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Erase una vez en un país lejano en donde vivían un jardinero y
una jardinera que trabajaban cuidando el jardín que el rey tenía en su
castillo. La jardinera cortaba flores cada día y las llevaba a la
habitación de la reina que no podía levantarse de la cama porque
esperaba un bebe. Al cabo de nueve meses la reina dió a luz una hermosa
niña que llenó al rey de felicidad y todos lo celebraron con una gran
fiesta que se celebró en el castillo.
Aquel mismo día mientras la jardinera cortaba rosas rojas con la
ayuda de su marido le dijo: - No me importaría tener una hija aunque
estuviese cubierta de espinas y pétalos como éstas flores -.
Entonces se clavó una espina gruesa en el ombligo y aunque
intentó sacársela no pudo hacerlo. Lentamente el vientre se fue
hinchando hasta que algunos meses después tuvo una niña, justo la noche
en que murió la reina.
Los jardineros abrazaron a la niña que bautizaron con el nombre
de Rosalinda; no se asustaron de su aspecto aunque su cabeza tenía la
forma de una rosa gigante y su cuerpo era un tallo lleno de hojas verdes y
espinas.
Cuando Rosalinda tenía cinco años el rey se casó por segunda
vez y aunque quiso asistir a
la ceremonia sus padres no la dejaron ir, por miedo a que alguien
descubriese su secreto. Según iba creciendo sus padres no la dejaban
salir de casa pero cuando se iban a trabajar por la mañana, ella se
escapaba de la casa por la
ventana ya que la puerta estaba cerrada con llave. Como sus padres
cuidaban el jardín y la podían descubrir iba al bosque porque se sentía
muy sola y deseaba tener amigos.
Un buen día se encontró en el bosque con un perro al que dio de
comer y ambos jugaron todo el día, al día siguiente Rosalinda salió al
bosque y mientras jugaba con su amigo el perro vio una paloma mensajera
herida e inmediatamente la curó. Se llevó al perro y a la paloma a su
casa, les dijo a sus padres que eran sus únicos amigos y que no quería
separarse de ellos. Entonces sus padres permitieron que el perro y la
paloma viviesen con ella y también dieron permiso a Rosalinda para jugar
fuera de la casa porque comprendieron que debía sentirse muy sola.
Un día Rosalinda, su amigo el perro y su amiga la paloma fueron
a la cocina del castillo porque tenían hambre. Allí se encontraron con
un enorme caldero y al levantar la tapa vieron que había dentro un enorme
sapo con una corona de oro que les dijo: - Necesito salir de aquí
Rosalinda, por favor ayúdame antes de que me cocinen como cena del rey-.
Rosalinda le pregunto que como sabía su nombre y el sapo la
contestó que todos los animales que vivían en el castillo sabían que
era la hija de los jardineros. Entonces cogió al sapo a pesar de que el
agua del caldero estaba muy caliente y todos juntos huyeron hacia el jardín.
Al llegar allí el sapo les indicó el camino hacia su casa y les dijo: Mi
reino es el estanque de los nenúfares si alguna vez necesitas algo
Rosalinda solamente tienes que pedírmelo. Ahora debo irme antes de que mi
familia se preocupe por mí.
Algunos años después Rosalinda cautivada por una dulce canción
que provenía de los rosales se dirigió hacía allí. Se escondió entre
las rosas y al ver a la princesa su corazón se agitó y sintió un
revoloteo de mariposas en su estómago, se ocultó entre los rosales
cuando vio que el rey se acercaba.
El rey se sentó junto a la princesa y la dijo: - Querida hija
pronto será tu cumpleaños y quiero celebrar un baile para que elijas
pareja, así que convocaré a todos los príncipes de los países vecinos
-.
Entonces la princesa con los ojos lleno de lágrimas le contestó:
- Padre prefiero compartir mi vida junto
a una mujer -.
El rey que era muy comprensivo la dijo: - Solo me importa tu
felicidad así que convocaré a todas las princesas -.
