus cuadras.

 Una vez llegada la noche, Fabián fingió no tener ganas de dormir y esperó a que todos estuvieran dormidos para ir a los aposentos de Sebastián, salió al pasillo y no encontró a nadie, fue sorteando a todos los celadores gracias a que escuchaba sus pasos y tuvo la fortuna de no encontrarse con Víctor ya que este estaba dormido junto a los demás criados, finalmente llegó hasta la puerta de los aposentos de Sebastián, la abrió y entró, dentro estaba Sebastián esperándole

-          por fin llegas

-          me a costado sortear a todos lo celadores

-          bueno lo que importa es que estas aquí

-          para que me querías

-          lo primero es lo primero ¿has comido?

-          No

-          Me lo suponía- dijo abriendo una bandeja llena de todo tipo de fruta- come cuanto quieras, quiero que sepas que si por azares del destino algún día no comes siempre tendrás alimento en mi habitación

-          Muchas gracias- dijo Fabián emocionado

-          Venga come

 Fabián no se hizo de rogar y empezó a comer, mientras, Sebastián jugaba con los negros cabellos de Fabián revolviéndolos, así pasaron quince minutos

-          si que tenías hambre, no has dejado nada

-          lo siento

-          no tienes nada que sentir, todo eso era para ti ¿aun tienes hambre?

-          No, he quedado muy lleno

-          Te hubiera traído carne pero fría resulta poco sabrosa

-          A mi eso me da igual

-          ¿si? Pues entonces vuelve mañana y comerás carne

-          ¿en serio?

-          Si, todo es poco para ti

 Aquella frase conllevó a un desenfrenado beso en el que los dos terminaron encima de la cama sacando las sábanas de su sitio y hasta casi tiraron un jarrón al suelo, algo fatal pues los celadores que hubiese cerca irían a ver que pasa

-          yo la única carne que necesito es la tuya

-          pues cómeme entonces

 Fabián se desnudó por completo y empezó a quitar la ropa a Sebastián, ambos estaban muy a gusto sintiendo el desnudo cuerpo del otro rozando contra el suyo propio. Aquella ocasión no terminó en el acto sexual, pues ninguno de los muchachos sabía como debían hacerlo dos hambres, solamente se limitaron a besar cada rincón del cuerpo del otro y a acariciarse

-          es fantástico estar contigo, nunca pensé que podía llegar a desear tanto a un plebeyo

-          no me gusta que me llames plebeyo, suena muy despectivo

-          ¿y a ti quien te ha preguntado?

-          Yo soy algo más que un trozo de carne

-          Si ya lo se, tonto

-          No me vuelvas a llamar eso, por favor

-          Lo que diga mi cariño

 Después de aquello Sebastián se encaramó a Fabián por la espalda

-          llévame a cuestas un momento

-          ¿tu estas bien de la cabeza?

-          Venga... por favor, chico fuerte- aquello lo dijo mientras examinaba las marcas de los músculos que su novio tenía en los brazos

-          Allá voy

 Fabián se puso en pie y dio una vuelta por la habitación, luego dejó a Sebastián en la cama

-          sería prudente que me fuese

-          ¿ya?

-          Si, no me gustaría que nadie me viese aquí, mañana volveré

-          Te estaré esperando

 Aquellos encuentros se sucedieron durante cinco años, los muchachos tenían veintidós años y ambos estaban muy enamorados el uno del otro. Ambas familias ya sabían que sus hijos solían verse, solo el paso del tiempo izo que aquellas familias no se opusieran a que los muchachos se vieran, lógicamente por que creían que solo los unía la amistad.

Fabián se había convertido en un fornido hombre mientras que Sebastián era todo un experto en las artes ocultas, cierta noche en los acostumbrados encuentros a escondidas de los dos hombrecitos sucedió su primera relación sexual, aquella noche todo era como de costumbre, primero Fabián comió algo de lo que Sebastián le trajo luego se desnudaron y jugaron bastante rato

-          oye, dime ¿sabes ya como lo hacen los hombres?

-          Todavía no

-          Podemos investigar si quieres

-          ¿Te apetece?

-          Muchísimo

-          Dime ¿de que agujeros disponemos?

-          Pues tenemos la boca y.....

-          Vale, no hace falta que lo digas

-          Entonces de acuerdo

-          Claro, espero no hacerte daño, si te lo hago quiero que me lo digas para parar

-          Yo espero que tu hagas lo mismo

 Sebastián se tumbó encima de Fabián, y empezó por lamer los pezones de su compañero. Luego siguió bajando y comenzó a succionar aquel miembro duro, Fabián gemía de placer y aquello excitaba mucho a Sebastián, después de terminar con aquella faena, se enderezó y Fabián se levantó de la cama, luego pidió a Sebastián que se sentase en el borde de la cama, seguidamente Fabián se arrodilló y empezó a repetir lo que Sebastián había hecho momentos antes mientras jugaba con el vello púbico de su compañero. Cuando aquello hubo terminado se produjo una grandísima tanda de besos y asirías se sucedió, hasta que Fabián se puso a cuatro patas en una postura muy sugerente, Sebastián empezó con su tarea,  pero pronto paró por petición de Fabián, pues le hacía daño, mientras pensaban en alguna solución se masturbaban mutuamente, hasta que a Sebastián se le ocurrió la idea de hacer aparecer un tarro de lubricante, aquella idea les ayudó mucho pues volvieron a probar y el dolor fue mitigado, Sebastián cada vez embestía con más fuerza y cuando estuvo apunto de venirse, retiró su miembro del cuerpo de Fabián y eyaculó sobre su abdomen, luego bajó hasta el miembro de Fabián y volvió a meterselo en la boca, luego Fabián también quiso probar a estar dentro de Sebastián y este no se opuso en absoluto, pasados tres minutos Fabián también se retiró del interior de Sebastián y empezó a masturbarse, pero Sebastián no le dejó y se dispuso a hacer él aquel trabajo, Fabián terminó viniéndose y manchó la mano de su novio, para limpiarse Sebastián usó unos papeles que había en su dormitorio

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