De pronto llego la madrastra y la princesa se fue cantando porque
se sentía feliz. Entonces Rosalinda oyó como la madrastra intentaba
disuadir al rey para que cambiase de opinión pero no lo consiguió, así
que le convenció para llevarse a la princesa a comprarse un vestido para
el baile. Rosalinda presintió que la madrastra estaba tramando algo así
que decidió que al día siguiente ella también iría
al pueblo.
Al amanecer Rosalinda se ocultó
en la entrada entre la hiedra y cuando la carroza real
paso ella se enganchó a
las ruedas. Cuando llegaron al bosque la carroza se detuvo a la entrada de
una cueva e inmediatamente salió un
dragón.
Entonces la madrastra se bajó con la princesa en brazos y entregándosela
al dragón le dijo: - Debes tenerla cautiva como te dije ayer Es la
princesa más bella y hermosa de todos los reinos por eso la odio. Pediré
la manzana de oro que guardan los lobos, el manto de lana de oro que
protegen las hadas y la corona de oro del rey sapo. Cuando lo tenga todo
te haré el rey más poderoso del mundo. Ahora debo regresar y dar la
noticia -
El dragón cogió a la princesa y se la llevó al interior de la
cueva. El carruaje volvió al castillo y al llegar Rosalinda se fue a casa
e inmediatamente convocó a sus amigos el perro y la paloma para que la
ayudasen a rescatar a la princesa.
Trazaron un plan para ir a buscar la manzana de oro, el perro
preparó una bebida para que se quedasen dormidos los lobos y cuando
llegaron a la cueva brindaron con ellos pero sin beber porque sino también
se quedarían dormidos. En medio de los ronquidos cogieron la manzana de
oro y se fueron sin hacer ruido para que los lobos no se despertasen.
Después se dirigieron al lago y allí se encontraron con el hada que vivía
en el agua que era amiga de la paloma y le preguntaron como conseguir el
manto de oro. Entonces el hada que era buena hizo aparecer el manto y se
lo entregó a Rosalinda. Corrieron hacia el castillo y se dirigieron al
estanque, allí se encontraron con el rey sapo y le pidieron la corona que
se la entrego con mucho gusto.
Rosalinda necesitaba descansar, dormir y comer abundantemente
antes de ir a rescatar a la princesa por necesitaba fuerzas, por si
tenía que enfrentarse y luchar con el dragón.
A la mañana siguiente muy temprano Rosalinda y su amigo el perro
y su amiga la paloma se pusieron en marcha y al llegar al bosque el hada
de las aguas del lago salió a su encuentro y le dijo a Rosalinda mientras
la entregaba una botella: - Antes de entregar la manzana, el manto y la
corona de oro al dragón abre la botella y el gas que hay dentro dormirá
al dragón. La madrastra de la princesa es una malvada y poderosa bruja
que no permitirá que la rescates. Después cuando la princesa este libre
debes ponerte la corona, el manto y comerte la manzana de oro. Debes hacer
lo que te digo sin preguntar. Ahora debo irme -.
Rosalinda y sus amigos llegaron a la cueva del dragón, entraron
y cuando estaban frente al monstruo con los objetos de oro abrió la
botella. Aprovecho entre los fuertes ronquidos para liberar a la princesa
que estaba cautiva y cuando llegaron al bosque se detuvieron.
Rosalinda se colocó la corona y el manto y después se comió la
manzana de oro. De pronto se convirtió en una hermosa mujer y la princesa
al verla la beso en los labios y juntas se fueron al castillo.
Al llegar le contaron al rey lo que la madrastra había hecho y
el rey la obligó a vivir en la cueva del dragón, después mandó sellar
la puerta de la cueva con una enorme piedra para que ninguno de los dos
pudiesen salir nunca más.
Algunos días después
Rosalinda y la princesa se casaron, fueron felices y comieron perdices y
colorín colorado este cuento se ha acabado.
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